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Una pescadera de Castellón logra cancelar su deuda 35.000 euros con la ley de segunda oportunidad

Esta mujer ha conseguido una sentencia favorable de los juzgados después de 10 años de lucha judicial

La Ley de Segunda Oportunidad permite librarse de deudas insalvables

La Ley de Segunda Oportunidad permite librarse de deudas insalvables

Pablo Ramón Ochoa

Pablo Ramón Ochoa

Castellón

Una nueva sentencia judicial en Castellón relativa a la ley de segunda oportunidad acaba de demostrar que es posible salir de deudas de miles de euros. En concreto, la beneficiada ha sido una mujer que se dedica a la pescadería y que estaba ahogada por sus deudas. Ahora, por fin, podrá empezar de nuevo después de muchos años de lucha en los tribunales, según han explicado este viernes desde la Asociación Ayuda al Endeudamiento.

"Es un ejemplo claro de cómo esta ley puede ofrecer una salida real a personas que lo han intentado todo, han perdido su negocio y han sido víctimas de prácticas abusivas, permitiéndoles empezar de nuevo con estabilidad y tranquilidad", han dicho en la asociación.

Tras más de una década enfrentándose a la justicia, una pescadera de Castellón ha conseguido liberarse de los más de 35.000 euros que arrastraba desde la crisis del ladrillo. El Juzgado de Primera Instancia Nº 5 de Castellón ha reconocido la buena fe de la deudora y ha dictado su exoneración total, poniendo fin a la pesada carga económica que condicionaba su vida desde hace años.

Desde la crisis del ladrillo

La situación que llevó a la afectada a acogerse a la Ley de la Segunda Oportunidad comenzó años atrás. Como muchos, intentó ganarse la vida montando un negocio sobre su oficio: una pescadería.

La crisis de 2008 supuso un tornado que no pudo solventar y cerró el negocio, quedando préstamos pendientes y, ahora, sin acceso a financiación decente.

Recurrió a préstamos rápidos

En un contexto de vulnerabilidad, recurrió a una empresa de préstamos rápidos. En apenas un día obtuvo un pequeño préstamo en efectivo, pero la operación se formalizó mediante una escritura que reflejaba una cuantía mucho mayor, con plazos muy cortos y garantías desproporcionadas.

La vivienda de la deudora quedó vinculada como garantía, y las condiciones del préstamo no le fueron explicadas de forma clara ni comprensible. Con el tiempo se constató que había sido víctima de una estafa de gran envergadura, actualmente bajo investigación penal, con querella ya presentada y en curso.

Una década de asfixia económica

Desde 2014, cuando inició el procedimiento de preconcurso, la deudora convivió con un proceso que limitó su capacidad de tomar decisiones económicas básicas. La deuda dejó de ser una cifra abstracta para convertirse en una presión constante, condicionando su estabilidad y cualquier planificación futura.

El procedimiento fue tramitado por la Asociación Ayuda al Endeudamiento, entidad especializada en la Ley de la Segunda Oportunidad, que se encargó de la dirección técnica del caso y acompañó a la deudora en todo el recorrido judicial.

Según José Domínguez, abogado de la Asociación, “cuando una deuda nace de un abuso de confianza y se mantiene durante años sin relación con la capacidad real de quien la sufre, deja de cumplir cualquier función económica razonable”. “La Ley de la Segunda Oportunidad permite restablecer un equilibrio mínimo y devolver a las personas un marco de estabilidad desde el que volver a tomar decisiones”.

Un nuevo comienzo

La resolución judicial no solo cierra un expediente concursal, sino que devuelve a la afectada un espacio vital desde el que proyectar su futuro.

Casos como este ponen de manifiesto el papel de la Ley de la Segunda Oportunidad como herramienta fundamental para corregir cargas financieras insostenibles y permitir la recuperación económica y personal.

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