La subida sin freno de los costes energéticos y de las materias primas golpea a todos los sectores y se ceba especialmente con los autónomos y pequeñas empresas de Castellón. Cuando empezaban a recuperarse de las consecuencias de la pandemia, el incremento de la luz, el combustible y las materias primas los ha situao de nuevo en el alambre.

«Hemos pasado de pagar un euro por el litro de aceite de girasol hasta los a 3,30 de ahora»

JUAN RODOLFO ADSUARA - Panadero

Los autónomos de Castellón están en la cuerda floja por el alza sin precedentes de los costes energéticos y las materias primas

Los autónomos de Castellón están en la cuerda floja por el alza sin precedentes de los costes energéticos y las materias primas

La subida de costes golpea a todos los autónomos pero para las panaderías la herida es todavía más grande. Al incremento de la luz y el gasóleo se une el precio de productos como el aceite de girasol o la harina, dos materias primas básicas para el sector, y que en pocas semanas se han duplicado o incluso triplicado. «El aceite de girasol se importa básicamente de Ucrania y se utiliza mucho para hacer, entre otros productos, cocas de tomate. Antes lo pagábamos a un euro el litro y en los últimos días los proveedores nos lo están ofreciendo a entre 3,20 y 3,30, unas cifras nunca vistas», explica Juan Rodolfo Adsuara, panadero de Almassora, presidente de la asociación de panaderías de Castellón y, además, presidente de la Confederación de Comercaintes Covaco Castellón-Confecomerç.

Ante esta situación (la harina ha pasado de 40 céntimos el kilo a 60), a muchos establecimientos de Castellón no les han dejado otra opción que subir el precio. «Todo ha aumentado. Las levaduras, el plástico... no hay nada que siga al mismo precio de siempre y es más que comprensible que la mayoría de panaderos hayan optado por subir la barra de pan u otros productos entre 5 y 10 céntimos», añade. 

«No he tenido más remedio que subir un poco los precios; no me ha quedado otra»

ALEXIS MOLLÓN - Propietario de una cafetería

Los autónomos de Castellón están en la cuerda floja por el alza sin precedentes de los costes energéticos y las materias primas

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Alexis Mollon está al frente de la cafetería Versalles de l’Alcora y, aunque su negocio funciona muy bien y no le falta clientela, los gastos le asfixian. «Desde enero del año pasado a hoy pago 450 euros más cada mes», explica este autónomo que asegura que todo el colectivo está igual.

Las facturas a las que tiene que hacer frente Alexis son cada vez más altas y las causas hay que buscarlas en la subida de la luz, pero también de otros productos que utiliza a diario como el café, la cerveza, los bocadillos pequeños, el granizado o las pastas. «No he tenido más remedio que incrementar los precios unos 10 céntimos, aunque soy de los que menos los he subido. Me he resistido todo lo que he podido y más, pero al final no me ha quedado otra», asegura este empresario de l’Alcora. Y cita un ejemplo. «Los bocadillos pequeños llevaba 17 años sin tocarlos, pero ahora los he aumentado un poco para cubrir gastos».

Mollon lamenta que la hostelería sea víctima, primero de la pandemia, y ahora de la subida de precios, aunque reconoce que hay negocios que todavía lo están sufriendo más. «Todas las actividades nos vemos perjudicados, pero también nuestra clientela».

«Llevo muchos meses soportando facturas de electricidad que superan los 1.300 euros al mes, el doble que antes»

MARISOL TORRES - Propietaria de Margalet Publicitat

Los autónomos de Castellón están en la cuerda floja por el alza sin precedentes de los costes energéticos y las materias primas

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Gerente de Margalet Publicitat, con sede en Moncofa, Marisol Torres es uno de los miles de ejemplos de empresarias que están sufriendo la subida del precio de la luz. «Es algo desproporcionado e inaguantable. Llevo muchos meses soportando facturas de electricidad que superan los 1.300 euros mensuales, cuando antes el pago oscilaba entre los 650 y 700 euros. Estamos hablando del doble y en combustible me pasa lo mismo», explica.

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Marisol asegura que, en muchos casos, esos gastos tan extraordinarios no se pueden trasladar al cliente. «La consecuencia es que trabajamos con un margen muy bajo», lamenta. «Mi empresa no puede renunciar a la luz porque si no las máquinas se pararían y eso sería la ruina total», añade esta emprendedora que asegura sentirse sola. «Hay que buscar una solución rápida», indica.

La gerente de Margalet Publicitat recuerda que la mayoría de autónomos arrastran problemas desde la crisis del 2008. «Cuando parecía que la cosa iba cambiando a mejor, aparece la pandemia y ahí tuvimos que reinventarnos, luchando diariamente para sacar adelante el negocio. Ahora faltaba la guerra. La verdad es que no sé como acabaremos», concluye.