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ECONOMÍA

Nadie quiere ser 'collidor' en Castellón: el 30% de los empleos en la naranja se quedarán por cubrir

Cooperativas, almacenes y ETT de la provincia ofrecen decenas de puestos que nadie quiere

A pocos días del inicio de la temporada de recolección, la citricultura avisa que no encuentra ‘collidors’. Daniel Tortajada

La citricultura no pasa en Castellón por uno de sus mejores momentos y este septiembre está topando con un problema añadido. A los altísimos costes de producción que tienen que soportar tanto los agricultores como las cooperativas y comercios privados, se une este año más que nunca la falta de personal. «Los trabajadores le están dando la espalda al campo», aseguran en el sector. Y aunque la situación no es nueva, sí se agrava cada vez más hasta el punto de que las empresas de trabajo temporal (ETT) estiman que se van a quedar por cubrir entre el 25 y el 30% de las vacantes de empleo.

En las oficinas de empresas como Grupo Noa’s o Iman Temporing llevan ya varias semanas tratando de reclutar collidors, profesionales para el manipulado de la fruta o transportistas y, de momento, la respuesta de los trabajadores es más bien floja. «Quienes están dispuestos a trabajar en este sector lo hacen porque no tienen otra cosa. El profesional autóctono ha desaparecido y eso que las condiciones laborales en la Comunitat Valenciana son las mejores de España. Pero, aún así, no hay gente y se quedarán decenas de puestos por cubrir, hasta el 30%» explican desde la oficina de la ETT Iman de Vila-real

Ramón Serra, responsable de la Federación Agroalimentaria de UGT en Castellón, habla de una falta clara de relevo generacional. «Los jóvenes prefieren trabajar en actividades como la industria o la construcción y el déficit de mano para la campaña es tan acusado que hay empresas en la provincia que van a tener que apañárselas con casi la mitad de personal que el año pasado», explica mientras recuerda que hace unas décadas la citricultura ofrecía trabajo todo el año. «Uno iba a recoger en invierno y luego podaba o desempeñaba otras tareas. Ahora eso ha pasado a la historia y el de collidor es un trabajo de temporada que pocos quieren hacer», puntualiza. 

Fijos y también eventuales

En plena temporada (desde finales de octubre a finales de enero), la naranja emplea en Castellón a unos 25.000 trabajadores, según los datos que manejan los sindicatos. De esa cantidad, 19.000 suelen ser contratados directamente por comercios privados y cooperativas (casi 10.000 collidors y 8.600 trabajadores de almacén, además de 700 técnicos y administrativos), una cifra a la que hay que añadir los 6.000 eventuales que llegan vía ETT (unos 4.000 collidors y otros 2.000 manipuladores) para cubrir las semanas más fuertes.

Aunque una parte importante de la plantilla de cooperativas y comercios suele ser personal fijo discontinuo, este año las empresas se han encontrado con que muchos trabajadores se han recolocado en otros sectores. «Nos hemos puesto en contacto con las ETT, pero el problema es que tampoco encuentran a nadie», añade Pascual Beltrán, gerente de la cooperativa Cocalni de les Alqueries.

El déficit de mano de obra es común en todas las categorías profesionales, aunque el caso de los collidors es el más grave. Y este año también hay grandes dificultades para encontrar transportistas. «No hay chóferes para transportar la fruta desde el campo al almacén», describe Beltrán, que explica que la normativa que acaba de entrar en vigor tampoco ayuda. «Hasta ahora el conductor del vehículo colaboraba en las tareas de carga y descarga, pero esta campaña si lo hace se expone a una multa», añade el gerente de Cocalni, que lamenta que las leyes, en lugar de dar un poco de aire a la agricultura, ponen constantemente piedras en el camino. 

Patronal y sindicatos empiezan a negociar el convenio de ‘collidors’

El inicio de la temporada citrícola coincide con el arranque de las negociaciones en la provincia del nuevo convenio colectivo que regulará las condiciones laborales de quienes se dedican a las tareas de la recolección. El actual convenio expiró el pasado 30 de agosto (se mantendrá vigente mientras no se firme un nuevo acuerdo) y sindicatos y patronal se verán las caras por primera vez este miércoles, cuando se celebrará una reunión para constituir la mesa negociadora. Y aunque las posturas de ambas partes aún no están definidas, todo indica que las negociaciones no van a ser fáciles, dada la actual coyuntura. «Los trabajadores han perdido mucho poder adquisitivo y vamos a apostar por un aumento salarial razonable y digno», avanza Ramón Serra. 

El convenio vigente establece que un ‘collidor’ recibe 10,65 euros la hora y sus ingresos por seis horas diarias ascienden a 63,90 euros. Si trabaja a destajo cobra 2,39 euros por un cajón de 20 kilos de clemenules.  


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