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La población ocupada recupera en Castellón los niveles del año 2009

Pese al repunte del paro, la provincia suma 250.000 empleados, el máximo desde hace 13 años

Dos trabajadores del sector de la construcción, durante su jornada laboral. ALEX DOMINGUEZ

El final de la temporada turística, junto una brutal crisis de costes de alcance transversal para la economía castellonense, han traído consigo repuntes del número de personas que se incorporan a las listas del paro que, sin embargo, no han impedido que los afiliados a la Seguridad Social crezcan.

Esa tendencia todavía positiva del mercado laboral pese a todas las dificultades del momento queda reflejada en los datos al cierre de septiembre de la población ocupada, es decir, la que declara tener algún trabajo, según la Encuesta de Población Activa (EPA).

De hecho, en el informe de la EPA al concluir el tercer trimestre de este año revela que Castellón cuenta con 250.500 ciudadanos ocupados, la cifra más alta desde 2009, hace ya 13 años. En aquel ejercicio, cuando los efectos de lo que fue luego una gran recesión tras la burbuja inmobiliaria aún no se habían dejado sentir con toda su crudeza, el máximo de ocupados que Castellón logró contabilizar fue de 253.000.

Sin recuperación completa

Desde entonces no se había logrado superar la barrera del cuarto de millón. De hecho la sangría continuó de forma constante hasta llegar al mínimo histórico de 199.200 personas con un empleo, situado, según la EPA, en junio de 2013. Los registros de la encuesta que publica el Instituto Nacional de Estadística cada tres meses comienzan en 2002 y, desde entonces, el máximo de castellonenses con una ocupación se logró en marzo de 2008, hace ahora catorce años, al sumar 283.600 personas. El mercado laboral de la provincia necesitaría incorporar al menos a otros 33.000 para alcanzar el dato previo a la crisis del ladrillo, una situación que en estos momentos parece complicada de alcanzar si se tiene en cuenta la ralentización del crecimiento en la economía provincial que ya es una realidad a la que se suman previsiones de empeoramiento.

No es un fenómeno aislado en este territorio, ya que los costes de todo tipo disparados y la inflación desbocada es un elemento común no solo en la Comunitat, España o Europa, sino la práctica totalidad del ámbito internacional.

Un rasgo diferencial en Castellón se centra en las dificultades que los precios desorbitados de la energía causan para las empresas del clúster cerámico, sostén clave de la economía provincial.

De hecho, como ha publicado Mediterráneo, la producción del azulejo continúa en caída libre sin que lleguen más ayudas desde las administraciones públicas, mientras el número de afectados por ERTE no deja de aumentar.

Economía sumergida

Sin embargo, del lado de las noticias menos negativas, la actividad laboral en b, mostraría en principio una tendencia a la baja a tenor, precisamente del alza de los inscritos en la Seguridad Social y el cruce de ese dato con la población ocupada según la EPA. 

Al acabar septiembre, los afiliados eran 244.789, frente a 250.500 castellonenses que decían contar con algún tipo de trabajo remunerado, lo que arroja un saldo de 5.711 que obtendrían esos ingresos de la economía sumergida. En todo caso, el aumento en octubre, como se ha sabido recientemente, de los trabajadores dados de alta en la Seguridad Social hasta los 249.900 hacen pensar en una tendencia a la baja de este tipo de empleo en negro en el ámbito de la provincia de Castellón.

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