El largo camino hacia la nueva PAU

Los institutos y universidades llevan varios años cambiando su forma de enseñar, dejando de lado lo memorístico y apostando por la «reflexión y la madurez», mientras que la selectividad seguía desfasada

Alumnos asisten a una prueba de la última EBAU.

Alumnos asisten a una prueba de la última EBAU. / DANIEL TORTAJADA

Gonzalo Sánchez

No pregunte al alumno sobre fórmulas matemáticas, pídale que mida el circuito de Cheste en base a varios datos. No le pida nombrar tres obras de Lorca, dígale que las sitúe en su contexto y su vida, y las compare con la sociedad actual. Son ejemplos de ejercicios reales en una Ebau que el Ministerio de Educación pasó a un pequeño grupo de estudiantes el año pasado, con el objetivo de testear el nuevo modelo de examen que, después de varios aplazamientos, entrará en vigor el año que viene.

Un viraje total

Aunque el examen varíe, es lo último que cambia en un sistema educativo que ya hizo un viraje hace años en la forma de dar clase. Menos memorístico, más reflexión y razonamiento. Y no es un cambio casual, es el golpe de timón que ya han hecho la mayoría de países de nuestro entorno, y lo que demanda el Informe PISA. Una mejor manera de aprender basada en la evidencia científica. Adiós a la lectura del libro en clase para incorporar experiencias más prácticas. «Ahí es donde se ve si el alumno tiene los conocimientos o no. En lugar de preguntar tres obras de Miguel Hernández que se pueda memorizar, les pides que te las relacionen con su contexto histórico y lo comparen con la actualidad, incluso se les podría pedir que escribieran un poema», explica Toni Solano, director del IES Bovalar, que ya lleva años trabajando por competencias. 

«Ahora no se pide resolver una ecuación, sino dar respuesta a un problema que tienes delante, normalmente relacionado con el contexto del alumno. Ahí es cuando entra la madurez del estudiante y la capacidad de aplicar lo que ha aprendido, que pueden ser varias fórmulas y ecuaciones hasta encontrar la solución. Se pide más independencia al estudiante», cuenta Toni González Picornell, presidente de la Asociación de Directores de Secundaria de la Comunitat. Las clases, lejos de hacer ejercicios del libro, deben basarse en situaciones, desafíos que movilicen al alumno para que articulen sus saberes. 

Cambio en las universidades

Y este cambio no se ha dado solo en los IES, también en la universidad. Isabel Vázquez, vicerrectora de la Facultad de Farmacia de la UV, asegura que es un cambio iniciado desde el plan Bolonia y que ha desembocado en dar clase por competencias, ya que «son los saberes que el mercado laboral luego les va a demandar». «No nos interesa hacerles un problema sobre el ácido base, porque todos son iguales. En vez de eso se le puede preguntar qué pasaría si equis producto de limpieza entrara en contacto con un tipo de metal. Ahí es cuando le pides razonar al alumno y que use las herramientas que se supone que ha adquirido», cuenta. 

La Ebau, aún así, está lejos de ser puramente competencial. Solano critica el «sinsentido» que en los exámenes de Castellano e Inglés no haya una prueba oral y otra prueba de comprensión o listening. «Se supone que estamos midiendo las competencias, pero sin tener en cuenta la capacidad de hablar y entender el idioma», afirma.

Una de las novedades para la PAU del año que viene es que la corrección ortográfica, gramatical, y la presentación contarán un 10%. Para Vázquez, «es tan importante tener los conocimientos como saber expresarlos de forma clara y correcta. En la universidad también lo trabajamos mucho», dice.