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La revolución de la inversión: Castellón duplica su aportación en solo diez años

Los fondos aceleran más en la provincia por encima de la Comunitat y España.

Las cantidades van desde 50 euros al mes «para empezar» hasta una aportación de 10.000

Invertir no es difícil si sabes cómo ahorrar.

Invertir no es difícil si sabes cómo ahorrar. / Mediterráneo

Noelia Martínez

Noelia Martínez

Castellón

¿Cuál es el actual perfil del inversor en Castellón? Si prefiere bolsa, infraestructuras, ladrillo, criptomonedas...¿un mix? Expertos consultados por Mediterráneo, como la delegación de Renta 4, explican que de media el castellonense que opta por ello destina una media de 10.000 euros a fondos de inversión y, el principiante más joven, una cuantía menor.

Lo que sí reflejan las cifras del Observatorio Inverco es que, pese al tradicional talante conservador de Castellón, la tasa de dinero destinado a fondos de inversión manifiesta una tendencia al alza y se ha duplicado en una década, con un mejor comportamiento en la provincia que la media de la Comunitat y España -como se refleja en el gráfico-. Castellón tiene una tasa de fondos de inversión respecto a los depósitos (ahorro) del 24%, que se ha duplicado en una década (2014-2024), partiendo del 11,7%, y ganando 12,3 puntos más). En la Comunitat ha variado del 13,3% al 20,3% (son 7 puntos más). Y en España varía en casi 11 puntos (10,8), al aumentar de un 17,6 al 28,4%.

Comparativa de la evolución de los fondos de inversión.

Comparativa de la evolución de los fondos de inversión. / Mediterráneo/ Gabriela Espinosa

En busca de la rentabilidad

El director de Renta 4 (banco de inversión especializado en gestión y mercados de capitales) en Castellón, Jesús Villegas, explica que muchos castellonenses jóvenes empiezan aportando 50-100 euros todos los meses a fondos de inversión. «Es la mejor manera de empezar a invertir. De esta manera y, aprovechándonos de la capitalización compuesta, la rentabilidad que se saca en el largo plazo es fantástica», explicó Villegas.

«Suelen pedirnos fondos de inversión y los hay de todo tipo: renta variable, fija, mixtos, alternativos... En Renta 4, y a modo de ejemplo, tenemos mas de 5.100 distintos, para diversificar inversiones apoyándose en expertos», reveló Villegas. «Cada vez hay más interés en Castellón por la inversión. La vivienda y el día a día cada vez es más difícil y se buscan vías y mecanismos para tratar de ahorrar. La cuantía es muy dispar: desde 10.000 euros para soltarse y, con el paso del tiempo, cuando ven cómo funcionan los mercados y si están bien asesorados, continúan e invierten cada vez más».

Los productos que más se contratan

Como reflexión, Villegas apunta que «en Castellón el inversor ha sido históricamente mas conservador, de depósitos y similares. Ahora bien, con los tipos de interés a la baja y una mayor formación financiera, se están dando pasos a fondos de inversión, acciones y los ETFs (Exchange Traded Funds: fondos que cotizan en bolsa como si fueran acciones), por citar algunos, con visión de largo plaza que generarán, sin duda, más rentabilidad». «Hoy en día es verdad que el producto estrella son los fondos de inversión, especialmente, por el buen tratamiento fiscal que tiene», añadió.

Tendencias en la inversión inmobiliaria

  • El mercado inmobiliario ha sido una apuesta inversora tradicional del castellonense. Una segunda residencia como seguro de vejez, si se opta por la venta y/o alquiler.
  • Pero según el economista Gonzalo Bernardos y el CEO de Property Buyers, Enric Jiménez, la próxima década supondrá una transformación en la forma de comprar vivienda en España, pues un 40% de compradores priorizará sostenibilidad, digitalización y acceso a datos del mercado: «Los inmuebles menos eficientes energéticamente registrarán hasta un 3% menos de rentabilidad media».

Para las vacaciones o el coche

La jubilación es cada vez más activa y prolongada, con nuevas necesidades económicas. Sin embargo, ahorrar para la jubilación no es un comportamiento intuitivo ni sencillo. “Desde la economía conductual sabemos que ahorrar cuesta. No tiene una recompensa inmediata y suele posponerse. Comprar algo da gratificación instantánea; guardar dinero para dentro de 20 o 30 años, no”, explica Juan Manuel Mier, experto del área de pensiones de BBVA. Para resolver este obstáculo, propone mecanismos automáticos que desvíen una parte de la nómina o ingresos extraordinarios hacia el ahorro, generando así el hábito de forma progresiva.  Esta perspectiva coincide con la de José Ignacio Conde-Ruiz, subdirector de Fedea, quien defiende un modelo más estructurado y obligatorio de ahorro: un segundo pilar de pensiones de capitalización, como ya ocurre en Reino Unido o Irlanda. En estos países, se retiene automáticamente un 5% del salario al trabajador para invertirlo en un fondo privado, salvo que éste manifieste expresamente su deseo de no participar. “El 93% de los trabajadores en Reino Unido mantiene la retención. Es más difícil decidir dejar de ahorrar que empezar a hacerlo”, destaca.  Planes individuales El límite de aportación de 1.500 euros, en marcha desde la reforma fiscal de 2021, ha hecho que los planes individuales de pensiones hayan perdido atractivo frente a los planes de empleo y otros productos como los fondos de inversión o los planes individuales de ahorro (PIAS) que ofrecen las aseguradoras y las entidades financieras.  En el momento de hacerlas, las aportaciones a planes individuales reducen la base imponible del impuesto sobre la renta. Por ejemplo, una persona en un tramo del 30% que aporta 1.500 euros podría ahorrarse unos 450 euros en la declaración. No obstante, el rescate tributa como rendimiento del trabajo, lo cual puede elevar entonces la base imponible si no se planifica bien.  De forma alternativa, los PIAS son un producto de ahorro e inversión a largo plazo: el dinero aportado de forma periódica se invierte en fondos, y al llegar a la jubilación, se puede rescatar en forma de capital o renta vitalicia. En esta última opción, los rendimientos generados están exentos de tributación.  Cómo complementar la pensión Ante la incertidumbre sobre la sostenibilidad futura del sistema de pensiones, CaixaBank ha diseñado una estrategia de planificación financiera adaptada a cada etapa vital. A través de su programa Generación +, ofrece asesoramiento personalizado para fomentar el ahorro desde edades tempranas —idealmente, señalan, a partir de los 40— y garantizar ingresos complementarios durante la jubilación.  Entre los productos más relevantes destaca precisamente la renta vitalicia, un instrumento que transforma parte del ahorro acumulado en una renta periódica garantizada hasta el fallecimiento del titular. “Es especialmente útil para quienes desean complementar su pensión sin dejar de lado la posibilidad de dejar parte de su patrimonio en herencia”, explica Ramon Faura, el director Propuesta de Valor Banca Retail en CaixaBank, que gestiona el 70% de estos productos en España. La entidad cuenta ya con 730.000 clientes con rentas vitalicias, y 1.700 personas de más de 100 años entre sus titulares.  También existen seguros de protección sénior, fondos de inversión y carteras gestionadas, que permiten modular el nivel de riesgo según las necesidades de cada persona.  La vivienda como activo En un país con un altísimo porcentaje de propietarios de vivienda, el patrimonio inmobiliario representa una fuente potencial de liquidez. No obstante, por el momento apenas se aprovecha, constata Faura. Hay diversas fórmulas para que el propietario pueda transformar su vivienda en renta sin necesidad de venderla de forma inmediata. Una de ellas es la hipoteca inversa, que permite recibir una renta mensual usando su vivienda como garantía, conservando la propiedad hasta el fallecimiento. Otra opción es la venta de la nuda propiedad, mediante la cual se transmite la titularidad del inmueble a cambio de una renta vitalicia, pero se mantiene el uso y disfrute del mismo de por vida.  También existen soluciones intermedias como el anticipo de alquileres, pensado para quienes necesitan sufragar una residencia: el banco adelanta los ingresos esperados por el alquiler, que después se regularizan con los herederos.  Cambio de comportamiento Pese a su potencial, muchas personas mayores desean conservar la vivienda para dejarla en herencia, aunque su valor real sea bajo, especialmente en zonas rurales. En este punto Mier destaca que la falta de planificación patrimonial genera conflictos: la mayoría de personas no ha hecho testamento, o lo ha redactado de forma genérica, lo que complica después la distribución del legado entre varios herederos.  No obstante, se observa un cambio de comportamiento generacional: mientras que padres y abuelos daban prioridad a la herencia, algunos jubilados actuales prefieren disfrutar de todo el patrimonio acumulado, por lo que cada vez más se decide optar por productos como las rentas vitalicias.

Rentabilidad. / Mediterráneo

En conclusión, la tendencia es que en Castellón el perfil del inversor es muy heterogéneo. Para Villegas, va «desde el ahorrador de toda la vida, que conoce el funcionamiento de los mercados y que invierte con una vocación muy clara de largo plazo, que ha pasado por épocas muy alcistas (y con sus importantes correcciones) hasta el joven que está empezando y que todos los meses aporta una pequeña cantidad para obtener una rentabilidad que le permita generar un patrimonio y que le ayude a comprarse un coche, unas vacaciones e incluso una vivienda en el futuro». «Lo que sí es común a todos ellos es que, afortunadamente, hay más formación y son más exigentes y tienen muy claro qué es lo que están buscando», afirmó.

¿Cuál será el comportamiento inversor en 2026? «Seguiremos observando en toda España en general un apetito por la renta fija. Aún así, los inversores que se denominan además dinámicos, es decir, que no les importa subir más riesgo en la media, parece que suben un poco, pero se centran en las generaciones más jóvenes», avanza José Luis Manrique, director de Estudios del Observatorio de Inverco (Asociación de instituciones de inversión colectiva y fondos de pensiones). «En la Comunitat veo más una diversificación -las tendencias autonómicas las marcan las entidades financieras- que provincial. Castellón ya tiene ahorrado en inversión colectiva 4.447 millones de euros (3.513 millones de fondos de inversión y 934 millones de fondos de pensiones). Es muy relevante, para el tamaño de su economía», resaltó.

Dinero improductivo

Con todo, añadió que «en esta provincia el dinero improductivo, en depósitos y cuentas corrientes del banco, también es muy alto: 14.618 millones. Esto implica que la familia castellonense aún tiene recorrido para mejorar y canalizar ese ahorro hacia inversiones más productivas». En su opinión, es una Comunitat de las que más ha tendido al ahorro inmobiliario, con la compra de viviendas como sistema, superior al país. «Castellón tiene una tasa de inversión del 24% (uno de cada cuatro euros) frente al 28% nacional; le queda margen para ir a más», dijo.

Manrique incidió en que «se ha visto una evolución por la educación financiera y el trabajo de las entidades». «Poco a poco el castellonense es más consciente de que necesita que su ahorro sea productivo para no perder poder adquisitivo, pues solo la inflación se va comiendo los ahorros sin darnos cuenta. Casi la mitad de inversores de Castellón (48%, 5 puntos más que España) prefiere fondos conservadores, de renta fija y poco riesgo, pues la rentabilidad es pequeña pero tampoco pierde».

Peso del PIB y demográfico

  • En España, el volumen de ahorro invertido en fondos de inversión equivale al 25% del PIB, mientras que en Castellón apenas alcanza el 17%, ocho puntos menos que la media nacional. Esta diferencia refleja un menor peso de estos productos en el patrimonio financiero de los castellonenses.
  • La provincia, con algo más de 600.000 habitantes, registra 85.590 planes de pensiones y 166.233 cuentas vinculadas a fondos de inversión. La cultura de inversión gana presencia.

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