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El Periódico Mediterráneo

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Servicios, enseñanza y transporte son el ‘top’ en Castellón

Cooperativas de Castellón: la fuerza de un negocio donde todos son uno

Profesionales de distintas áreas han decidido unirse a otros para crear empresas juntos, donde comparten responsabilidades y decisiones, y optan a ayudas

Socios y asociados del espacio cooperativo de la Surera, en Almedíjar. Mediterráneo / la Surera

Trabajar bajo el paraguas de una cooperativa en Castellón es una fórmula cada vez más extendida. Crisis como la pandemia del coronavirus han activado este chip en más castellonenses, incluidos autónomos que trabajaban en solitario, por cuenta propia, y que han dado el paso de unirse a a colaboradores habituales para crear negocios desde cero y optar a ayudas económicas.

¿Cómo está evolucionando este 2022? Según los datos oficiales del Registro de Cooperativas, «entre enero y abril se han creado 58 cooperativas de trabajo en toda la Comunitat, una cifra que está en la media de los últimos diez años para el primer cuatrimestre". "Por tanto, aún es pronto para ver si el contexto de incertidumbre provocado por la guerra en Ucrania, la subida de precios y de las materias primas, va a acabar afectando y en qué medida a la decisión de las personas emprendedoras a la hora de constituir o no su cooperativa», apuntan desde el Servicio de Atención a personas emprendedoras de la Federación Valenciana de Empresas Cooperativas de Trabajo Asociado (Fevecta). En cuanto a las cifras de emprendedores cooperativistas en Castellón, 2021 dejó 12 nuevos proyectos; y en este 2022, hasta abril, cinco, «algo por debajo de la media de la última década, pero habrá que esperar a ver la tendencia cuando nos adentremos un poco más en el ejercicio», indican desde Fevecta.

Distribución sectorial

¿Por qué sectores apuesta Castellón? Pues de las cooperativas de trabajo surgidas en el 2021, la mayoría, 8, corresponden a servicios (energías renovables, artes escénicas, diseño de interiores, alimentación y hostelería); dos son de comercio; una industria (de fabricación de instrumental médico) y otra de construcción (fontanería). Si se analiza el global, la Comunitat cuenta con 1.966 empresas de estas características (1.056 en Valencia, 718 en Alicante y 192 en Castellón). El presidente de Fevecta, Emilio Sampedro, explica que «en el 2021 la creación de cooperativas vuelve a crecer y ha sido una fórmula por la que han optado muchas personas autónomas bien como forma de consolidar su actividad bien para reconvertir sus negocios en busca de mayor seguridad, solvencia frente a terceros y ayudas». «Este grupo de personas llega a la cooperativa, habitualmente, tras una trayectoria empresarial previa en la que ya han testado su negocio, tienen experiencia y conocimientos sobre su sector de actividad», añade. 

Y en la lista acumulada, de las casi 200 de Castellón, destaca sobre todo la rama de servicios, que supone más de la mitad, el 51%, de este sector cooperativo. Un 10,4% son de enseñanza; le siguen de cerca, con un 9,45 del total, negocios de transportes y comercio; del sector primario (agrícola-ganadero), un 7,3%; industrial, 6,8%; y por último, construcción y afines, el 5,7%.

Ayudas hasta el 30 de junio

Quien se plantee ahora montar una cooperativa, además, cuenta con aliciente económico. «Hasta el 30 de junio está abierto el plazo de ayudas de la Generalitat valenciana para subvencionar los gastos de creación de cooperativas, así como la incorporación de personas socias y, por tanto, es un estímulo importante que no hay que descartar que impulse la creación de nuevas iniciativas en los próximos meses. De hecho, ahora mismo en el Servicio de atención a personas emprendedoras de Fevecta hay en cartera unas 14 constituciones en marcha que confiamos en que irán cristalizando en los próximos meses», indicaron.

Huerto en la Surera. Mediterráneo / la Surera

Un ejemplo en Castellón de largo recorrido, con más de 20 años a sus espaldas y ahora en proceso de renovación, es la Surera, en Almedíjar. Su historia arranca «a principios de los años 90, cuando un grupo de personas comenzó a buscar un lugar en la Sierra de Espadán donde construir un albergue que integrara una labor divulgativo-educativa con un modelo de vida en el medio rural y dinamizador el entorno», explican en su web. Pasa por varias fases y en el 2016 un nuevo equipo toma la gestión y constituye la entidad de trabajo sin ánimo de lucro Canopia coop. V. De un núcleo de cinco personas, en la actualidad, son 12, de diversas profesiones y procedentes de varios países. 

Uno de los socios, Grégory (de Francia e ingeniero agrónomo) recomienda la experiencia. «Acometemos proyectos pioneros, innovadores y de dinamización social. La figura de la cooperativa te permite un proceso participativo del colectivo y es ágil y flexible en las necesidades de cada uno. Se toman las decisiones con consenso y el proyecto crece de forma horizontal. No hubiera podido desarrollar un proyecto así sin la fórmula de cooperativa, participativa y abierto», reflexiona. La principal fuente de ingresos de la cooperativa es la hostelería, el albergue de turismo rural, «pero queremos diversificar y estamos en ello, para ofrecer más actividades medioambientales, lúdicas, rutas, etc. para los grupos que se alojan», relata Grégory.

Gestores de todos los países y ámbitos profesionales

Con él, sumando, entre socios y asociados, los perfiles son diversos: Valentina (de Chile/Colombia y comunicadora gráfica e ilustradora); Guille (de España y artista audiovisual valenciano; Diego (de Argentina y terapeuta en masajes, shiatsu y acupuntura); Joana (de España, proyecta un centro de formación y trabajo artesano); Raquel (de España, educadora ambiental y vegetófila); Raúl (de España y fundador de la cooperativa de trabajo asociado Xicoteta Energia); Chiara (de Italia, experta en salud y holística); Agustín (de España, ingeniero agrícola de formación y cocinero de corazón); Guillermo (de España, volcado en agroecología y fotografía); y el conocido como Guardián del Bosque (el habitante más antiguo de Almedíjar, que lucha por el medioambiente). «Queremos demostrar que la vida en el campo no pertenece al pasado sino que puede ser una respuesta a muchos de los retos y desafíos de nuestra época. Buscamos medios de vida para los asociados, al tiempo que contribuimos al desarrollo local y sostenible de la comarca», afirman.

Transformación y financiación con 'goteo funding'

El proyecto cooperativo de dinamización social y cultural en el mundo rural la Surera, en Almedíjar, se transforma y pide aportaciones voluntarias en una campaña de financiación abierta a cualquiera, por crowdfunding. Ellos le llaman goteo funding (https://www.goteo.org/project/la-surera-se-transforma). Quieren transformarse en pro de su viabilidad social y económica con: un obrador compartido (para elaborar mermeladas, salsas, conservas, encurtidos) y construir un horno moruno abierto al público. Ahora tienen ya una Escuela de Oficios (cestería, cañas, esparto), residencias artísticas, retiros de bienestar, voluntariado ambiental y forestal, rutas, visitas escolares, huerta propia y un sinfín de talleres.

Más testimonios de emprendedores cooperativistas

Cooperativa Epower, de Sant Mateu. La gimnasta Noa Ros, con Joseba Esteller y Mari Esteller. Mediterráneo

Joseba Esteller, Noa Ros y Mari Esteller: «La nuestra es una cooperativa familiar y de servicios»

Joseba Esteller, su tía Mari Esteller y su prima, Noa Ros, fundaron hace algo más de un año su primera cooperativa de trabajo: Epower, con sede en Sant Mateu. Constituida en abril del 2021, su peculiaridad es que ofrecen dos servicios «muy diferenciados, en esta cooperativa de carácter familiar, cuyo nombre combina ambas actividades: las instalaciones de autoconsumo solar fotovoltaico; y la otra son clases de gimnasia rítmica», explica Joseba.

Y es que él atesora experiencia en instalaciones eléctricas y quería aprovechar el boom de los paneles solares fotovoltaicas. «Quería darle forma a la idea y de hecho hay mucha demanda de particulares y empresas de fotovoltaica. Mi tía se encarga de la parte administrativa de la empresa y su hija, mi prima, ha sido gimnasta profesional de rítmica y ha estado en la selección española aunque lo dejó debido a lesiones», cuenta.

De hecho, Noa Ros Esteller, del club Mabel de Benicarló, ha sido s internacional con la selección nacional de España en modalidad individual y campeona de España en categoría de honor.​​Ahora, imparte clases en municipios del norte de Castellón donde la contratan. Tiene éxito y hay demanda, pues es un servicio que no se ofrecía en la zona. «Cada uno lleva su área y no hay problema. Es interesante la fórmula de cooperativa porque es más democrático y encajaba con nuestro perfil familiar y decidimos apostar por esa vía. Es interesante porque recibes ayuda que va a inversión. Es una figura que encajaba con nosotros y también en la parte fiscal. La experiencia es muy buena», dice.

La Somniada, cooperativa de Soneja. El equipo, celebrando uno de los primeros momentos de la puesta en marcha del almacén. Mediterráneo

Gabrielle Carvin y Javier Puig: «Todas las decisiones se toman en asamblea»

A finales del año pasado vio la luz el proyecto cooperativo de la Somniada, con sede en Soneja, y con la meta de producir cerveza ecológica bajo la marca l’Audaç. Gabrielle Carvin y Javier Puig son los impulsores de este negocio con instalaciones de partida en Soneja. Como ventajas, Puig resalta que «la forma jurídica de cooperativa de trabajo asociado facilita la gobernanza horizontal del proyecto, donde todas las socias y socios de la cooperativa participan en la toma de decisiones de la empresa mediante la celebración de asambleas». En esas sesiones «se ponen en común nuevas líneas de trabajo, el desarrollo y expansión de las actividades o la implicación en proyectos sociales o medioambientales», dijo. 


Equip electronics. Los dos socios cooperativistas provienen de ingenierías. Mediterráneo

Ángel Carlos del Pozo y Carlos Rodríguez: «Es clave contar con trabajadores comprometidos»

Con oficinas en Castelló, Equip Electronics se formaliza como cooperativa en el 2020, con la finalidad de ofrecer el desarrollo de soluciones y productos tecnológicos para empresas, así como proyectos de ingeniería. Al frente y compartiendo responsabilidades, se encuentran Ángel Carlos del Pozo y Carlos Rodríguez. ¿Cómo dan el paso? «Empezamos con nuestro proyecto dentro de Betacoop y nos explicaron en detalle el funcionamiento y ventajas de una cooperativa», explican Ángel Carlos (ingeniero de Informática con experiencia en consultoras tecnológicas) y Carlos (ingeniero industrial con probada trayectoria en empresas de maquinaria e I+D). Son dos socios, aunque «en la actualidad contribuimos al proyecto siete personas».

Consideran, además, que haberse establecido como cooperativa, es un beneficio en la situación actual de inestabilidad mundial, inflación y problemas de suministro de ciertas materias primas y productos. «En un contexto de dificultad por escasez de componentes electrónicos e inflación es importante contar con un equipo de trabajadores comprometidos con la filosofía de la empresa», resaltan ambos al respecto.

Su mente no para y no les faltan iniciativas en curso que aseguran su futuro. Así, están embarcados en «el desarrollo de I+D para otras empresas industriales al igual que de productos propios: desde sistemas de detección de residuos a maquinaria y electrónica industrial, o a sistemas electrónicos para movilidad eléctrica, etc.», manifiestan. 



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