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Apoyo al final de la vida: Casi 6.000 beneficiarios en 10 años en Castellón

Cruz Roja atiende a 2.800 pacientes y 3.000 familiares con un programa que pone el foco en la escucha, el apoyo emocional y la dignidad

Integrantes del programa de atención integral a personas con enfermedades avanzadas

Integrantes del programa de atención integral a personas con enfermedades avanzadas

Carmen Tomás

Carmen Tomás

Castellón

Más de 2.800 pacientes y cerca de 3.000 familiares se han beneficiado desde 2015 del programa para la atención integral a personas con enfermedades avanzadas que desarrolla Cruz Roja en la provincia de Castellón, con el apoyo de la Fundación La Caixa. El programa se desarrolla en los departamentos de salud de Castellón y de la Plana, donde ofrece intervención psicosocial y espiritual como complemento a la atención médica. El objetivo es claro: que las personas en situación de final de vida y sus familias no se sientan solas y reciban un cuidado integral.

Residencias, hospitales y domicilios

En diez años, 75 personas voluntarias de Cruz Roja han prestado su tiempo para acompañar a estos pacientes. Desde su inicio cuenta con la coordinación de una médico geriatra y dos psicólogos. El equipo trabaja en hospitales, domicilios, y desde 2021 colabora también con residencias de mayores, atendiendo a personas que afrontan el final de su vida en soledad. En agradecimiento a una década de trabajo conjunto Francisco Javier Morales, María Antonia Crespo y Esther Izquierdo entregaron un diploma a Raúl Ferrando, gerente del Departamento de Salud de Castellón.

En agradecimiento a una década de trabajo conjunto  Francisco José Morales, María Antonia Crespo y Esther Izquierdo entregaron un diploma a Raúl Ferrando, gerente del Departamento de Salud de Castellón

En agradecimiento a una década de trabajo conjunto Francisco J. Morales, María Antonia Crespo y Esther Izquierdo entregaron un diploma a Raúl Ferrando, gerente del Departamento de Salud de Castellón / SAN.GVA

Según explica Morales, psicólogo del equipo de atención psicosocial, el origen del proyecto se remonta a 2008 y fue en 2015 cuando pasó a integrarse plenamente en las unidades hospitalarias.

Francisco José Morales, psicólogo del equipo de atención psicosocial de Cruz Roja.

Francisco Javier Morales, psicólogo del equipo de atención psicosocial de Cruz Roja. / Cruz Roja

Previamente, se llevó a cabo una sensibilización entre los profesionales sanitarios para detectar las necesidades emocionales y sociales de pacientes y familiares. Son estos quienes proponen el servicio y derivan los casos al programa, que muchas en ocasiones acaba incorporando a la familia al proceso de acompañamiento.

Las intervenciones se realizan en los hospitales General y la Plana, en domicilios -en coordinación con la Unidad de Hospitalización Domiciliaria- y en residencias de mayores como Savia Castellón, María Rosa Molas en Almassora o Domus Vi en Vila-real.

Emociones

El trabajo del equipo psicosocial se centra en ayudar a las personas a comprender lo que sienten y a normalizar emociones como el miedo, la ansiedad o la tristeza.

«Facilitamos romper tabúes y conversaciones difíciles, mejorar la comunicación con los seres queridos y gestionar el estrés», explica Morales. El acompañamiento profesional permite ordenar pensamientos contradictorios, comprender los cambios físicos y emocionales y sentirse escuchado en un momento en el que, en ocasiones, el entorno más cercano no sabe cómo ofrecer ese apoyo.

Apoyo a familiares

El programa presta especial atención a los familiares, ayudándoles a integrar la pérdida de un ser querido de forma saludable y a prevenir situaciones de duelo complicado. Cuando hay menores en la familia, también se les facilitan herramientas para abordar el proceso de forma adaptada y participativa. Entre los recursos que se trabajan figuran la psicoterapia, técnicas de relajación, manejo del dolor, control de la ansiedad, mejora de la calidad del tiempo compartido y la importancia del autocuidado del cuidador, fomentando espacios personales, descanso y apoyo comunitario.

Adaptarse a una nueva realidad

La pérdida de autonomía y la dependencia son algunos de los aspectos más delicados. El equipo ayuda a los pacientes a ajustar sus expectativas a sus nuevas capacidades, para que puedan mantener una vida de calidad dentro de sus posibilidades reales.

Los tiempos de intervención varían según la situación: desde semanas o un mes en pacientes en final de vida, hasta periodos prolongados en patologías de evolución más lenta como enfermedades respiratorias, renales, cardíacas, ELA u otras dolencias crónicas avanzadas.

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