Los ánimos en la plantilla de los cerca de 7.000 trabajadores sanitarios de Castellón están agitados. Hace tan solo unos días el principal sindicato médico de la Comunitat, CESM-CV amenazó con ir a la huelga si la Conselleria de Sanitat no modifica el decreto para cubrir las plazas consideradas de difícil cobertura al considerar que es «ilegal» porque «obliga a facultativos de Castellón a ejercer en el departamento de Vinaròs» si hay plazas sin cubrir. Entre las medidas para incentivar la contratación en aquellas zonas de salud con más problemas para encontrar personal ante la falta de sanitarios está una retribución extra al año de cerca de 4.000 euros, lo que supone unos 350 euros al mes. Una cifra que CESM-CV considera insuficiente y «una porquería».

Al amago de huelga planteado por los médicos se une también el lanzado por el sindicato de Enfermería Satse, que es el más representativo en la provincia. Aunque esta organización sindical, al igual que CCOO, UGT y CSIF, votó en contra de lo que se consideran «traslados forzosos» por parte de Conselleria de Sanitat , sus motivos para movilizarse son otros.

Peticiones

Según el portavoz de Satse en Castellón, José María Calas, «nosotros tenemos una hoja de ruta y la huelga que se puede plantear el sindicato es por el grave déficit de enfermeras, sus malas condiciones laborales, el no poder jubilarse de forma anticipada y voluntaria a los 60 años, el que no se nos reconozca el grupo A sin subgrupos». «Llevamos muchos meses reivindicando estas mejoras para nuestros profesionales y para mejorar así nuestro sistema sanitario», explicó Calas al respecto.

El déficit de enfermeras, junto al de médicos, es uno de los principales problemas a los que se enfrenta la Conselleria de Sanitat a la hora de contratar, especialmente, ahora en las vacaciones de verano. En concreto, Satse considera que la provincia necesita 2.000 enfermeras más para cumplir la ratio europea, además considera insuficientes las 184 plazas estructurales creadas por el departamento de Miguel Mínguez.

Por tanto, los principales sindicatos que representan a médicos y enfermeras de la provincia están en pie de guerra, por lo que se aventura una vuelta de vacaciones con movilizaciones.