Suscríbete

El Periódico Mediterráneo

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

PERSPECTIVAS TURÍSTICAS ANTE UN OTOÑO COMPLICADO

Las reservas en los cámpings de Castellón desafían a la incertidumbre de la economía

A diferencia de los hoteles, no se detecta un freno a partir de septiembre gracias al turista extranjero

Ambiente en un cámping de Peñíscola. Alba Boix

Todas las modalidades de alojamiento turístico de Castellón han recuperado el pulso en este verano del 2022, aunque con ritmos algo diferentes. Una de las que muestra un mejor resultado son los cámpings, que han crecido por encima de los dos dígitos respecto a los resultados cosechados en el 2019, antes de la llegada de la pandemia. Una impresión que corrobora el actual presidente de la Asociación Provincial de Cámpings, Cristophe Delaitre. «Estamos teniendo números muy buenos, y en julio hemos experimentado una mejoría notable respecto al año 2019», detalló.

Un avance que también se da en agosto, «que está cumpliendo con las expectativas», dijo. Entre las razones que explican el auge se halla la propia pandemia. «Tuvimos un tirón en los últimos años, al ser una opción al aire libre y mayor contacto con la naturaleza». Hasta el momento, estas afirmaciones son muy similares a las manifestadas por el conjunto de alojamientos de la provincia, pero la diferencia radica en lo que pueda ocurrir en el último tramo del año, que estará marcado por una elevada inflación y diferentes turbulencias en la economía. Sobre todo en aquellas familias que tienen que abonar unas cuotas mensuales de la hipoteca más caras en la modalidad de interés variable.

Visitantes de cámpings en Castellón en el mes de junio. Juan Carlos Gozalbo

Mientras los hoteles detectan un freno en el nivel de reservas, que ya se dejará notar en la última semana de agosto, los cámpings esperan un buen cierre del año. La inflación y el temor a un empeoramiento de la economía afecta al turismo, gracias sobre todo al empuje del visitante extranjero.

Principales países

Delaitre expone que para este invierno «se espera una buena ocupación, y eso que hemos sufrido el golpe del brexit, por lo que hay menos turistas ingleses al tener que necesitar un visado; en cambio se ha dado una gran recuperación con los Países Bajos y Alemania», con unas reservas que se mantienen fuertes. «Estamos convenidos de que habrá mucha demanda», mencionó.

Las buenas sensaciones son generalizadas. En el cámping Tropicana de Alcossebre, uno de los muchos que abre todo el año, «siguen llegando las reservas, y septiembre será un año como los de antes del coronavirus".

Las pernoctaciones han mejorado desde el año previo a la pandemia. Juan Carlos Gozalbo

Desde el Bravoplaya de Cabanes, Santiago Jiménez indicó que estos días «estamos completos, y en invierno tendremos a mucha gente, fundamentalmente extranjeros». Destaca que la mayoría «serán del norte de Europa, como Bélgica, Alemania y el Reino Unido, y en el caso de los alemanes, las tres cuartas partes son de estancias largas». Incluso en l’Orangeraie de Càlig, que cerrará el noviembre, «tenemos muchas confirmaciones para las próximas semanas», detalló Marina Espinosa.

Las afirmaciones confirman los datos de junio. Según el Instituto Nacional de Estadística (INE) el arranque del verano contó con 31.327 usuarios de cámping, en la provincia y un total de 173.042 pernoctaciones. No solo supone alcanzar las cifras del 2019, sino superarlas un 10%. Unos números que demuestran que esta modalidad recupera su mejor forma. 

Compartir el artículo

stats