Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Una castellonense, testigo de la revolución iraní: "Las mujeres persas tienen una fortaleza interior enorme"

Lourdes Pérez, quien fuera delegada internacional de Cruz Roja durante 15 años, estuvo en la Universidad de Teherán en noviembre, a título personal, como ponente en unas jornadas que versaban precisamente sobre liderazgo femenino

"No sienten a los ayatolás como suyos", afirma Pérez sobre el sentir generalizado que percibió tanto de mujeres como de hombres iranís

La castellonense Lourdes Pérez, en la Universidad de Teherán el pasado noviembre.

La castellonense Lourdes Pérez, en la Universidad de Teherán el pasado noviembre. / CEDIDA

Pablo Ramón Ochoa

Pablo Ramón Ochoa

Castellón

La actual revolución de gran parte del pueblo iraní contra el régimen de los ayatolás ha sorprendido a la castellonense Lourdes Pérez, que como quien dice acababa de regresar desde Teherán. Al ver las noticias de las protestas masivas, pensó enseguida en todas las personas que conoció allí en noviembre, durante unas jornadas precisamente sobre liderazgo femenino en la universidad de la capital persa.

Contacto directo con la sociedad iraní

Esta especialista en liderazgo femenino, yoga y desarrollo personal acudió a ese foro en noviembre y estuvo durante días mezclándose con mujeres y hombres iranís, conociendo sus historias y sus vidas cercenadas por el gobierno fundamentalista islámico, y con una economía diezmada por la inflación y la devaluación. Pérez dice que había un ambiente de "tensión controlada" pero, en los últimos días, las personas con las que convivió allí le expresaron que contase lo que sucedía allí. "Me pidieron que hablara sobre lo que está pasando porque ellos no tienen voz", explica a Mediterráneo.

Pérez, la segunda mujer de frente durante las jornadas de liderazgo femenino de la Universidad de Teherán, en noviembre.

Pérez, la segunda mujer de frente durante las jornadas de liderazgo femenino de la Universidad de Teherán, en noviembre. / CEDIDA

Apenas han pasado dos meses de su estancia y la actualidad le ofrece a Pérez la oportunidad de cumplir esa promesa. Han estallado unas revueltas ciudadanas que han sido reprimidas con dureza por las autoridades teocráticas: según la ONG Irán Human Rights ya van 648 muertos (si bien otras organizaciones activistas amplían esa cifra) y más de 10.000 detenidos desde inicios de año.

Rechazo social al régimen

"En Irán me encontré con muchos hombres y mujeres que tienen ganas de apertura al mundo exterior. Vi una población masivamente convencidos de que no querían a los ayatolás y que quieren recuperar su identidad persa, que ellos no son lo que les han impuesto los ayatolás. No sienten a los ayatolás como suyos", explica Pérez, quien recalca que además los ciudadanos iranís quieren desmontar que "es falsa la imagen de que allí son todos terroristas".

Esta castellonense se desempeñó hasta hace poco tiempo como delegada internacional de Cruz Roja internacional, entidad para quien realizó labores durante más de 15 años.

La experiencia de Pérez en Cruz Roja

Desligada oficialmente de Cruz Roja, esta mujer de Castelló acudió al Women Leadership Trip: Cultural Exchange & Business Growth de la Universidad de Teherán como ponente y delegada VIP. Incide, de hecho, en que realiza sus declaraciones sobre Irán a título personal.

Pérez, la segunda por la derecha en la parte inferior de la imagen, durante las jornadas en Teherán.

Pérez, la segunda por la derecha en la parte inferior de la imagen, durante las jornadas en Teherán. / CEDIDA

Durante su tiempo en Cruz Roja, realizó labores humanitarias, en catástrofes y contra la violencia doméstica en países como India y Egipto. En la actualidad y tras su dilatada carrera, Pérez vive a caballo entre Castellón y esos dos países, dedicándose a la enseñanza de su otra pasión, el yoga, y a la organización de retiros espirituales.

"Las iranís tienen una fortaleza interior enorme"

"Es muy importante entender que los ayatolás han impuesto una versión del islam radical que no se apoya en el resto de oriente medio, siempre hay gente que va a ir a los extremos, pero eso no representa a la mayoría del país", expresa Pérez, quien quedó fascinada por las mujeres persas.

"Tuve la oportunidad de hablar con muchas mujeres iranís y vi que tenían una fortaleza interior enorme. Son mujeres con una capacidad de resiliencia y de lucha muy potentes", profundiza la castellonense, a quien se le "saltan las lágrimas" al ver las manifestaciones de estos días por el coraje que estas demuestran.

Durante los primeros días de protestas mantuvo el contacto con algunas de ellas y le transmitían que estaban bien, "pero ahora ni les llegan mis whatsapps", agrega Pérez. Cree que es por "los cortes de internet" en el país, no porque les haya pasado algo.

El cambio respecto a 2022

Miles de ciudadanos iranís marchan en las calles por mayores libertades sociales y para que mejore la situación económica. La mecha se prendió en 2022, con las protestas de las mujeres iranís tras la muerte de Mahsa Amini a manos de la llamada policía de la moral del régimen. Su crimen fue no llevar el hiyab.

Desde entonces, el país ha cambiado bastante pues muchas mujeres desafían abiertamente al régimen y han forzado cambios. Ahora, el hiyab solo es obligatorio en sitios oficiales y lugares como mercados. "En el avión, llegando a Irán, ya me sorprendió ver solo a tres mujeres con velo. Le pregunté a una mujer por cuándo me lo debía poner yo y me dijo que no hacía falta. Eso no es lo que pasaba en 2022 y yo pregunté qué había cambiado. Entonces, el señor que estaba al lado de esa mujer alargó la cabeza y me dijo: 'no es el gobierno el que ha cambiado, son las mujeres que han luchado'. Ese hombre tenía una sensación de orgullo hacia las mujeres iranís...", narra Pérez. Legalmente, el hiyab sí es formalmente obligatorio, pero la aplicación de la norma es ahora más laxa.

La antigua ejecutiva de Cruz Roja asegura tras su contacto con las iraníes que ellas "no están oprimidas por la población masculina del país, sino por el sistema del gobierno". Las iranís tienen derecho a voto en las elecciones al presidente (el jefe del Gobierno está de todas formas bajo la autoridad del ayatolá Jameneí, líder supremo), a la educación y a trabajar, pero en la práctica algunas de sus actividades están reprimidas por el régimen.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents