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«Parece que no pasa pero pasa. Hay compañeras que sufren violencia de sus parejas o exparejas», el mensaje de la UJI el 25N

La UJI alerta del alza del negacionismo y reivindica el papel de la Universidad en la lucha contra la violencia de género

Lectura del manifiesto en la Universitat Jaume  I

Lectura del manifiesto en la Universitat Jaume I / t

Carmen Tomás

Carmen Tomás

Castellón

«Parece que no pasa pero pasa. Hay compañeras que sufren violencia de sus parejas o exparejas». Así comienza el vídeo institucional de la Universitat Jaume I con motivo del 25N, en el que también se destaca que «la violencia no siempre es visible pero tiene consecuencias».

Lectura manifiesto

La Universitat Jaume I ha conmemorado un año más el Día Internacional para la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres con un manifiesto propio que fusiona los textos de la Conferencia de Rectores y Rectoras de las Universidades Españolas (CRUE) y de la Red de Unidades de Igualdad de Género para la Excelencia Universitaria (RUIGEU). El objetivo: reivindicar el papel de las universidades como agentes activos en la lucha contra todas las formas de violencia machista.

Según datos de ONU Mujeres, una de cada ocho mujeres de entre 15 y 49 años ha sufrido violencia de su pareja en el último año, aunque la prevalencia disminuye drásticamente en países con sistemas sólidos de prevención y atención. En España, a pesar de los mecanismos existentes, 38 mujeres han sido asesinadas por sus parejas o exparejas en lo que va de año.

Preocupación por el auge del negacionismo

El manifiesto expresa especial inquietud por la creciente presencia de sectores que cuestionan los avances en igualdad y niegan la propia existencia de estas violencias. Un fenómeno que, según el Informe Juventud en España 2024, ya tiene impacto entre la población joven: ha caído el apoyo al feminismo y a la igualdad de género, así como la percepción de la violencia machista como un problema social relevante.

El Pacto de Estado, clave pero con carencias

La universidad destaca la importancia de la renovación del Pacto de Estado contra la Violencia de Género, que amplía la intervención a violencias como la vicaria, la económica o la digital. Sin embargo, considera “inadmisible” que haya unidades de igualdad que todavía no han recibido los fondos transferidos a las comunidades autónomas, situación que atribuye al bloqueo derivado del negacionismo político.

Las universidades como espacios seguros

La UJI recuerda que las instituciones académicas cuentan con unidades de igualdad, protocolos específicos y programas de formación, sensibilización e investigación para prevenir y actuar frente a la violencia contra las mujeres. Además de acompañar a las víctimas, estas estructuras fomentan una cultura de respeto, equidad y corresponsabilidad.

“Parece que no pasa, pero pasa también en nuestro entorno universitario”, subraya el manifiesto, que concluye con el compromiso de la UJI de seguir impulsando políticas de igualdad y de consolidarse como un espacio de libertad y respeto, desde una perspectiva feminista e interseccional.

Investigación en la comunidad universitaria

El centro universitario presentó también este lunes los resultados del informe Violencias machistas en la UJI, fruto de la encuesta realizada entre toda la comunidad universitaria para conocer actitudes y percepciones en relación con las violencias machistas dentro del entorno universitario. Entre las conclusiones de este informe destaca que la UJI no es un espacio exento de las violencias machistas, sino un entorno donde, al igual que en la sociedad, existen conductas de acoso, abuso de poder y violencia digital, situaciones a veces invisibilizadas. «Esta realidad se ve agravada por el hecho de que una parte significativa de la comunidad universitaria tiene un conocimiento limitado de los recursos y protocolos de prevención y actuación disponibles», subrayó Fernando Vicente, director de la unidad de igualdad. «Para abordar esta problemática, se hace imprescindible implementar un plan integral que incluye la formación obligatoria para toda la comunidad, la mejora sustancial de la comunicación institucional para visibilizar los servicios de apoyo existentes, y la garantía de que los protocolos sean conocidos por todo el mundo, asegurando así una integración real y transversal de la perspectiva de género en toda la vida universitaria», ha concluido.

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