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El Periódico Mediterráneo

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ECONOMÍA

La naranja de Castellón planta cara a Sudáfrica

Ha costado dos años, pero por fin Europa impondrá un control sanitario a los cítricos de Sudáfrica. La medida aleja el peligro de la entrada de plagas y encarecerá una fruta que compite con la de Castellón

Un agricultor muestra una pancarta en la que refleja la indignación de todo un sector ante la competencia desleal de las naranjas sudafricanas. GERMAN CABALLERO

La naranja presume de ser una de las frutas más dulces, pero quienes en Castellón viven de ella hace tiempo que lidian con un panorama más bien amargo. Por eso, que el pasado miércoles la Unión Europea hiciera un guiño a un sector que en plena temporada da empleo a 25.000 personas y que cada año exporta por valor de 750 millones de euros, sabe a victoria total. 

Tras dos años de lucha, Bruselas ha aprobado por fin controlar sanitariamente la llegada de naranjas de Sudáfrica, una fruta que además de contener plagas compite en desigualdad de condiciones con la de Castellón. Un paso «histórico» , un primer asalto ganado, aunque quedan todavía dos retos pendientes. El primero, extender el control sanitario a la mandarina del sur de África, cuyas exportaciones han aumentado un 70% solo en los últimos meses y se dispararán todavía más en los próximos años. El segundo, revisar del Tratado de libre comercio con Sudáfrica, un acuerdo que se firmó hace ahora cinco años y cuyas consecuencias han sido nefastas para la naranja provincial. 

 ¿Qué implica el tratamiento en frío? 

La decisión del Comité Permanente de Plantas, Animales, Alimentos y Piensos (Scopaff), presidido por la Comisión e integrado por representantes de todos lo Estados miembros, de aplicar el tratamiento en frío (cold treatment) a la naranja que llega de Sudáfrica implica, en la práctica, que los exportadores de ese país tendrán que aplicar criterios fitosanitarios que aseguran que la fruta llega a Europa sin ningún tipo de plaga.

El tratamiento empezará ya en el puerto de salida, donde la fruta se someterá a un preenfriamiento a 5 grados. Después se aplicará el tratamiento en frío y los exportadores sudafricanos tendrán dos opciones: un cold tretment de entre -1 y 0º durante 16 días o un tratamiento de entre -1 y 2º durante 20 días. Además, y entre otros muchos requisitos técnicos, se impone el control mediante sensores de los registros de temperatura que deberán estar disponibles. Y otro aspecto importante: un porcentaje de las partidas serán muestreadas e inspeccionadas por las autoridades europeas. 

Exportar a Europa será más caro

Más allá de que el tratamiento en frío cortará de raíz de la posibilidad de que la plaga de la falsa polilla entre en Europa (si llegara a Castellón supondría una ruina, tal y como ha sucedido con el cotonet), para los exportadores sudafricanos la primera consecuencia será que enviar su naranja a Europa les costará mucho más dinero. Necesitarán almacenes adaptados térmicamente en los puertos de origen, funcionarios que certifiquen que la temperatura con la que sale la fruta es la que dicta la normativa y, además, tendrán que operar con empresas navieras que dispongan de embarcaciones con sensores térmicos en las bodegas. Y si enviar un barco de naranjas desde Sudáfrica a Europa será mucho más caro a partir de ahorra, irremediablemente, la fruta africana que compran en los supermercados los consumidores de Alemania, Bélgica, Holanda o Francia será más cara, con lo que las diferencias con la naranja de Castellón se acortarán. 

¿Por qué se ha tardado tanto?

La victoria conseguida esta semana por el sector citrícola ha costado varios asaltos. El 20 de mayo, y por sorpresa, Bruselas retiraba de la votación la obligatoriedad del tratamiento en frío para la naranja de Sudáfrica, un hecho que empresarios y productores de Castellón consideraron una «traición». Detrás de esa decisión estuvieron Países Bajos y Alemania que, pese a no ser productores de cítricos, tienen grandes intereses en el sector. De hecho, a Holanda se le considera el amigo invisible de la naranja sudafricana, ya que buena parte de las 500.000 toneladas de cítricos africanos que llegan cada año al Viejo Continente lo hacen a través de Rotterdam.

Mandarinas y tratado comercial  

La naranja de Castellón ha tenido que pelear, y no poco, para conseguir que Bruselas de el OK al control sanitario a Sudáfrica (las presión ejercida por el sector, el Gobierno valenciano y el ministro de Agricultura han sido claves), pero quedan algunas batallas por ganar. La más inmediata pasa por extender la obligatoriedad del tratamiento en frío a las mandarinas, ahora exentas, que también son portadoras de plagas . La siguiente es lograr la revisión del Tratado de libre comercio con Sudáfrica, un acuerdo que se firmó en 2016 y que ha herido prácticamente de muerte a los cítricos de Castellón. ¿Las causas? Que el acuerdo permite la importación de cítricos de este país hasta el 30 de noviembre con unos aranceles cada vez más bajos, con lo que las variedades tardías de cítricos sudafricanos se solapan con las primeras de la temporada española, hundiendo los precios y agravando todavía más la delicada situación por la que atraviesa la agricultura de Castellón.  

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