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AGRICULTURA

Las altas temperaturas provocan una crisis sin precedentes en las hortalizas de Castellón

Las olas de calor de este verano reducen la cosecha y merman la calidad del producto

Un agricultor de Moncofa, Vicente Canós, muestra los efectos de las altas temperaturas en sus plantaciones. MIQUEL ÀNGEL SÁNCHEZ

Las elevadas temperaturas que registra Castellón desde el mes de mayo han supuesto un impacto muy negativo en diferentes cultivos agrícolas. De entre los peor parados está la producción de hortalizas, que ha visto reducir drásticamente la cosecha en variedades como tomates, judías, calabazas o garrofón. Las plantas sufren por la cantidad de olas de calor de las últimas semanas y hay agricultores que observan con desesperación cómo ha bajado el rendimiento.

Es el caso de Vicente Canós, un productor de larga trayectoria en Moncofa, que cree que si lo ocurrido en este verano tiene continuidad «puede ser la ruina total para los agricultores que apuestan fuerte por el cultivo de temporada de verano, que es la época propicia para las plantaciones al aire libre y en invernadero. Yo llevo más de 60 años en la agricultura y esto no lo he vivido nunca».

A tal extremo ha bajado su producción que se ha visto obligado a acudir a terceros para poder atender a sus clientes. «Estoy comprando la verdura porque en mis plantaciones no puedo recolectar nada. Un género que compro venido del extranjero porque los cultivos de temporada que tenemos en la provincia de Castellón o de la Comunitat Valenciana, no están dando nada», lamenta.

Una de sus actividades es la cosecha de garrofón, un producto imprescindible en el plato estrella de la cocina valenciana, la paella. El calor ha hecho que las flores que generan las vainas caigan al suelo y, por tanto, no dé fruto. Y las vainas que consiguen salir adelante apenas tienen calidad. Algo parecido ocurre con el tomate que se cultiva en esta zona de la Plana Baixa, o las judías, que sufren una situación muy parecida a la del garrofón. «Todo esto es un gran problema que daña la economía familiar, no solo del propietario, si no también del consumidor que tiene que adquirirlas a precios desorbitados», comenta Canós.

Fruta de temporada

Los problemas de las tórridas temperaturas en este verano se trasladan también a frutas de temporada, como los melones y sandías. «Para tratar de salvar algunos para consumo familiar he tenido que extender tela de rafia, para ver si amortigua el calor, pero los grandes cultivadores de esta fruta, que en su gran mayoría se encuentran en Xilxes, la Llosa y Almenara, lo están pasando muy mal, porque la producción es mínima y los precios muy altos para el consumidor», dice este agricultor de Moncofa.

El presente verano está siendo extremo, pero existe el miedo a que estas temperaturas se acaben convirtiendo en habituales para estas fechas, como un efecto del cambio climático. Canós comenta que, de ser así, «no habrá más remedio que cambiar los hábitos de plantación». Una idea que comparte el secretario general de la Unió de Llauradors, Carles Peris, quien señala que esto no se soluciona con un aumento del riego. «Este año se ha regado más, y agua hay de sobra, pero las altas temperaturas afectan a las plantas», detalla, por lo que no generan el fruto y merman la producción.

De seguir así, Peris indica que los agricultores «tendrán que buscar variedades y plantas que sean más resistentes al calor, que tengan mayor capacidad». Otra opción sería adelantar el cultivo y la cosecha. 

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