Los constructores de Castellón, en alerta ante un nuevo impuesto europeo: 12.000 euros más por una vivienda
El nuevo tributo al carbono, que entró en vigor el 1 de enero, aumentará un 15% el coste del cemento y el acero y disparará el precio de los pisos

Manolo Nebot

Si está pensando en comprar una vivienda nueva y ha echado un vistazo a lo que cuesta seguro que se habrá llevado las manos a la cabeza. Los precios están imposibles. En el último año, y según datos del Ministerio de Transporte, los pisos a estrenar se han encarecido un 8,1% en la provincia y en localidades como Castelló, Vila-real o Burriana no es fácil encontrar viviendas nuevas de unos cien metros por debajo de los 250.000 euros. Y lo más grave es que se avecina otra importante subida, lo que hará aún más inaccesibles las casas de nueva construcción.
El pasado 1 de enero entró en vigor el Mecanismo de Ajuste en Frontera por Carbono (CBAM), un impuesto europeo que grava la importación de materiales extracomunitarios para sufragar su impacto medioambiental. Entre los productos afectados directamente por este tributo están el cemento o el acero, dos de las principales materias primas que utilizan las empresas de la construcción, cuyos precios se incrementaran desde ya entre un 15 y un 20%. «Las cementeras ya no están avisando a las constructoras de que van a revisar sus tarifas al alza y ese incremento de la materia prima, lógicamente, nosotros lo vamos a tener que repercutir en el cliente final», explica David Ruiz, presidente de la Asociación Provincial de Empresas de la Construcción de Castellón (Apecc).
Aunque la patronal todavía no ha sacado la calculadora, varias empresas constructoras de Castellón sí tienen claro cuáles serán las consecuencias de este nuevo impuesto europeo. «Más que subida es un subidón que, sin duda, va a encarecer todavía más la obra nueva. El precio de un piso podría aumentar perfectamente entre 10.000 y 12.000 euros», explica el responsable de una constructora con sede en Castellón. «No se si serán 6.000, 10.000 ó 12.000, pero lo que está claro es que las nuevas promociones de viviendas van a costar mucho más», admite otro constructor, esta vez de Burriana.

Un trabajador en las obras de construcción de un edificio en Castelló, este lunes. / MANOLO NEBOT ROCHERA
El ladrillo advierte del nuevo incremento de precios que llega y el problema es que llueve sobre mojado. En los últimos cinco años, y según cifras del Instituto Valenciano de Edificación (IVE), del que Apecc forma parte, el coste del cemento ha aumentado un 47,58%, mientras que el aluminio lo ha hecho un 35,55%; el cobre un 60,32%; la madera un 30% y la mano de obra, un 17,38%. «El precio de los pisos no sube solo porque hay mucha demanda y poca oferta. El principal motivo es por el alza de los materiales y la mano de obra, que en los últimos años se han disparado», describe Ruiz que cita un ejemplo concreto: «Hace apenas unos años comprábamos el hormigón a 50 euros el metro cúbico, mientras que hoy cuesta entre 105 y 110 euros».
Con el nuevo impuesto europeo esos 110 euros podrían ser 125 en muy pocos días y los constructores avisan del peligro que supone que los precios sigan sin freno. «Habrá gente que no lo va a poder asumir», sentencia el presidente de Apecc que insiste en que si el sector sube los precios no es para ganar más, sino para hacer frente a todos los costes. «Nuestros márgenes son muy ajustados y los constructores lo que queremos es que la vivienda sea accesible para todo el mundo», añade.
Un freno a las VPO
Si la escalada de precios va a tener un impacto en las promociones de vivienda libre, hay voces que apuntan que podría suponer un freno a la construcción de pisos protegidos, donde los precios están fijados. «Habrá empresas para las que la VPO no será rentable, lo que hará que la oferta sea todavía más baja», aseguran.
Más allá del alza de los materiales, el sector considera que las administraciones tienen mucho que decir. «Un 30% del precio son impuestos estatales, autonómicos y locales», explica Carlos Gomis, secretario general de Apecc.
Un tributo al carbono
El Mecanismo de Ajuste en Frontera por Carbono (CBAM), conocido como el arancel al carbono europeo, es una de las medidas del Pacto Verde y va a tener un impacto directo en decenas de empresas y no solo del sector de la construcción. Bruselas defiende que esta medida busca evitar la fuga de carbono, es decir, que las empresas de acero, hierro o cemento, el aluminio, los fertilizantes, el hidrógeno o trasladen su producción a países con normas medioambientales mucho más laxas.
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