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El abandono del campo dispara el riesgo de incendios en Castellón

Los bomberos sofocan un incendio en una zona de cultivo abandonada en Almenara Gabriel utiel

El abandono del campo intensifica el riesgo de incendios. Así lo constatan los expertos, ante el inicio de un verano que se prevé cálido y seco y en un mes de junio con temperaturas más propias de finales de julio y principios de agosto en Castellón.

Maleza y fuego

Carles Peris, secretario de la Unió de Llauradors i Ramaders explica que el abandono de superficie agraria que al final se convierte en maleza siempre es un riesgo, pues incrementa el efecto del fuego. "En zonas que no son forestales muchas veces durante el verano y en olas de calor, como las que sufrimos, se producen incendios en parcelas abandonadas", razona. Precisamente este martes los bomberos del Consorcio participaron en las tareas de extinción de un incendio en una zona de cultivo abandonada de Almenara.

Tanto Carles Peris como fuentes de AVA Asaja explican que incluso en el interior "cuando hay un incendio forestal, si llega a un campo cultivado este actúa de cortafuegos natural". "En ese caso, los bomberos tienen un lugar adecuado para poder trabajar y terminar de apagar el incendio. En cambio, en un terreno abandonado, en lugar de apagarlo, lo acelera, dando continuidad el fuego y también puede dificultad la extinción".

Es por esto que el sector pide precios justos para dar rentabilidad al sector, así como medidas en el mercado, como la preferencia comunitaria, las cláusulas espejo en las importaciones de otros países, para exigir la reciprocidad y que cumplan las mismas exigencias que se piden a los productores europeos para evitar la competencia desleal", señalan desde AVA Asaja.

Falta de rentabilidad

"La Comunitat tiene 165.000 hectáreas agrarias sin cultivar, debido a la falta de rentabilidad de las explotaciones", según dicha organización agraria. La superficie forestal se ha incrementado en un 35% desde 1966 en la provincia de Castellón. Según el Plan de Acción Territorial de la Comunitat Valenciana, en el conjunto de la Comunitat, la tendencia es a ganar unas 3.300 hectáreas al año. Un aumento que obedece al abandono de superficies de cultivos agrícolas y a la colonización de estas por especies forestales.

Urbanizaciones de montaña

Otros factores de riesgo corresponden con la proliferación de urbanizaciones de montaña. "Se incrementa el riesgo porque aumenta la interacción de las personas con el medio y en muchas ocasiones con comportamientos de riesgo y situaciones negligentes. Además, en caso de producirse un incendio dificultan enormemente las tareas de extinción porque una parte de los medios se destinan a proteger estas urbanizaciones que nunca deberían haberse producido", señala Ferran Gandia, de Acció Ecologista Agró.

Sin embargo, el portavoz ecologista considera que las masas forestales valencianas están fragmentadas a diferencia de lo que sucede en EEUU o Canadá. Si bien en algunos puntos habría que generar discontinuidad, pero no se puede hablar en general de que la vegetación nos esté invadiendo. Así, señala en los últimos años se están recuperando zonas forestales y ganan terreno en extensión. "Las formaciones vegetales no son de gran calidad, por la degradación secular", indica. Por ello, una gestión adecuada del territorio debería encaminarse a aumentar la resiliencia de esas zonas, para que se recuperaran mejor y de forma más rápida, si se produce una tala o un incendio,. "Habría de gestionar esas masas pensando en recuperar su calidad para conseguir ecosistemas más resilientes", señala Gandia, quien aboga por introducir especies rebrotadoras.

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