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Reportaje

"Puedo decidir casarme o abortar, pero ¿no puedo elegir cómo será el final de la vida?". El derecho a la muerte digna se reivindica en Castelló

Loren Arseguet, presidenta nacional de la asociación Derecho a Morir Dignamente, que acumula una década de activismo después de enfrentarse a las largas agonías de diversos familiares, defiende la libertad para escoger la eutanasia ante los colectivos que se oponen a su aplicación

"¿No puedo elegir cómo será el final de la vida?". El derecho a la muerte digna se reivindica en Castelló

Toni Losas

Iván Fernández

Iván Fernández

"Puedo tomar la decisión de casarme o de abortar. Entonces, ¿por qué no puedo decidir cómo será el final de mi vida?". La pregunta la plantea Loren Arseguet, presidenta desde el pasado mes de octubre de la asociación federal Derecho a Morir Dignamente que este jueves, en la librería Argot de Castelló, ha reivindicado la aplicación efectiva de la Ley de Eutanasia, en vigor en España desde 2021, ante los intentos de distintos colectivos que se oponen a ella mediante subterfugios jurídicos.

Arseguet se pronuncia así ante casos en los que "entidades integristas o religiosas" intentan evitar el cumplimiento de una persona que escoge morir, como la joven barcelonesa Noelia, de 24 años y con paraplejia, que ha visto como la aplicación de su eutanasia se ha postergado durante más de un año por los continuos recursos judiciales de la asociación ultracatólica Abogados Cristianos, aprovechando la petición de su padre de paralizar este proceso.

Loren Arseguet, presidente de la asociación Derecho a Morir Dignamente, durante su charla en Argot.

Loren Arseguet, presidente de la asociación Derecho a Morir Dignamente, durante su charla en Argot. / Toni Losas

"Que se usen las acciones legales para impedir el uso de este derecho es injusto", comenta Arseguet y añade que "un tercio de los solicitantes fallece antes de que se aplique la eutanasia, ya que los plazos no se acortan".

Esta francesa de nacimiento, que lleva viviendo en España desde los años 80 y acumula diez años de activismo dentro de Derecho a Morir Dignamente, sabe bien de lo que habla. "Varios familiares fallecieron después de una larga hospitalización y una penosa agonía. El hecho que me impulsó a defender este derecho fue el suicidio de mi padre, al final de mi adolescencia. Fue una muerte impulsiva que tardé en comprender. Pero, con el tiempo, me llevó a reflexionar sobre el suicidio racional y decidí ayudar a morir a la gente que así lo desea", relata.

El público asistente ha seguido la charla de Loren Arseguet con mucha atención.

El público asistente ha seguido la charla de Loren Arseguet con mucha atención. / Toni Losas

Eso la condujo a entrar en esta asociación donde se ocupó de las relaciones internacionales. "Entraba en contacto con agrupaciones similares de otros países y difundía las leyes sobre eutanasia con las que contaban otros países como Suiza o Bélgica", señala. Ahora, al frente de Derecho a Morir Dignamente, "apuesto por seguir con nuestro apoyo a la gente. Contamos con una guía de muerte voluntaria e informamos a quien lo desee para que tome la decisión conscientemente".

Derecho desconocido

Loren Arseguet destaca que "la eutanasia es un derecho desconocido. Su publicidad está prohibida y hay muchas personas que no saben qué deben hacer para morir según su voluntad". De hecho, a casi cinco años de su aprobación, solo "hay una eutanasia por cada 1.000 muertes. En Canadá, en el mismo plazo de tiempo, la cifra era de 2,5 cada 1.000".

La intervención de Loren Arseguet ha despertado gran expectación en Castellón.

La intervención de Loren Arseguet ha despertado gran expectación en Castellón. / Toni Losas

Arseguet lo achaca, además de a un déficit de información, "a la falta de registros. Existen muchas solicitudes de las que no quedan constancia y se producen grandes desigualdades entre comunidades autónomas".

Ante todo, la presidenta nacional de Derecho a Morir Dignamente persuade a hacer testamento vital. "Este documento permite hablar con los familiares y los seres queridos hasta llegar a una decisión razonada. Son temas muy emocionales y hay allegados que, al principio, no lo entienden. Pero comprenden que es un egoísmo tremendo y evita sufrimientos intolerables", asegura y concluye que "permite que hay finales de la vida muy hermosos".

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