El principal escaparate del sector cerámico europeo, la feria Cersaie de Bolonia, tiene como principales participantes a las empresas italianas y españolas. Mientras las compañías españolas comparten estos días su esperanza en un buen ritmo de visitas y contratos con los problemas que acarrea la factura energética, el sector italiano no vive tan asfixiado por los precios del gas. La razón está en que este país cuenta con mecanismos fiscales que reducen este gasto, en algunos casos hasta el 40%.

Ante este panorama expresado por los empresarios del sector, el president de la Generalitat, Ximo Puig, reclama al Gobierno que adopte medidas semejantes, para que el sector cerámico europeo pueda operar en los mercados internacionales en igualdad de condiciones. "No puede ser que dentro de Europa haya países que tengan más ayudas que otras", expresó, por lo que es necesario "un alineamiento para que no haya competencia desleal; hay que ser conscientes de que cada gobierno tiene que apoyar de manera semejante a los productores de su país". El president defendió la necesidad de "hacer un planteamiento para hacer a estas empresas viables, porque este problema del gas no es una cuestión crónica, sino transitoria".

Sector fundamental

El jefe del Consell justificó esta petición en que la producción de cerámica "es un sector fundamental para la Comunitat Valenciana y España en la balanza de pagos, con unas ventas que representan más de 4.000 millones de euros", que en su gran mayoría se destinan a la exportación.

Puig también recordó que esta industria "es el motor económico real de la provincia de Castellón, con 17.000 empleados directos y unos 40.000 indirectos". Ante todos estos argumentos reclamó "una acción potente por parte del Gobierno".

Concreción de las ayudas directas

Puig reconoce que la capacidad financiera de la Generalitat no puede aportar grandes cantidades a un sector que ha visto crecer sus costes energéticos de manera exponencial. Aún así, concretó cómo se aplicarán las ayudas directas que anunció esta semana en el debate de política general. "Vamos a complementar las ayudas del Gobierno hasta los 500.000 euros por empresa", detalló. Si las compañías han recibido un tope de 400.000 euros, la Generalitat puede aportar 100.00 más, porque este es el máximo contemplado por España ante la Unión Europea. "Al margen de esta consideración inicial vamos a pedir ampliar este margen", si bien depende de la administración central.

Una cuestión que requerirá de la maquinaria reivindicativa del Consell. "No se trata de presionar, sino de visibilizar al sector cerámico y ser conscientes de que muchas medidas deben ser inmediatas", relató. Algo que también se tiene que aplicar a la Unión Europea, como se puso se manifiesto el miércoles con la visita efectuada a la sede del gobierno regional de Emilia-Romagna, que concentra el 90% de la producción cerámica italiana. "Además de las medidas urgentes hay otras estructurales, como regular el mercado de CO2", comentó, con el fin de evitar los costes por factores especulativos. "Al mismo tiempo hay que trabajar en la capacidad de soberanía energética como la implantación de renovables o el hidrógeno, algo en lo que la cerámica hace muchos esfuerzos", concluyó.

La patronal: "Las ayudas son fenomenales, pero escasas"

El presidente de la asociación de fabricantes de productos cerámicos (Ascer), Vicente Nomdedeu, reaccionó a los anuncios del president con que las ayudas "se reciben fenomenal, pero son escasas; necesitamos soluciones serias e importantes para problemas serios e importantes como los que sufrimos, y esto depende del Gobierno con una estrategia de lobi con la Generalitat, porque estamos en un momento complicado".

El líder de la patronal azulejera expresó que el sector "nunca ha pedido ayudas, ya que todas las inversiones y desarrollo se han hecho con capital privado. Pero si en este momento no tienen ayudas administración será difícil que se supere la crisis".

Cree que se puede destinar más dinero para sobrellevar los problemas, como han hecho Italia, Francia o Alemania. «Se puede hacer, porque nuestro Estado ha ingresado 20.000 millones de euros de más por la energía, mientras la industria gasintensiva está en peligro».

En cuanto a la feria, Nomdedeu comentó que Cersaie ha dado una respuesta positiva ante una demanda que había caído en los últimos meses, «aunque esto puede cambiar en solo dos meses». Señaló que la actividad comercial «ha ido de más a menos, pero los primeros días fueron de notable alto». El balance final del certamen se descifrará dentro de unas semanas.

Por su parte, el secretario general de la asociación de fabricantes de fritas y esmaltes (Anffecc), Manuel Breva, dijo que las empresas «están contentas por la afluencia de gente, pero la situación de los costes es muy compleja», ya que sufren el descenso de la producción, sobre todo en las azulejeras. Además, se mantiene la preocupación por la crisis con Argelia, con pérdidas de 50 millones.