El número de jóvenes empresarios cae casi a la mitad en un año en Castellón

El colectivo sénior es el segundo que más efectivos pierde en doce meses, mientras que el total baja un 21%

Las patronales atribuyen el descenso al exceso de burocracia y a la coyuntura económica

Un momento de la reunión de la junta directiva de la Confederación Empresarial Valenciana celebrada en Castellón, en una imagen de archivo.

Un momento de la reunión de la junta directiva de la Confederación Empresarial Valenciana celebrada en Castellón, en una imagen de archivo. / Mediterráneo

Maribel Amoriza

Maribel Amoriza

La clase empresarial adelgaza en Castellón. Y lo hace de forma significativa, tal y como se desprende de los la última Encuesta de Población Activa (EPA), correspondiente al cierre del primer trimestre de este ejercicio económico.

Las patronales de la provincia coinciden en que la burocracia y la desfavorable coyuntura económica son dos de las principales causas de un fenómeno que afecta de manera más intensa a los jóvenes y a los sénior del colectivo.

La pérdida de músculo es importante, ya que el total de emprendedores con una empresa o negocio en funcionamiento ha pasado en doce meses de 46.000 a 36.300, lo que representa una disminución de 9.700 personas, es decir, un 21% menos.

En lo que se refiere a los más jóvenes, la caída podría tacharse de dramática, ya que su número se hunde un 41,3%, al pasar de 8.700 en marzo de 2023 a apenas 5.100 en la misma fecha de este ejercicio. Son jóvenes menores de 35 años, un colectivo que sufre especialmente las consecuencias de los cambios sociales y económicos.

Precariedad

Como ha informado este diario, las complicaciones para poder emanciparse son múltiples, desde la precariedad laboral, con sueldos bajos, hasta el hecho de que se ven obligados a dedicar casi el 60% del salario a pagar el alquiler de su primera vivienda si desea independizarse en solitario, lo que retrasa cada vez más la salida del hogar familiar a la vez que es ya muy común que con cerca de 30 años todavía se comparta el piso.

No obstante, sobre todo en sectores como el tecnológico, los menores de 35 años tienen una presencia en el emprendimiento que las estadísticas señalan como en declive, por las dificultades que implica no ya crear una empresa, sino mantenerla funcionando.

En el otro extremo, los sénior, los empresarios castellonenses que cuentan con 55 o más años, casi han sufrido la misma proporción de bajas en solo doce meses.

Los números de la EPA dicen que el colectivo de los emprendedores de más edad ha pasado en ese lapso de tiempo de 15.100 a 9.200. Por tanto, 5.900 se habrían quedado por el camino, teniendo en cuenta que, en todas las franjas etarias, al igual que ocurre en el conjunto del tejido económico castellonense, la mayor parte son propietarios de firmas unipersonales o con entre uno y dos empleados. En este grupo, las jubilaciones también tienen un cierto peso en la evolución a la baja.

Otras franjas de edad

El tercer grupo de la clase empresarial provincial que más efectivos pierde es el comprendido entre los 45 y los 54 años, que se dejan 1.900, al sumar este año 11.100, con el descenso más moderado, el 15%.

Por último en cuanto al repaso de la evolución por edades, los únicos que engrosan los números y crecen son los empresarios de entre 35 y 44 años. Lo hacen un 18% y pasan de 9.300 a un total de 10.900 en el plazo de doce meses. 

A la hora de analizar las causas por las que se produce esta tendencia, el presidente de la Confederación Empresarial Valenciana (CEV) en Castellón, Luis Martí, reitera la relevancia que tiene como obstáculo el exceso de burocracia, un problema que ha puesto de manifiesto en repetidas ocasiones la patronal castellonense.

Igualmente, apunta que la coyuntura económica que vive la provincia no es la más propicia para el emprendimiento.

Pymes y autónomos

Coincide con ambos aspectos la secretaria general de Confecomerç en Castellón, Teresa Esteve, quien añade que «hoy en día tener un negocio es difícil, no ya abrirlo, sino mantenerlo y, entre otras cosas porque hemos calculado que tenemos que cumplir más de 3.000 normas, cuesta un montón».

«La mayoría de empresarios somos un autónomo o, como mucho, con dos empleados, lo que complica el trabajo de salir adelante», indica Esteve, quien reclama para el comercio en concreto «planes a medio y largo plazo para que el sector pueda resistir».