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“El mar lo tenemos dentro de casa”: el temporal Harry golpea con dureza la primera línea del litoral de Castellón

Vecinos de La Torre–Camí Cabres relatan cómo el agua entró en sus viviendas tras la retirada de la escollera en plena ejecución de las obras de estabilización de la costa

Vídeo: Efectos de la borrasca Harry en Moncofa

Miguel Ángel Sánchez

Castellón

El temporal marítimo Harry no solo ha dejado imágenes de playas irreconocibles en la costa de Castellón. En la urbanización La Torre–Camí Cabres, el mar ha cruzado puertas, ha inundado salones y ha arrasado con años de esfuerzo y cuidado. Para quienes viven en primera línea, el episodio ha sido un golpe físico y emocional que reabre el debate sobre cómo proteger un litoral cada vez más vulnerable.

El agua avanzó sin freno hasta el interior de las casas

Vicente Talamantes todavía señala la marca que dejó el mar en su vivienda: más de 40 centímetros de agua salada dentro de casa. Muebles, electrodomésticos y enseres de cocina quedaron inutilizados tras la entrada violenta del oleaje. “Llevamos muchos años padeciendo temporales, pero Harry ha sido devastador”, relata.

Sin escollera, frente a un oleaje sin obstáculos

En este tramo del litoral se ejecuta actualmente el proyecto de estabilización del litoral sur, que prevé la construcción de espigones para frenar la regresión de la costa. Sin embargo, las obras han supuesto la retirada del muro de piedras de escollera que hasta ahora protegía las viviendas. Durante el temporal, esa ausencia fue clave: las olas impactaron directamente contra las casas, sin ninguna barrera que amortiguara su fuerza.

“Las olas no rompían mar adentro”

Según explica Talamantes, la violencia del temporal fue inusual. “Las olas no rompían mar adentro, saltaban con toda la virulencia con la que llegaban a la costa”. En su zona de recreo, la acumulación de restos fue tal que hicieron falta tres camiones para retirar los materiales arrastrados por el mar.

Daños generalizados en toda la fachada marítima

Lo ocurrido no fue un caso aislado. Todas las viviendas de la fachada marítima de La Torre–Camí Cabres han sufrido daños. En algunos inmuebles el agua entró con tal fuerza que arrasó con todo a su paso. En una de las escenas más llamativas, un vecino vio cómo el mar arrancaba por completo el césped artificial de su amplia terraza.

El miedo a que el deterioro sea irreversible

Entre los vecinos se repite la misma preocupación: si no se actúa con urgencia, el deterioro será irreversible. “Es una lástima que, con el esfuerzo y el mantenimiento de nuestras propiedades, por la inacción se eche todo a perder”, lamenta Talamantes. Aun así, mantiene la esperanza en que los espigones en construcción “nos aporten, por fin, la seguridad que necesitamos”.

De tener el mar a cien metros… a tenerlo dentro

El avance del mar resume décadas de cambios en apenas una frase. Cuando se construyó su vivienda, recuerda Talamantes, el mar estaba a unos cien metros. Hoy, literalmente, “lo tenemos dentro de casa”. Para él, esta situación refleja una falta de previsión: “Algo ha fallado, porque no se pensó en un futuro que no era tan lejano y que ahora ya tenemos encima”.

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