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El Periódico Mediterráneo

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Altura, un pueblo en vilo con su santuario rodeado por el incendio

Los vecinos de la localidad del Alto Palancia esperan que el incendio no llegue allí, mientras en un cámping cercano lo tienen todo listo por si hay que evacuar

Usuarios del cámping de Altura (Castellón) observan el humo cerca de la localidad MIGUEL ÁNGEL MONTESINOS

Los vecinos de Altura se levantaron este jueves con incertidumbre. La primera sensación fue de alegría contenida, porque la lluvia de la madrugada hizo desaparecer la llama casi por completo en el incendio forestal de Bejís, que había entrado ya en el término municipal alturano. De hecho, a primera hora de la mañana la columna de humo era casi inexistente. A pesar de las buenas noticias, el servicio de Emergencias vino a decir que no había que lanzar las campanas al vuelo: "todavía hay zonas muy calientes".

Con el paso de las horas, las altas temperaturas y el viento causaron que la situación empeorase. Y una columna de humo enorme se elevó sobre Altura a las 11 de la mañana -esa misma columna de humo, por la tarde, era visible a 200 kilómetros al sudeste, en dirección a Ibiza-. Un rumor empezó a correr rápidamente por las calles y los bares de Altura: podría estar quemándose el Santuario de la Cueva Santa, un templo incrustado en las rocas donde se encuentra una imagen de la virgen del mismo nombre de gran valor para la comarca del Alto Palancia y Castellón, ya que data del siglo XVI. El rumor de la mañana era falso: las llamas no habían entrado en la Cueva Santa, aunque sí que estaban muy cerca. 

"No me quiero ni plantear que se destruya, pero significaría una pérdida histórica, cultural y social para la provincia, son siglos de historia", decía este jueves a Levante-EMV la alcaldesa de Altura, Rocío Ibáñez. Por la tarde, los equipos de emergencias trabajaban a destajo, según la alcaldesa, para evitar que el fuego entrase en el perímetro del santuario. "Lo tienen muy cerquita", comentaba con preocupación la primera edil, quien también confirmó que los trabajos en Altura se extienden a la partida forestal de la Murta.

Los trabajos en Altura se extienden también a la partida forestal de la Murta, pero el pueblo está a salvo

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La congoja de Ibáñez era idéntica a la de muchos alturanos. En el bar de la plaza del pueblo, Ángeles, una jubilada de 88 años, explicaba que "la Cueva Santa significa muchísimo". "En el pueblo tenemos devoción desde siempre, se le atribuye el milagro de que brotó agua de un manantial en 1906", contaba Ángeles. "La cueva es muy importante para Altura, me daría mucha lástima que se quemara", afirmaba Juan, vecino de València que veranea en la localidad castellonense desde hace 30 años. Juan paseaba a su nieto Joan en un carrito y, señalándolo a él y mirando el humo, negaba con la cabeza diciendo: "esto no tiene solución, el problema no es para mí sino para él, tenemos que cambiar el sistema para que no haya estos incendios".

Un cámping ante la humareda

Según la alcaldesa, el pueblo está "a salvo" de las llamas -el santuario queda a 12 kilómetros del centro-, así que Altura no se confinó este jueves y la gente hacía vida normal. El cámping de la localidad estaba lleno de turistas, muchos de ellos bañándose en la piscina. Pero el paisaje era inquietante, ya que frente a ellos no tienen edificios, sino monte. Su vista panorámica es, básicamente, una inmensa humareda. "Me preocupa un poco, pero de momento nos vamos a quedar, yo voy a preguntarle a la Guardia Civil a cada rato", aseguraba David, un campista. Y es que la carretera empieza a estar cortada por dos coches de la Guardia Civil en una rotonda a apenas cien metros del cámping.

"Yo estoy con un poco de ansiedad, oyendo la radio todo el día dentro de la caravana. Tengo la maleta preparada por si nos evacúan", confesaba Carmen, otra usuaria. Sus vecinos de enfrente, una familia de València, recordaban la madrugada: "anoche era todo rojo, pero no estamos nerviosos". Sin embargo, Laura sí decidía irse de allí con su familia y sus amigos, por precaución: "Íbamos a quedarnos hasta el sábado pero nos iremos hoy, venimos con seis niños... Como esta mañana no había mucho humo hemos pensado en quedarnos, pero luego cuando ha vuelto a empezar hemos visto que no íbamos a tener el día tranquilo, así que nos vamos ya", lamentaba, de brazos cruzados, mirando al monte acechado por el fuego.

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