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LA PIRÁMIDE DE LA FORTUNA

Tres hermanos de Morella reparten en Mislata el tercer premio de la Lotería de Navidad

El establecimiento de los hermanos Amela Grau venden parte del número 90.693

Uno de los hermanos Amela, en su establecimiento de Mislata.

Uno de los hermanos Amela, en su establecimiento de Mislata. / Javier Ortí

Morella

La ilusión ha vuelto a llamar este lunes a la puerta de La Pirámide de la Fortuna. Los estancos y puntos mixtos de venta de lotería de los hermanos Amela Grau han vendido parte del tercer premio de la Lotería de Navidad en Mislata (Valencia), correspondiente al número 90693, repartiendo alegría en una jornada marcada por la emoción y la celebración.

La historia de La Pirámide de la Fortuna comienza en 2018, cuando abren su primer establecimiento en Morella, en la calle Blasco de Alagón, 25. Un estanco y punto mixto de venta de lotería que, además de dispensar tabaco y lotería a través de máquina, pronto se convierte en un lugar de referencia para vecinos y visitantes.

En marzo de 2020, los hermanos Amela dieron el salto a Mislata, abriendo un segundo local en la calle Sant Antoni, 144, coincidiendo con la misma semana en la que estalló la pandemia del covid. A pesar de la incertidumbre del momento, el proyecto siguió adelante con la misma ilusión con la que había nacido.

Muchos premios desde su apertura

Desde su apertura, La Pirámide de la Fortuna ha repartido numerosos premios para el poco tiempo que llevan abiertos, consolidándose como un punto de suerte habitual. Entre los más destacados figuran tres primeros premios de la Lotería Nacional de los jueves. De hecho, sin ir más lejos, el pasado jueves 18 de diciembre, vendieron un primer premio del 55398 en Mislata. Por otro lado, en su haber tienen un primer premio de la Lotería Nacional del sábado, un Quinigol de 45.000 euros en Mislata, y en Morella, un primer premio de la Lotería Nacional del jueves en 2022 y un Euromillón de 3.500 euros.

"Es muy gratificante dar alegría a la gente. Vender lotería nos emociona especialmente. A nosotros también nos gusta jugar y compartir esa sensación tan bonita con nuestros clientes"

“Nos hace mucha ilusión. Es un complemento a la venta del tabaco, pero sobre todo es muy gratificante dar alegría a la gente. Vender lotería nos emociona especialmente. A nosotros también nos gusta jugar y compartir esa sensación tan bonita con nuestros clientes”, explican los hermanos Amela Grau.

El nombre del negocio, La Pirámide de la Fortuna, rinde homenaje al apodo de su hermano Javier Amela, conocido como “el Faraó”, un guiño familiar que conecta con la idea de suerte, prosperidad y tradición. Hoy, una vez más, Morella y Mislata celebran que la suerte ha pasado por sus calles, demostrando que en La Pirámide de la Fortuna la ilusión no es algo puntual, sino una constante que se renueva con cada sorteo.

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