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Luis Martí, presidente de CEV Castellón: "La economía de la provincia crece, pero esa mejora debe llegar a pymes y autónomos"

La patronal provincial sitúa de nuevo a Martí al frente, quien apuesta por ganar voz en debates autonómicos

Los empresarios abogan porque las buenas perspectivas alcancen a las compañías pequeñas y medianas, a la vez que urgen estabilidad

Entrevista al presidente de CEV Castellón, Luis Martí

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Gabriel Utiel

Iván Checa

Iván Checa

Castellón

Vuelve a presidir la CEV Castellón tras unos meses de ausencia. ¿Por qué decidió dar este paso?

Dimití por motivos personales, como comenté en su momento. Entonces tomó el relevo Carmelo Martínez, que ha hecho un trabajo excepcional durante estos meses que ha estado de presidente, sobre todo manteniendo la cohesión dentro del grupo de la junta directiva y del empresariado de Castellón. Ahora ha llegado un momento en que he podido retomar otra vez y por eso me volví a presentar a las elecciones con una legislatura por delante y con Carmelo Martínez de compañero.

¿Qué prioridades marcarán esta nueva etapa?

Queremos seguir participando en todos los debates, no solo en los provinciales como ya hacemos, sino también en los supraprovinciales. También tenemos que seguir creciendo en el tejido asociativo, aunque quede ya poco por incorporar a la CEV. Además, el presidente autonómico, Vicente Lafuente, ya dijo en su toma de posesión que iba a dotar de mayor autonomía a las territoriales. Y por tanto, nosotros recogemos el guante con una responsabilidad adicional de tomar las riendas en una parte de nuestras propias decisiones y de nuestros propios posicionamientos.

¿Cómo llega la economía de Castellón a esta recta final del año y cómo se encara el 2026?

La economía de Castellón ha evolucionado durante este año 2025 en positivo, con unos crecimientos similares al resto del territorio nacional, de en torno al 2,9%. Llegamos a este cuarto trimestre en la misma situación, de un crecimiento importante si comparamos con otras regiones, tanto de España como europeas. Es un buen momento, sin perjuicio de que hayan situaciones que hagan reflexionar acerca de cómo estamos creciendo. Lo hacemos de una forma cuantitativamente importante en términos absolutos, pero está mal repartido. El crecimiento es atribuible básicamente a las grandes empresas, sobre todo del IBEX y particularmente las energéticas y la banca, así como al mayor gasto público, que a su vez se produce por los fondos europeos. Sin embargo no hay un trasvase claro de la macroeconomía hacia la microeconomía. En cuanto a las perspectivas para el 2026, son también razonablemente positivas en cuanto a crecimiento, pero hay que hacerlo de otra manera para que sea mucho más permeable hacia la pequeña y mediana empresa, los autónomos y, en general, hacia la sociedad y los ciudadanos.

Los datos de exportaciones a EEUU ya muestran un retroceso ante los nuevos aranceles de Trump y su impacto se prevé millonario. ¿Cómo piensan los sectores afectados, en especial la industria, compensar esta caída?

Lo peor de la política arancelaria de Trump es su impredecibilidad. De repente, como vemos prácticamente desde que llegó al Gobierno, anuncia aranceles del 100%, luego los pasa al 50% o dos días después dice que no pone ninguno porque llegará a un acuerdo comercial. Cuesta mucho adaptarse a ello. ¿Cómo pueden luchar o cómo están Intentando adaptarse las empresas de Castellón a los aranceles? Pues buscando nuevos mercados y fuentes de abastecimiento que les permitan abaratar los costes que por otro lado se van en aranceles. Insisto en que lo más preocupante es la falta de estabilidad. Y aquí hay un actor que, a nuestro juicio, no está tomando el papel protagonista que debería, que es la Unión Europea.

A nivel político, la provincia atraviesa un momento de inestabilidad, en especial en la Generalitat, pero también en el Gobierno central. ¿Es un freno para inversiones o proyectos empresariales?

La inestabilidad y la incertidumbre política son malas siempre. Y, por tanto, para Castellón es malo que haya incertidumbre política en el Gobierno central y en el autonómico. Esos problemas deberían resolverse lo más rápido posible, porque solo la estabilidad y la seguridad jurídica atraen inversiones. Me preguntaba si está suponiendo un freno para inversiones: sin duda. Pero es difícil aquilatarlo porque el que está pensando en invertir no te va a contar que está en ello y que deja de hacerlo. El dinero siempre huye frente a las incertidumbres.

Momento de la entrevista con el presidente de CEV Castellón, Luis Martí.

Momento de la entrevista con el presidente de CEV Castellón, Luis Martí. / GABRIEL UTIEL

El mercado laboral muestra síntomas positivos pero la construcción, la hostelería o el campo aquejan de falta de mano de obra. ¿Qué piensan hacer los empresarios para combatir esta escasez?

Siempre nos gusta analizar el empleo en profundidad. El paro, por ejemplo, mejora en los últimos meses, pero el análisis no es completo si no piensas que tenemos el doble de tasa de paro que la Unión Europea. Hablamos de tasas mucho más altas en el paro juvenil. A ello se suma que tenemos un déficit claro de mano de obra en determinados sectores clave como la agricultura, la construcción o el turismo. Y esto es una auténtica paradoja difícil de resolver. No estamos sabiendo retener bien el talento, no estamos sabiendo crear correctamente el talento y no hemos invertido lo suficiente en la formación profesional. Y luego, por otro lado, hemos creado un marco de ayudas excesivamente permisivas, pues deben ser de verdad para quien las necesite, no para todo el mundo.

Estamos en noviembre y la actividad turística ya vuelve a situarse en mínimos con una mayoría de los hoteles cerrados. ¿Se está consiguiendo de verdad avanzar hacia la desestacionalización?

Sí que avanzamos, pero muy lentamente. Antes la temporada de verano se circunscribía prácticamente a julio y agosto. Ahora hablamos que desde mayo hasta octubre tenemos unas cifras de ocupación muy buenas. Antes los hoteles cerraban ocho meses al año y ahora cierran escasamente seis . Sí que le vamos ganando terreno, pero queda todavía mucho. En la hostelería, en cambio, la que no está vinculada tanto con los hoteles, como en la ciudad de Castelló, ya no tiene estacionalidad y cuenta con una ocupación muy buena a lo largo de todo el año.

El ferrocarril, con el acceso al puerto o el corredor mediterráneo, centra los grandes proyectos en materia de infraestructuras para la provincia. ¿Echan en falta alguna intervención clave para impulsar la economía castellonense?

Existen otras necesidades. Siempre reclamamos la conexión de la autovía del puerto de Castellón (CS-22) directamente con la CV-10 y, en esa misma carretera, mejorar la conectividad con la dársena sur. También concluir la A-7 desde el aeropuerto hasta su enlace con la autopista catalana. O disponer de una vía rápida con el desdoblamiento de la N-232 Santander-Vinaròs para generar una bisectriz exacta entre la A-23 (Zaragoza-Teruel-Sagunto) y la A-2 (Madrid-Zaragoza-Lleida-Barcelona). Acabar con los problemas constantes en el AVE o disponer más frecuencias también queda pendiente.

Desde la CEV alertaron de la falta de capacidad en la red eléctrica de Castellón para atender al crecimiento industrial. ¿Se están parando inversiones por ello?

Más que parar inversiones, es que a la hora de planificarlas este tipo de infraestructura es vital. Si no se mejoran no vamos a tener capacidad de crecimiento. Habrá un momento en el que toquemos techo y tengamos un problema.

Los episodios meteorológicos extremos, como las dana, son cada vez más comunes. ¿Cómo se debe regular la actuación ante estos fenómenos? ¿Debe quedar en manos de las empresas o la administración?

La administración tiene que marcar unos protocolos que sean la base para que luego las empresas los trasladen a un protocolo empresarial. Porque cada empresa tiene una idiosincrasia diferente. No es lo mismo una empresa de distribución que aquellas donde todos los empleados puedan teletrabajar sin ningún menoscabo.

Las medidas que se apliquen ante estos escenarios tendrán un coste asociado. ¿Deben asumirlo las empresas o debería compensarse?

Lo lógico es que haya un mix. Las empresas obviamente tendrán un perjuicio, pero también la administración tiene que afrontar de qué forma se puede paliar para que no sea lesivo. Debería estar dentro de los protocolos, por vía de exenciones de la Seguridad Social u otros tipos de medidas fiscales o impositivas. Al final la empresa siempre va a salir perjudicada, porque deja de vender o producir y eso va a ser difícil compensarlo.

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