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El Periódico Mediterráneo

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ECONOMÍA

El calor adelanta la vendimia en Castellón y deja menos uva, aunque de mayor calidad

Las 16 bodegas de la IGP Vins de Castelló esperan recolectar 600.000 kilos de fruta

En localidades como les Useres o Benlloc los agricultores se encuentran ya inmersos en plena campaña de la vendimia. MANOLO NEBOT

En les Useres o Benlloc siempre se ha asociado el inicio de la campaña de la vendimia con el final del verano. Pero este año todo es diferente. El intenso calor de las últimas semanas ha provocado que la campaña se adelante hasta el punto de que hay bodegas de la provincia que empezaron a recoger la uva durante los últimos días de agosto. «Las elevadas temperaturas han favorecido la maduración de la fruta y, por tanto, el momento de la recolección se ha avanzado dos o incluso tres semanas», apunta Juan Carlos Pavía, presidente de Indicación Geográfica Protegida (IGP) Vins de Castelló, que engloba a 16 bogedas y 215hectáreas de viñedo repartidas en tres subzonas: Alto Palancia-Alto Mijares, Sant Mateu y Les Useres-Vilafamés.

Los mayores problemas para las viñas son los fenómenos meteorológicos extremos, como los golpes de calor, las sequías y las tormentas. «Estas temperaturas fuera de lo normal provocan que la planta sufra un estrés y, para paliarlo, frena su metabolismo dejando de hacer la fotosíntesis. De esta forma mantiene mejor el agua y no estresarse más», explica el presidente de la IGP.

Esos cambios a los que se refiere Pavía afectan directamente a la cosecha. Por eso este 2022 para los viticultores de Castellón es bueno y malo a la vez. La parte positiva reside en que la uva presenta una calidad y estado fitosanitario excelente. «La fruta está sana y la calidad es muy buena, aunque si en los próximos días lloviera mucho o cayera piedra sería un desastre», reconoce el máximo responsable de la marca Vins de Castelló. El aspecto negativo es que la cantidad de kilos será algo menor, de entre 600.000 y 650.000 kilos. «Aún así, la previsión es positiva, sobre todo si se tiene en cuenta que la campaña del año pasado fue bastante floja y corta», añade.

Las bodegas de la IGP pueden llegar a producir unos 600.000 litros de vino al año (las variedades más importantes en la provincia son Tempranillo, Cabernet Sauvignon, Macabeu o Chardonnay) y el grueso de las botellas se quedan en la Comunitat Valenciana. «Nuestro mercado es provincial y autonómico y desde el punto de vista de la comercialización el verano ha sido bueno», explica.

 Ante los evidentes efectos del cambio climático, las bodegas de Castellón están apostando cada vez más por los vinos ecológicos. De hecho, el viñedo es, junto con los cítricos y los olivos, el cultivo que mas está contribuyendo a aumentar la superficie cultivada bajo el paradigma ecológico, según los datos de la Conselleria. 

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