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El Periódico Mediterráneo

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ECONOMÍA

Los agricultores de Castellón pagan un 285% más por los fertilizantes y regar es el doble de caro

La guerra en Ucrania agrava los altos costes de producción de la citricultura

Los altos costes de producción asfixian al sector citrícola de Castellón.

El sector agrario llevaba ya meses inmerso en una tormenta perfecta y la guerra en Ucrania no ha hecho sino convertir esa tormenta en un diluvio de dimensiones colosales. «Los costes de producción se han disparado a niveles nunca vistos», asegura Pascual Broch, presidente del Sindicato Central de Aguas del Riu Millars, una entidad que engloba a once comunidades de regantes de la provincia, 20.000 hectáreas de cultivo y unos 20.000 socios.

En poco más de un año, y según datos de este Sindicato, el precio de los fertilizantes ha aumentado un 285% y la luz, necesaria para sacar el agua de los pozos, otro 100%. Y el coste del combustible con el que funcionan los tractores y toda la maquinaria agraria también está por las nubes. «Si abonar una hanegada de cítricos costaba hace unos meses 40 euros al año ahora vale 120. Es una barbaridad», explica Broch que añade que las comunidades tratan de esquivar el fortísimo golpe que suponen los costes energéticos con una apuesta por la energía solar o los fertilizantes más naturales.

Los costes de producción se han desmadrado y sobre el sector citrícola planea otro peligro. «Si el veto a Rusia se alarga es posible que países como Sudáfrica, Marruecos o Turquía, desvíen a la Unión Europea parte de la fruta que hasta ahora vendían a Rusia y eso tendrá malas consecuencias para los cítricos de Castellón durante la próxima campaña», apunta Carles Peris, secretario general de la Unió de Llaurados. Y otra consecuencia más. Ucrania compra a Castellón naranjas y mandarinas de calibres reducidos, por lo que si la crisis se alarga  la fruta de menor tamaño podría tener dificultades a la hora de encontrar hueco en el mercado.

Los efectos colaterales de la guerra se antojan muy graves y los productores denuncian que todo son piedras en el camino. «Si a lo costes sumamos el problema del cotonet, que sigue sin estar resuelto, el resultado es que el futuro pinta mal», avisa Víctor Viciedo, presidente de la asociación de Llauradors de Vila-real.  

Las 1.500 granjas de Castellón temen quedarse sin pienso

Donde más se nota la afectación de la guerra de Ucrania es en la ganadería. Los propietarios de las algo más de 1.500 explotaciones de la provincia están contra las cuerdas y a la subida de la energía se une el récord histórico del precio de los piensos (Ucrania es uno de los grandes productores de cereal) y la amenaza de desabastecimiento. «El problema es que mientras los costes se han disparado los precios que recibe el productor son los mismos», denuncia Carles Peris. Y como ejemplo cita los 37 céntimos el litro que perciben los productores de leche, mientras el maíz se ha triplicado. 


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