Un ingeniero palestino en Castellón: «En Gaza, el control del agua es una arma más de dominación para Israel»
El ingeniero del Palestina Hidrologic Group Abdulrauf Aburahma visita este jueves Castelló y Vila-real para conocer de primera mano el trabajo pionero de la cátedra Facsa de la UJI y presentar su proyecto al Ayuntamiento de Castelló

Abdulrauf Aburahma, ingeniero experto en gestión de proyecto de cooperación de Agua, Saneamiento e Higiene del Palestina Hidrologic Group. / Mediterraneo
--¿Qué trae a Castellón al Palestina Hidrologic Group?
La visita de la organización Palestinian Hidrologic Group(PHG) en Castellón junto con Asamblea de Cooperación por la Paz (ACPP) tiene como finalidad realizar un intercambio de saberes entre PHG y distintos agentes de la comunidad Valenciana. Visitar sitios clave de infraestructura hídricas, plantas de tratamiento, redes de distribución de agua y proyectos de gestión de residuos sólidos, para comprender mejor sus tecnologías y prácticas operativas. En Castellón, se ha propiciado el encuentro con la cátedra Facsa de la Universitat Jaume I, que promueve investigación, innovación, transferencia de conocimiento, docencia y cultura vinculadas con el agua. El objetivo es intercambiar experiencias y saberes entre profesionales del mismo sector. En paralelo, nos vamos a reunir con el Ayuntamiento de Castelló para dar a conocer el trabajo del grupo y de Asamblea de Cooperación por la Paz (ACPP), con quien trabajamos desde hace más de 10 años. Entendemos que el fortalecimiento de las organizaciones sociales palestinas es una pieza esencial en la construcción de un dialogo equilibrado, y contribuye a sentar las bases de un Estado independiente y democrático en que esté garantizada y sea efectiva la participación social.
--¿Nos explica cuál es la labor del Palestina Hidrologic Group?
El PHG desarrolla su labor en el sector de agua, seguridad alimentaria y agricultura desde hace más de 30 años y es en la actualidad la oenegé palestina de referencia en este sector tanto para organismos internacionales como la Autoridad Palestina del Agua (PWA). Trabaja en el territorio en el desarrollo de recursos y sistemas hídricos y de saneamiento, dando respuesta a las necesidades de las zonas y sectores de la población con mayor vulnerabilidad, combinando experiencia en acción humanitaria y emergencia, y desarrollo a medio plazo, para extender las actuaciones y fomentar su sostenibilidad. Y, además, promueve la investigación en el sector del agua y el desarrollo de las infraestructuras hídricas en Palestina.

Aburhama, trabajando a pie de calle en los territorios ocupados. / Palestina Hidrologic Group
--En el complicado contexto de ocupación y guerra, ¿es posible exportar este sistema por el que, quizás, se pudiera mejorar las condiciones de vida de la ciudadanía al reutilizar agua residual tratada por una depuradora, objetivo del programa piloto de la cátedra Facsa que visitan hoy en Vila-real?
Sí, absolutamente. Las tecnologías de tratamiento y reutilización de aguas residuales son sumamente relevantes en nuestro contexto. En Palestina, donde la escasez de agua es un desafío crítico y persistente, la reutilización de aguas residuales tratadas con fines agrícolas podría desempeñar un papel fundamental para aliviar la presión sobre los ya limitados recursos de agua dulce. Sin embargo, estas soluciones deben adaptarse cuidadosamente a las condiciones locales, que incluyen el control territorial fragmentado, la infraestructura insuficiente y las severas restricciones impuestas por la ocupación israelí, factores que dificultan considerablemente la implementación a gran escala y los esfuerzos de sostenibilidad.
--Nos puede explicar, en Palestina, ¿cómo está la situación actual del acceso al agua, los recursos hídricos y el saneamiento?
La situación del agua en los territorios palestinos ocupados sigue siendo profundamente desigual. En Cisjordania, Israel ejerce un control total sobre los recursos hídricos, y los colonos israelíes consumen, en promedio, más de cuatro veces la cantidad de agua disponible para los palestinos. Muchas comunidades palestinas reciben agua solo unos pocos días a la semana, mientras que otras se ven obligadas a depender de camiones cisterna, a menudo a precios elevados, para satisfacer sus necesidades básicas. En Gaza, incluso antes de la escalada de violencia del 7 de octubre, más del 95 % del suministro de agua ya era inapto para el consumo humano debido a la contaminación y la sobreexplotación. La infraestructura de saneamiento es gravemente insuficiente, lo que provoca que las aguas residuales sin tratar se viertan, representando graves riesgos sanitarios y ambientales.
«El trabajo pionero de la cátedra Facsa de la UJI en reutilización de aguas residuales es exportable a Gaza»
--Esa dinámica del gobierno israelí de dificultar el acceso al agua de la población palestina, promoviendo, según dicen ustedes, una compleja red de intereses económicos en torno a la ocupación y la expansión de los asentamientos ilegales, ¿cómo afecta al día a día de la vida de la ciudadanía?
La crisis del agua afecta todos los aspectos de la vida cotidiana de los palestinos. Los agricultores tienen dificultades para regar sus cultivos, lo que amenaza sus medios de subsistencia y la seguridad alimentaria. Las familias se ven obligadas a racionar el escaso suministro para beber, cocinar y mantener la higiene básica. Durante los periodos de calor extremo, algunas escuelas incluso se ven obligadas a cerrar por falta de agua. En marcado contraste, los asentamientos israelíes cercanos disfrutan de un acceso ininterrumpido al agua, con jardines verdes y campos irrigados. Esta profunda disparidad agrava la pobreza y la dependencia, al tiempo que alimenta la frustración y el resentimiento entre los palestinos. El agua se ha convertido no solo en una preocupación humanitaria, sino también en una cuestión profundamente política.
--La ocupación israelí, ¿ha convertido el agua en un arma?
El control del agua ha sido durante mucho tiempo una herramienta de dominación. Israel controla la mayoría de los acuíferos compartidos y el río Jordán, y determina cuánta agua pueden extraer los palestinos. Las infraestructuras construidas sin permisos israelíes, incluidos pozos y pequeños embalses, corren el riesgo de ser demolidas. Cuando una de las partes tiene el control exclusivo de un recurso tan vital, el agua deja de ser un derecho humano compartido y se convierte en un medio de presión. En Gaza, la restricción deliberada del agua y de otros bienes básicos ha agravado aún más una crisis humanitaria ya extrema, generando serias preocupaciones en virtud del derecho internacional humanitario y del derecho internacional de los derechos humanos.

Saneamiento y distribución de agua, en Palestina. / Palestina Hidrologic Group
--¿Qué se necesita prioritariamente para solucionar situación?
El primer y más crucial paso hacia un cambio significativo es poner fin a la ocupación israelí de los recursos hídricos y desmantelar el régimen discriminatorio del agua que niega el acceso equitativo a los suministros compartidos. Lograr la justicia hídrica requiere más que una redistribución: exige una inversión sustancial en infraestructura moderna de agua, instalaciones locales de tratamiento de aguas residuales y sistemas de energía renovable que garanticen la sostenibilidad y resiliencia. Sin embargo, la tecnología y la financiación por sí solas no bastan. El progreso depende de la solidaridad internacional, la rendición de cuentas y la voluntad política para abordar las desigualdades profundamente arraigadas que son el corazón de esta crisis.
El primer y más crucial paso hacia un cambio significativo es poner fin a la ocupación israelí de los recursos hídricos y desmantelar el régimen discriminatorio del agua que niega el acceso equitativo a los suministros compartidos.
--¿Cómo puede ayudar Castellón?
La labor tanto de ACPP como de PHG es explicar la realidad en Palestina y acercar el trabajo de ambas organizaciones a los vecinos y las vecinas de Castellón. Para nosotros es esencial que la ciudadanía conozca que sus impuestos están destinados al apoyo de políticas de cooperación internacional que defienden los derechos humanos y promueven el fortaleciendo de capacidades y sociedades más justas. Este trabajo de sensibilización, comunicación y defensa de los derechos humanos es esencial para hacer entender a la gente de a pie lo que sucede en el sur global. Y que con nuestras acciones cotidianas podemos propiciar pequeños cambios. Es esencial continuar trabajando gracias a la cooperación descentralizada y el apoyo que nos brinda el Ayuntamiento de Castelló. Es importante además tejer redes locales e internacionales en las que puedan estar participando asociaciones de la ciudad de Castelló o la comunidad universitaria en relación con el derecho al agua para que se conozca la situación de vulneración de este derecho humano.
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