Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Nuevas modas y redes sociales imponen una frenética Navidad en Castellón

La llegada de las fiestas implica cada vez más deberes y carga mental: elfos, coronas de adviento, calendarios y apps de listas de deseos

La batalla de los adornos salta del balcón a Instagram y no falta el ‘día del jersey’ en la oficina

Las Navidades suman cada vez más tareas, divertidas, pero una carga más que añadir a la habitual en las familias.

Las Navidades suman cada vez más tareas, divertidas, pero una carga más que añadir a la habitual en las familias. / Mediterráneo

Noelia Martínez

Noelia Martínez

Castellón

¿Ya lo tienes todo listo para esta Navidad en Castellón? A las ideas de regalo y los preparativos de cenas y comidas como la de Nochebuena y Navidad, en los últimos años se han sumado nuevas obligaciones, divertidas, pero que cada vez añaden más tareas a la lista por hacer, durante todo el mes. El estrés de la magia en diciembre.

Los elfos traviesos que hacen de las suyas cada noche se han popularizado cada año más que el anterior en las casas de Castellón, pero incluso han trascendido a las academias de inglés donde los estudiantes de Primaria ven cómo el duende les ha dejado sobre la mesa una prueba con ejercicios.

La decoración navideña -uno de los clásicos consistía en montar el árbol el día de la Purísima, el 8 de diciembre- ya no se limita solo al comedor o el recibidor de la casa. Los adornos pueblan cada estancia y las luces cuelgan de las cortinas. La iluminación va más allá de una simple retahíla de bombillas de luces de colores para pasar a representar estrellas y trineos, siendo esto lo mínimo. Este 2025, la presencia en redes sociales de cómo queda nuestra casa, en Castellón, ha ido a más: a las fotos en el estado del Whatsapp se suman originales vídeos en time lapse, mostrando con rapidez simulada cómo en apenas segundos cambia el salón por completo, con la colaboración de los miembros de la familia. El trabajo de una hora se expone en apenas un minuto y queda a disposición de amigos y curiosos.

En la tradición más litúrgica, no tan generalizada, emerge la corona de Adviento. No la que colgamos en la puerta, sino la que da la bienvenida al Adviento. «En Catecismo han explicado a nuestros hijos que se enciende una vela el primer domingo de Adviento y así hasta el cuarto, antes de Navidad. La corona representa el amor eterno de Dios, sin principio ni fin, y la vida eterna que Cristo trae. Y cada cirio tiene un significado: esperanza, paz, alegría y amor».

«Solo faltaba eso ya»

Pero además de no dejar las compras para última hora, elegir un jersey navideño diferente para una fiesta en el trabajo o usar apps para las listas de deseos, una de las cosas que más estrés genera son los elfos. En un grupo de mamis de Whatsapp, Cristina, con tres hijos a su cargo, afirma que los duendes tienen que pensar cada noche dónde amanecerán al día siguiente es pesado y «solo faltaba eso ya», así que se resiste a que entren en su casa.

Es más, añade Natalia, «el furor por la tradición anglosajona de los elfos lleva ya al consumismo de merchandising en toda regla. En tiendas de Castellón la diversidad de productos y accesorios es cada vez mayor: puedes equipar a tus muñecos con una cama de tela o un jersey navideño a medida; hay duendes de su altura o minis en llaveros». Muchas familias tienen varios ya, como mínimo dos, e incluso si son varios hermanos, en casos singulares, alcanzan los 20.

Colonización anglosajona

Luis Callarisa, profesor del Departamento de Administración de Empresas y Marketing de la UJI, reflexiona que «en los últimos años, la Navidad ha trascendido su carácter litúrgico y familiar para mutar en un ecosistema de contenidos diseñados para ser instagrameables y tiktokables».

En su opinión, «la influencia anglosajona ha colonizado el imaginario español con una fuerza inusitada: fenómenos como el Elf on the Shelf o los Ugly Christmas Sweaters (los jerséis navideños) no son casualidad, sino productos nativos de la era digital: visualmente impactantes, participativos y diseñados para la viralidad».

«La influencia anglosajona hace de la fiesta una mina de oro para las marcas»

El experto castellonense añade que «desde el márketing, analizamos cómo esto redefine el consumo: no adquirimos simplemente un jersey, sino la pertenencia a una tendencia global y la dopamina de validación social en forma de like».

Callarisa agrega que las redes sociales, en este contexto, «operan como el gran acelerador de esta homogeneización cultural». «El simbolismo religioso cede terreno ante una monetización estacional agresiva, convirtiendo la festividad en una mina de oro para las marcas: el propio usuario se transforma en un canal publicitario orgánico al difundir las travesuras de su elfo o su outfit temático».

«La transmisión cultural ya no fluye de abuelos a nietos, sino de ‘influencers’ a seguidores»

Apenado, expone que «la transmisión cultural ya no fluye de abuelos a nietos, sino de influencers a seguidores con sus likes y con el gesto de compartir sus contenidos, consolidando una Navidad de cartón piedra». «Es una celebración donde el valor sentimental se diluye en favor de lo lúdico-digital, y donde la experiencia, paradójicamente, solo cobra realidad si es documentada, editada y compartida en una story», resume.

Cuidar el bienestar emocional

Carlos Hidalgo, psicólogo clínico de Castellón, da su visión: «El estrés navideño existe. Es complejo y se manifiesta como una respuesta de tensión física y emocional ante una serie de demandas percibidas como excesivas o inmanejables, muchas autoimpuestas o culturalmente amplificadas. Sociedad, medios y redes sociales construyen una imagen idealizada».

¿Y cómo es esa Navidad perfecta e idílica? «Pues armonía familiar, regalos suntuosos, casas decoradas y una alegría ininterrumpida. Hay también una sobrecarga de la función ejecutiva debido a las interminables listas de cosas por hacer. Esta multitarea intensa genera una sensación de pérdida de control y cansancio mental, un fenómeno conocido como fatiga por decisión». En salud mental, «la Navidad puede actuar como amplificador emocional. Para quienes ya experimentan dificultades interpersonales o duelos, la presión por estar feliz suele genera ansiedad social: la obligación de estar alegre choca con la realidad de las emociones internas y crea un ambiente de tensión y no alivio», concluye Hidalgo.

Calendarios: del chocolate al juguete y la cosmética

A quien inventó los calendarios de Adviento de chocolatinas con una casilla de cartón para abrir cada día del mes de diciembre -hasta la Navidad- le sale cada año nueva competencia. En los lineales de los supermercados de Castellón conviven estas típicas tabletas, que empezaron con motivos de Papá Noel y evolucionaron con Hello Kitty o la Patrulla Canina. Se adaptan a las modas del público infantil y juvenil de cada año, y no falta el surtido para los fans de las K Pop.

Ya no son solo dulces, sino que se amplían con pequeñas figuras, algunas con el orificio para colgar en el árbol de Navidad; o accesorios de maquillaje pensados para esa edad. Los hay de tela para rellenar en cada casa. O de precios mucho más elevados, con calendarios de Adviento lanzados por las marcas de cosmética y perfumes, con miniproductos de nivel.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents