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El Periódico Mediterráneo

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CRISIS ENERGÉTICA

La cogeneración cerámica cae en picado y acusa al Gobierno de discriminación

La producción se reduce un 60%, lo que obliga a perder dinero o cerrar instalaciones

Las decisiones del Gobierno sobre la cogeneración son una dificultad añadida a la industria cerámica de Castellón. GABRIEL UTIEL BLANCO

La industria cerámica de Castellón no solo sufre por el encarecimiento del precio del gas o el coste de las materias primas. También está afectada por la encrucijada de las plantas de cogeneración. Un sistema de producción eléctrica de alta eficiencia que aprovecha el calor generado por las industrias gasintensivas para crear energía, y que tiene una importante implantación en la industria azulejera.

La Asociación Española de Cogeneración (Acogen), un colectivo que tiene entre sus principales integrantes a la patronal cerámica Ascer, advierte de que la falta de sensibilidad del Gobierno hace caer en picado la utilización de estas plantas, debido a las pérdidas económicas que sufren desde la implantación del tope al precio del gas en la producción eléctrica.

Según detalla Acogen, «resulta paradójico que España haga bandera del ahorro energético mientras que las cogeneraciones --las centrales de gas más eficientes del país-- muestran caídas de producción del 60%, una situación que podría empeorar». Este porcentaje corresponde al conjunto de España, pero es extrapolable a las plantas ubicadas en Castellón.

La razón que explica este brusco descenso está en las retribuciones que obtienen las cogeneradoras. Mientras las centrales de ciclo combinado tienen reconocido un precio de 130 euros por megavatio hora, los cogeneradores tienen una propuesta del Ministerio de Transición Energética de 85 euros, «una cifra que aboca al cierre», inciden por parte de Acogen. La mayoría de industrias, como la azulejera, tienen unos precios del gas que en los últimos días ha alcanzado los 200 euros. «Esto supone no cubrir costes», recalcan.

Diferencias

La asociación considera que «no hay razones para que el Gobierno siga discriminando la cogeneración mientras favorece la generación con ciclos combinados y carbón, que son más ineficientes y más contaminantes», y añaden que detener las cogeneraciones «para favorecer a unos ciclos que consumen un 30% más de gas es un fraude de ley y un grave error de política energética e industrial». Además, indican que Portugal, que también cuenta con el mecanismo del tope al gas, sí que reconoce a esta modalidad.

A la merma del 60% de producción eléctrica mediante este sistema se une otro dato: la cogeneración suele aportar un 11% de toda la producción eléctrica del país, mientras que en el mes de julio se quedó con apenas el 4,3%. «La cogeneración ahorra al año 15 teravatios hora de gas, que es el consumo de gas de dos meses y medio de todos los hogares y pymes de España», apunta Acogen, que pide detener el actual «despilfarro». 

Pamesa ya interrumpió esta actividad en el pasado mes 

El presidente del grupo Pamesa, Fernando Roig, ya advirtió en mayo, durante la presentación de los resultados económicos del 2021, que las plantas de cogeneración iban a verse obligadas a parar. Una decisión que fue anunciada el 1 de julio, «ante la insostenible situación actual, ocasionada por los elevados precios del gas, a lo que debemos unir la incertidumbre regulatoria», detallaron desde la principal compañía azulejera de Europa en un comunicado.

Pamesa explicó que estas plantas tienen «porcentajes de eficiencia superiores al 80%, al contrario de los ciclos combinados que consiguen una eficiencia máxima del 55%». Pese a ello, la cogeneración resulta inviable por el coste del gas, mientras «la producción de los ciclos combinados se ha visto incrementada para compensar», detallaron.

Desde Acogen añaden que en el mes de julio «los ciclos combinados funcionaron un 24% más» que en el mismo periodo del 2021, «y si el Gobierno sigue discriminando a la cogeneración la cifra se duplicará».

No es este el único desencuentro. «El Ministerio no publica la retribución de la cogeneración desde hace dos años, algo que es ilegal», aseguran por parte de Acogen. También hay problemas relacionados con el final de la vida útil de las cogeneradoras cerámicas, que es de 25 años. Según los datos aportados por Ascer a finales del pasado año, la potencia perdida en los últimos tiempos se acerca al 20%. El escaso interés del Gobierno en apostar por esta tecnología, a diferencia de otros países de la UE, no invita a crear nuevas plantas, ni contribuir así al mix eléctrico nacional.

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