"Llegan con mucho miedo, con los malos tratos sufridos y con angustia y necesidad de seguir adelante". Así ha descrito la consellera de Justicia, Interior y Administración Pública, Gabriela Bravo, la situación en qué reciben a las usuarias de la nueva Oficina de Denuncias de Violencia de Género de Castellón que este miércoles ha entrado en funcionamiento en la Ciutat de la Justícia de Castelló, convirtiéndose en la segunda de toda España.

El servicio "ayudará a que muchas mujeres den el paso” y denuncien a sus agresores, ha apuntado Bravo, concretando que atenderá a las víctimas una plantilla dotada con 28 profesionales, de los que seis son agentes de la Unidad Adscrita a la Generalitat de la Policía Nacional, coordinados por una oficial y dirigidos por una inspectora-jefe. También cuenta con el apoyo de seis equipos psicosociales formados, cada uno de ellos, por un psicólogo y un trabajador social, a lo que hay que sumar una coordinadora, una psicóloga, tres abogadas y dos trabajadoras sociales. Además, se prestará asistencia jurídica a través de un turno de oficio especializado en violencia de género.

Acceso independiente

Todos estos efectivos prestan ya servicio de 9 a 21 horas los 365 días del año, extensible por la noche a través del teléfono 900505550. La oficina está ubicada en un espacio de 185 metros cuadrados donde anteriormente se ubicaba la cafetería y dispone de un acceso independiente y diferenciado respecto al resto del complejo judicial. Además de las dependencias de trabajo, cuenta con una sala de espera acogedora y segura y un espacio amable acondicionado como zona de juegos para la atención de los hijos e hijas de las víctimas.

La consellera ha agradecido el compromiso del Ministerio del Interior con este proyecto pionero en España ya que, vistos los “esperanzadores resultados” obtenidos por la Oficina de València, “entendimos que había que territorializar el proyecto y pusimos en marcha esta oficina de Castellón y la de Alicante, que abrirá sus puertas en octubre”.

Sistema de protección

Para la consellera, “lo deseable para todos es que hoy no estuviéramos aquí y que esta oficina no fuera necesaria” porque “sería el mejor síntoma de que la violencia de género en nuestro país está erradicada”. Sin embargo, "dado que no es así tenemos que seguir trabajando por construir un sistema de protección para las víctimas”, ha defendido Bravo.

“Estamos construyendo proyectos para hacer frente a esa lacra que nos avergüenza a todos. Desde el momento que se atrevan a dar el paso ya no las vamos a dejar solas”, ha concluido la consellera de Justicia.