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Un empresario de Castellón se salva de la ruina: el banco cambió las condiciones de un préstamo

Se le aplica la Ley de la Segunda Oportunidad al apreciar buena, por lo que se le perdonan 58.000 euros

Entrada de la Ciudad de la Justicia de Castellón,.

Entrada de la Ciudad de la Justicia de Castellón,. / GABRIEL UTIEL BLANCO

Bartomeu Roig

Bartomeu Roig

Castellón

"Pasaba muchas noches sin dormir y me daban ataques de pánico porque no podía más". Así define su situación un empresario de Castellón que, en los últimos años, se ha visto envuelto en una espiral de deudas y problemas económicos. Finalmente, el Juzgado de lo Mercantil ha perdonado un agujero financiero de más de 58.000 euros, aplicando la Ley de la Segunda Oportunidad al apreciar los detalles de este caso.

La historia comienza hace más de 20 años, cuando el afectado empezó a participar en mercados artesanales y temáticos por toda España. Poco a poco creció su actividad y, en 2016, emprendió un nuevo proyecto para el que solicitó financiación a un banco.

La entidad le prestó 50.000 euros. "Con el director pacté que entonces retiraría el dinero necesario para pagar la máquina principal que había adquirido para comenzar a producir y dispondría del resto del dinero poco a poco", recuerda el afectado.

De la ilusión al endeudamiento

La situación comenzó a torcerse al año siguiente, con un cambio de director en la sucursal, lo que supuso un giro en las condiciones pactadas. Se le denegó el capital pendiente y, como solución, "me ofrecieron ampliar mi tarjeta de crédito e, incluso, una póliza que tenía un 20% de intereses".

A pesar de su voluntad para hacer frente a la devolución del préstamo, no lograba subsistir, por lo que recurrió a más tarjetas de crédito. "Desde mi entidad bancaria también me dijeron que para unificar los gastos tenía que pedir un préstamo personal. Todo eso provocó que llegara un momento en el que fuera muy difícil pagar las cuotas, aunque siempre lo intentaba y llegué a vender cosas para estar al día de pagos. Nunca negué mi endeudamiento, porque no fue por despilfarro", añade.

La pandemia, un golpe definitivo

Para rematar este panorama, la pandemia hizo caer su actividad empresarial. "Mi proyecto no producía ni tenía estabilidad. Llegó un momento en el cual llegué a abonar al banco hasta 1.500 euros semanales y eso era una locura", indica el hombre.

Ante esta desesperación, recurrió a los servicios de un despacho especializado de abogados. La letrada que llevó su caso, Marta Bergadà, explica que "desde un primer momento quiso pagar lo que debía, pero los elevados intereses le hacían imposible salir a flote". Además, su empresa no obtenía los resultados que deseaba. "Todo se tornó en su contra".

El proceso judicial y la resolución

Sobre el covid, la abogada recuerda que actualmente se atienden "muchos casos de esta época", ya que las restricciones de la pandemia pusieron en una situación muy difícil a una multitud de emprendedores.

"Quedó acreditado que se trataba de un deudor de buena fe, tal y como exige la Ley de la Segunda Oportunidad, por lo que se inició el correspondiente procedimiento judicial", indica Bergadà. Tras un periplo de cuatro años, el Juzgado de lo Mercantil número 1 de Castelló de la Plana le perdonó una deuda de 58.178,59 euros.

Una nueva vida tras la deuda

"Cuando me llamaron de Bergadà Abogados para decirme que se me había exonerado del pasivo insatisfecho no me lo esperaba. Me emocioné y no pude dormir por la noche, porque poder quitarme de encima esa espada que tenía sobre mi cabeza ha sido muy importante".

La abogada que llevó el caso manifiesta que es "crucial que los consumidores sepan que tienen derechos que protegen su privacidad y dignidad", ante situaciones como estas, en las que hay voluntad de pagar todo lo que se debe, pero las circunstancias impiden cumplir con el objetivo.

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