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La campaña de la clemenules se tuerce en Castellón: precios a la baja y costes récord

Las cotizaciones no remontan y las plagas aumentan la fruta que se destina al destrío

Un collidor en una finca citrícola.

Un collidor en una finca citrícola. / Daniel Tortajada

Elena Aguilar

Elena Aguilar

Castellón

A finales de julio en el campo reinaba el optimismo. La caída de la producción de clemenules, agravada por la fortísima granizada de principios de ese mismo mes, adelantó las compras y la variedad estrella en Castellón alcanzó en origen los 0,50 y hasta los 0,60 euros el kilo, unas cifras nunca vistas. Y lo mejor de todo es que los altos precios de la nulera acabaron contagiando al resto de variedades, que también alcanzaron cotizaciones pocas veces vistas. Pero si aquellos primeros datos hablaban de un inicio de campaña redondo, a medida que han pasado las semanas las perspectivas se han ido enfriando. Tanto que en el sector dan por sentado que la actual temporada de la clemenules, que acabará en algo menos de un mes, tampoco será para tirar cohetes.

Carles Peris, secretario general de la Unió Llauradora i Ramadera, lo tiene claro. «Pese a las excelentes perspectivas que teníamos, la campaña será mediocre. Los precios en destino están por debajo de los del año pasado y a pie de campo, y después del récord del inicio de temporada, ya no hemos visto una buena sintonía en compras», explica. De hecho, y según datos de esta misma semana de la Lonja de Cítricos de Valencia, la clemenules oscila a entre 0,40 y 0,45 euros.

Y ¿cómo se explica el giro de 180 grados que ha dado la campaña en apenas cuatro meses? La clave, según Peris, está a miles de kilómetros de Castellón. Las naranjas y mandarinas de Sudáfrica inundaron los supermercados europeos hasta bien entrado este mes de noviembre y eso, sin duda, ralentizó el inicio de la temporada en Castellón. «La entrada fruta de este país nos ha hecho muchísimo daño y ha distorsionado el mercado», resume el secretario general de la Unió Llauradora.

Aunque ahora el camino está mucho más despejado (ya no se compite con el país africano, lo que ha disparado la demanda de fruta autóctona), los productores no son demasiado optimistas. «Es cierto que ahora llegan semanas de mucha demanda, sobre todo por parte de los países de centroeuropa, pero nada hace pensar que la campaña de clemenules varíe», dice.

Problemas por las plagas

La caída de los precios no es lo único que preocupa al sector. Otro problema, según explican tanto los productores como los operadores, es la gran cantidad de fruta que este año va a destrío. «Se trata fundamentalmente de clementinas afectadas por la mosca y también por la araña, dos plagas que este año debido a las altas temperaturas y a la falta de materias activas han acabado afectando mucho en Castellón», coinciden todas las fuentes consultadas.

Si las cosas no mejoran en las próximas semanas (y nada hace pensar que así será) el productor de Castellón acabará ingresando menos dinero del inicialmente previsto y, para colmo, este año los costes han continuado al alza. «En líneas generales el citricultor ha gastado más dinero y, de hecho, calculamos que el coste ha aumentado entre un 10 y un 15%», describe Peris que añade que, sí o sí, los ingresos de los llauradors se van a resentir.

Una vez finiquitada la primera parte de la campaña, llegará el turno de variedades como lane late, clemenvilla, leanri, tando o nardocott. Los productores de la provincia tienen la esperanza de que en esa segunda parte de la temporada no haya demasiados sobresaltos, los precios acompañen, y mejores las previsiones.

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