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El Periódico Mediterráneo

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La inflación y el miedo a la recesión en otoño «están influyendo en la decisión de venir de vacaciones», afirman los hoteleros

El turismo afronta un agosto en positivo y con subida de precios en Castellón

La patronal apunta a un 85% ocupación y muy buenas perspectivas para las primeras semanas. La segunda quincena de mes es más incierta y el clima y la última hora pueden decantar la balanza

Turistas en el Camping Ferrer de Peñíscola Alba Boix

Ya llegó el mes por excelencia para irse de vacaciones. Agosto es el más caro pero también el de más demanda y en Castellón se ha notado, con un 85% de ocupación media y precios superiores a los del 2019, según apuntan desde la patronal Ashotur. El ir y venir de maletas tomaba ayer los principales hoteles, cámpings, apartamentos y casas rurales. «Si nada se tuerce, las perspectivas son buenas», reiteró el vicepresidente ejecutivo de Ashotur, Luis Martí. Desde Turisme Comunitat coinciden en hoteles al 85% y cámpings a más del 90%; y la Diputación resalta que las visitas de playa son de la Comunitat, Madrid, Cataluña, País Vasco, La Rioja y Aragón. Y para el interior, al 65%, llegan desde la Comunitat y sur de Cataluña; y en ciudad, «el 70% es cliente nacional que asiste a festivales».

El contexto de fondo, con todo, está siendo complicado, como ya apuntó Mediterráneo, para los empresarios, con la subida de la energía (luz, gas, ...), «demoledora», subraya Martí, y más ahora con las olas de calor y el mayor uso del aire acondicionado que «en nuestro sector es muy difícil restringir su uso sin menoscabar la calidad del servicio. Así que suben todos los costes operativos, por encima del precio medio y afectará a la rentabilidad», indicó.

¿Qué ocurrirá con la última hora a finales de mes?

Para el vicepresidente de Hosbec y representante de los hoteleros de Castellón, Javier Gallego, «esta primera quincena de agosto se plantea bien o muy bien. La tercera semana pensamos que irá bien y las siguientes las vemos con muchas dudas, pues para esas fechas las reservas ahora están más bajas de lo que estaban en el 2019 por entonces». ¿Serán peores o remontarán a última hora?». Por ahora, Gallego prefiere hablar de «una segunda quincena de agosto que será más floja. Septiembre está funcionando más lento a expensas de la última hora. La inseguridad es mucha y dudo que se cumplan las expectativas del verano. No sabemos si 2022 acabará bien o regular», valoró.

Bañistas en Peñíscola. Alba Boix

La meteorología, la inflación y la energía al alza marcan esta campaña estival. «El clima siempre es clave en Castellón. Las tres últimas semanas de agosto en ocasiones tenemos temporales y es un factor que siempre sobrevuela. Ese lo teníamos contemplado pero no el de la situación económica. Nos tiene descolocados», reseñó. Asimismo, este es el primer estío con convenio renovado en la hostelería en Castellón. «Además del salarial, lleva otros costes aparejados, entre un 4 y 6% más interanual; el de energía, un 40% más --con el factor del calor y más gasto en climatización--; y las materias primas, un 20%. Sale un mix de sobrecostes entre un 11 y 15%», dijo.

«Los precios de hoteles han subido un promedio de entre un 7 y un 12% respecto al 2019 en la provincia y aún así no se compensa la subida de salarios, materias primas y sobre todo de la energía. El margen de beneficios va a ser justo lo previsto o menos», valoró. Julio empezó boyante, luego pinchó por el parón de reservas derivado de la inflación y el temor a una recesión en nvierno; y al final se reactivó. «Por poco no hemos podido alcanzar los objetivos que no eran otros que llegar a la demanda de julio del 2019», señaló.

Aeropuerto de Castellón. Mediterráneo

Británicos, belgas y españoles, los que más buscan vuelos a Castellón

El interés por volar este verano a Castellón se ha notado sobre todo en las búsquedas por internet desde Reino Unido, Bélgica y, en el caso de España, de Bilbao y Sevilla --que crece respecto a la campaña estival pasada--. El aeropuerto tiene conexión con ocho ciudades en siete países.

Los ingleses bucean en la búsqueda de información de sol y playa en Benicàssim, sobre todo, en hoteles del litoral y parques acuáticos. También se interesan por Peñíscola; y en la Ciudad en el Mar son destacables la actividad en buscadores de turistas españoles interesados en la hostelería y en realizar reservas en restaurantes, buscando una experiencia gastronómica en vacaciones.

Apartamentos más fuertes, al 92%

Otro punto de vista lo aporta el presidente de Agretur (Peñíscola), Francisco J. Ribera, quien detecta que «el comportamiento de los apartamentos resulta diferente al de los hoteles este verano; y tanto julio como agosto mantienen índices de ocupación similares a prepandemia. Tras un julio al 90%, con semanas hasta un 95%; agosto se llenará al 92%. Los gastos extra les han repercutido menos que a los hoteles; la reserva anticipada les ha ido bien y son un refugio para quienes no han querido veranear este año en hotel y contener un poco sus gastos». Y concluye que «julio cierra con buenos datos del 78% pero lejos del esperado 85%».

Guerra, sol e inflación

Para Ribera, «la guerra en Ucrania, la alta inflación y las olas de covid han influido en los precios y la estancia media, y por tanto a la ocupación. Los primeros días de mes fueron flojos y la segunda quincena se ha comportado más cerca de lo esperado. La ola de calor ha hecho que muchos residentes en el centro de España viajen a las costas para capear mejor las altas temperaturas». En cuanto a agosto, opina que en Peñíscola todo dependerá de la «última hora», pues las reservas «no son malas, pero están lejos del de 2019». Con todo, considera que «la gente ha mantenido sus planes de viaje y solo ha acortado su estancia por precio principalmente. Los síntomas de una crisis futura aún no se notan de forma contundente». 

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