La presión por la selectividad hace estragos en el alumnado de 2º de Bachiller de Castellón: la ansiedad se dispara
El estrés académico ha aumentado un 68% en 20 años con un currículo excesivo y sin ‘tips’ para afrontar la tensión

La ansiedad ante la prócima selectividad se dispara entre el alumnado. / MJ LOPEZ
Estudiar, estudiar y estudiar. Los cerca de 3.000 estudiantes de 2º de Bachillerato de los 70 institutos de Castellón (fueron 2.879 este 2025) que prevén presentarse a las pruebas de acceso a la universidad (PAU), más conocidas como la selectividad, tienen marcado en rojo en el calendario tres fechas: el 2, 3 y 4 de junio. Las saben desde hace más de un mes, con los primeros parciales de su último año en el IES que marcará un punto de inflexión en sus vidas recién finalizados.
¿Me llegará la nota para entrar? ¿Será suficiente todo el esfuerzo? ¿Y las horas y sacrificios que estoy haciendo, sin apenas salir, de clase a a casa y poco más... servirán? Son preguntas que se hacen muchos de los alumnos que, aunque están estos días de vacaciones escolares por Navidad, no se dan ni un respiro.
No son todos, aunque la selectividad es una de las principales causas del estrés académico que sufre el estudiantado de Bachillerato y que, en casos, se inicia en primer curso, ampliándose a segundo, en el que se decide todo. Y no lo dicen solo ellos, sino que levantan la voz las familias, los psicólogos clínicos, el profesorado y hasta un informe de la Organización Mundial de la Salud (OMS), que advierte de que el estrés académico ha crecido un 68% en los últimos 20 años, marcando a toda una generación.

Una alumna, en pleno examen de selectividad. / MJ LOPEZ
Primer síntoma tras un examen
Los casos de ansiedad entre el alumnado de 17 y 18 años ha aumentado, y mucho, en el último lustro. «Ya no vale sacar un 10, ahora necesitas un 14 si quieres hacer Medicina o Bioquímica, una ingeniería o Maestro», se queja Ana, alumna de 2º de Bachiller en un IES público. Náuseas, dolor de cabeza, ganas de llorar y presión en el pecho. Sin problemas previos de salud mental, nunca se había sentido tan mal en clase. Y le pasó después de un examen. Llamó a su madre al salir y entre lágrimas, le explicó lo mal que se había encontrado.
«Ya no vale sacar un 10, ahora debes ir a por el 14 para entrar... No quiero sentirme así, con presión en el pecho»
«No quiero sentirme así. Tengo miedo a que se repita. Sé que me va a volver a pasar», le dijo. Consciente de que su hija no había experimentado los nervios típicos de todo estudiante frente a un examen sino un fuerte episodio de ansiedad, la madre la ayudó a sobrellevar el torbellino físico y mental, y le dijo que si volvía a pasar acudirían a un psicólogo.
Una sintomatología que les supera
La sintomatología ansiosa empieza a ser un denominador común. Los bachilleres están completamente superados y angustiados por la presión de sacar una buena nota en el curso y en la selectividad.Y tampoco ayuda el hecho de que la última PAU, donde debutó el nuevo modelo, más competencial y con menos opcionalidad, registrara una caída generalizada del porcentaje de aprobados.
A seis meses vista de las PAU en la UJI, los especialistas en salud mental ya notan un aumento de adolescentes que llaman a sus puertas. En Castellón, según explica el psicólogo clínico Carlos Hidalgo, «empiezan ya a notar la presión, con 17 y 18 años, y no saben cómo gestionarlo, con creencias limitantes pese a ser buenos estudiantes y una alta autoexigencia; pero sin tips, sin herramientas que les ayuden a afrontar esa presión, que acaba generando cada vez más ansiedad y resignifica la autopercepción».
«A seis meses ya empiezan a notar presión, con una alta autoexigencia y creencias limitantes que deben gestionar»
«Lo primero, hay que afrontar el problema, y hacer que comprenden qué pasa, que no pasa nada por que no sean chicos y chicas 10, lejos del no puedo, no valgo, no podré, qué vengüenza, lejos del miedo al fracaso», señala el experto. «Se debe trabajar desde la respiración al anclaje mental personal, centrándose en el presente, paso a paso, porque si piensan en el examen se ponen en lo peor y eso les lastra, les hace entrar en un bucle peligroso», dice.

La presión ante la llegada de los exámenes va en aumento. / Kmy Ros
El 17% toma ansiolíticos
Ana jamás ha tomado ansiolíticos. Pero conoce a compañeros que sí lo han hecho, y sin receta. Un reciente estudio de Fad Juventud revela que el 5,3% de entre 15 y 19 años reconocen tomar psicofármacos sin prescripción médica, mientras que el 11,4% lo hacen bajo supervisión de un facultativo.
La comunidad educativa reconoce la existencia del problema, cuyas raíces se remontan a la ESO. «Los docentes debemos hacer autocrítica. El alumnado carece de estrategias eficaces de aprendizaje, estudiar bien no es estudiar más sino estudiar diferente, con un currículo excesivo», subraya el profesor de ESO e investigador Juan Fernández, que hace hincapié en la necesidad de autoevaluarse, tomar apuntes a mano, elaborar resúmenes, practicar con simulacros de examen y evaluar no los conocimientos memorísticos sino los contenidos que, de verdad, se han comprendido y aprendido.
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