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El Periódico Mediterráneo

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MOVIMIENTOS DIPLOMÁTICOS

La cerámica de Castellón teme nuevas subidas del gas por el cambio radical de España con Marruecos

Argelia, es el principal proveedor de esta energía, se muestra molesta y plantea subir el precio solo para nuestro país

La cerámica puede ser perjudicada por los últimos movimientos diplomáticos de España. Gabriel Utiel

La reciente cercanía del Gobierno sobre Marruecos y la situación del Sáhara puede derivar en un problema añadido para el sector cerámico de Castellón. El giro diplomático no ha sentado bien en Argelia, país enfrentado a Marruecos y que es el suministrador de referencia de gas natural en nuestro país, que considera como una traición este cambio en la política exterior española.

La muestra más reciente del cambio de actitud de Argelia es el acuerdo alcanzado por el primer ministro italiano, Mario Draghi, que esta misma semana ha llegado a un acuerdo por el que el país norteafricano le suministrará a partir del próximo otoño unos 9.000 millones de metros cúbicos adicionales de gas por año. En cambio, los desencuentros del Gobierno español con Argelia pueden materializarse en una subida del precio del gas para España.

Desde la patronal cerámica, Ascer, indican que en el sector «estamos siguiendo cómo evoluciona el asunto puesto que de haber cambios en el contrato y los precios se revisen al alza, puede tener un impacto en los precios finales, que también dependerán de la cesta de aprovisionamiento de cada comercializadora».

Costes disparados

Las últimas decisiones del Ejecutivo sobre Marruecos no ayudan a calmar la principal preocupación del azulejo de Castellón, el precio del gas, que desde hace más de seis meses está disparado. El precio medio del indicador de referencia en Europa, el TTF holandés, estaba en 23,3 euros por megavatio hora, y en estos días no baja de los 100. Una dificultad que ha sido agravada por la guerra en Ucrania. En noviembre ya hubo un contratiempo añadido, con el cierre de uno de los dos gasoductos que conectan Argelia con España, lo que obligó a depender más de la compra de gas licuado transportado por barcos metaneros. 

Pocas ayudas para la industria y dudas en la Unión Europea

La postura del Gobierno sobre las tensiones políticas en el norte de África no ayudan al azulejo de Castellón, un sector que ya sumaba desencuentros con el Ejecutivo ante la falta de actuaciones para aliviar la crisis energética de los últimos meses, y que ha supuesto una oleada de presentaciones de expedientes temporales de empleo, que ya afectan a casi la cuarta parte de toda la masa salarial.

El paquete de medidas aprobado por el Ejecutivo se limitó a prestar una ayuda directa con un máximo de 400.000 euros por cada empresa gasintensiva, que incluía a las compañías fabricantes de cerámica, que calificaron la ayuda de insuficiente. En cambio, las esmalteras, aquejadas del mismo problema de sobrecoste por el gas, se quedaron fuera. La Generalitat, a través del plan Reactiva, será la que aporte estas ayudas mediante una partida global de 50 millones de euros. 

España y Portugal plantean a la Unión Europea establecer un precio tope de 30 euros por megavatio hora para el gas natural que se destine a generar electricidad. Una rebaja en la que no entran los sectores industriales como la cerámica. La medida, aceptada ‘in extremis’ en un consejo de ministros europeo, aún no se aplica y genera dudas en Bruselas.

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