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TESTIMONIOS

Policías locales de Almassora en primera línea: "Una película se queda corta. Esto parece el apocalipsis"

Policías portuarios de Castellón afirman que «el trabajo no se acaba" y que "hay calles todavía sin tocar»

Dos agentes municipales de Almassora inspeccionan coches en Alfafar de madrugada.

Dos agentes municipales de Almassora inspeccionan coches en Alfafar de madrugada. / MEDITERRÁNEO

CASTELLÓN

La Policía Local de Almassora improvisó en 48 horas un dispositivo ante la urgencia de la ayuda humanitaria en Valencia. «Montamos con convoy con la comida y enseres donados por los vecinos y custodiado por tres patrullas. Ahora aportamos un total de 30 agentes, en turnos de 12 horas, para la búsqueda de personas, la regulación del tráfico y la prevención de los saqueos en la zona cero», explica el máximo responsable, el intendente José Alós.

«La emergencia ha superado todo lo que creíamos. Las películas se quedan cortas: hay barro por todas partes, vehículos apilados...es todo muy caótico», explica. Pepe Masip es otro de los policías que ha patrullado las calles de Alfafar de madrugada: «Parece el apocalipsis. Yo he estado en Palestina e Israel y esto me ha impresionado mucho», admite. «Intentamos dar luz azul y seguridad a zonas devastadas y que la gente sepa que estamos con ellos», dice.

"El trabajo no se acaba; aún hay calles sin tocar"

Imagen de los agentes que estuvieron ayer en Benetússer.

Imagen de los agentes que estuvieron ayer en Benetússer. / MEDITERRÁNEO

La Policía Portuaria de Castellón trabaja en Benetússer, la localidad donde murió uno de sus compañeros, Eugenio Toledo, vecino de la localidad valenciana y quien intentaba salvar la vida de otras tres personas. Turnos de ocho agentes trabajarán en el municipio, al menos, durante toda esta semana. Ayer llegaron a Benetússer, junto a los máximos responsables de la Autoridad Portuaria, si bien la colaboración se prevé mucho más larga por las necesidades.

«Allí, la Policía Local lo ha perdido todo. No tienen coches ni recursos. El trabajo no se acaba, se necesitan muchas manos y aún hay calles sin tocar», explica Rafa Rafels, uno de los agentes sobre el terreno. Este agente, como sus compañeros, se ha sumado a la ayuda en su semana de descanso y anuncia que volverá «con una pala y de paisano» los días que haga falta. «Es peor de lo que ves por la tele, es todo destrucción y la gente está en shock», explica.

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