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El Periódico Mediterráneo

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EL EMPLEO REMOTO NO LOGRA AFIANZARSE

Castellón da la espalda al trabajo desde casa tras dos años en auge

El teletrabajo apenas crece un 7% en la provincia pese a su fuerte irrupción a raíz de la pandemia.

La pandemia obligó a muchas empresas a adoptar el teletrabajo en su día a día, si bien muchas han desistido. FERRAN NADEU

Castellón da ahora la espalda al teletrabajo después del auge de los dos años más graves de la pandemia de covid, con la que llegó de la mano esta práctica que hasta entonces resultaba residual en la mayor parte de las compañías de la provincia.

A fin de cuentas, según los últimos datos del estudio de movilidad de Google, basado en comparar los movimientos de los teléfonos móviles actuales con un momento de referencia previo a la pandemia, el trabajo a distancia solo se ha incrementado un 7% en el territorio provincial. Una cifra que contrasta con otras actitudes que sí han llegado para quedarse, como una afluencia hasta un 32% mayor a parques y lugares al aire libre o del 34% a supermercados. A la contra, las visitas a lugares de ocio y tiendas han caído un 14% tras todos los condicionantes derivados de la irrupción del virus.

Los factores

Existen diversos factores que contribuyen a esta tendencia. El principal es la propia naturaleza de la actividad que realiza el tejido empresarial de Castellón: industria, agricultura y hostelería o turismo, todos ellos sectores donde la presencialidad es requisito ineludible para la mayor parte de la plantilla de trabajadores. 

El director gerente de la Cámara de Comercio de Castellón, Javier Valls, apunta que «la mayoría de los puestos no lo permiten porque exigen la presencialidad del empleado, ya sea en trabajos de producción, logística y transporte, construcción, venta al público presencial, hostelería o en otro tipo de servicios o empresas». «Porcentualmente los trabajadores que pueden teletrabajar es en datos globales reducido», añade.

La reflexión

No obstante, Valls aboga por que cada compañía analice el mejor modelo para su funcionamiento: «Ahora tenemos ya la experiencia y, a partir de ella, cada empresa tiene que generar su propia reflexión estratégica respecto al teletrabajo teniendo en cuenta su tipología de negocios a sus empleados», analiza.

Ahora bien, el director gerente de la Cámara confirma que «la tendencia general que hemos observado en las empresas es la de eliminar o reducir el teletrabajo porque más allá de costes y beneficios cuantificables, también hay una serie de intangibles a valorar». En este sentido, apunta como principales trabas a que el trabajo a distancia se consolide a la pérdida de identificación con la empresa, la cohesión de los equipos de trabajo o los vínculos sociales que favorecen las buenas relaciones entre compañeros de trabajo, los cuales son más difíciles de conseguir en contactos digitales. «Esto mismo también es aplicable a los clientes», defiende.

Por lo tanto, el escenario actual aboca al teletrabajo a jugar un papel más limitado que el de los últimos meses, pero no a desaparecer. En concreto, apuntan a que será clave en la captación de talento o a facilitar la conciliación familiar y la flexibilidad horaria.

De hecho, para favorecer la implantación del teletrabajo, instituciones como la Cámara de Comercio de Castellón impulsan programas como Ticcámaras o Innocámaras que facilitan a las compañías realizar un diagnóstico de la situación y les ayudan en la inversión económica de la tecnología o las innovaciones que esos cambios exigen. Mientras, esta práctica sí que está consolidada plenamente en el ámbito formativo. 

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