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El último desprecio de Europa a la naranja de Castellón: rebaja la inspección a la fruta que llega de Egipto

Bruselas argumenta que tanto este país como Turquía han cumplido, aunque la Unió Llauradora denuncia que sigue importando cítricos con pesticidas prohibidos

Varios estibadores cargan un buque de naranjas

Varios estibadores cargan un buque de naranjas / Mediterráneo

Elena Aguilar

Elena Aguilar

Castellón

Egipto se ha convertido en uno de los grandes competidores del sector citrícola de Castellón y la Unión Europea (UE) acaba de hacerle un regalo. Bruselas ha acordado la rebaja de los controles oficiales de inspección a los cítricos de este país (también a los que llegan de Turquía) con el argumento de que ambos han mejorado en el cumplimiento. La medida supondrá una reducción de la frecuencia de los controles de inspección a las naranjas egipcias del 20 al 10%, algo que los productores consideran "inaceptable".

La Unió Llauradora denuncia que el sistema europeo de alertas en alimentos RASFF detectó al cierre de 2025 un total de 949 rechazos de productos hortofrutícolas de terceros países con materias activas no autorizadas en la Unión Europea o por superar los Límites Máximos de Residuos (LMR) permitidos, por los 892 de 2024. "Estos datos suponen un nuevo incremento del 6,5%, con una clasificación encabezada por Turquía y Egipto con 295 y 81 rechazos, respectivamente", apuntan desde esta organización agraria que lamenta que, la Comisión, en una reciente reunión del Comité Permanente de Plantas, Animales, Alimentos y Piensos (SCOPAFF) acordó la rebaja de los controles oficiales de inspección a los cítricos de esos dos países por su mejora en el cumplimiento.

Así, y según datos recopilados por la Unió, las interceptaciones de frutas y hortalizas de Egipto con materias activas no autorizadas en la UE o con un LMR superior al permitido, han pasado de 82 rechazos en 2024 a 81 en 2025, lo que supone solo un 1%, y en cítricos de 34 a 30, lo que supone un 4% menos. "La Comisión argumenta su decisión en que las naranjas procedentes de Egipto han sido sometidas a un nivel incrementado de controles desde julio de 2022 a causa del riesgo de residuos de plaguicidas, pero que dado que los controles muestran una mejora en el cumplimiento, el nivel del 20% ya no se considera justificado y la frecuencia tiene que reducirse al 10%", añaden.

Carles Peris, secretario general de la Unió, se muestra tajante: "Cada vez entiendo menos las políticas agrarias europeas que benefician a los países importadores y no sé, por tanto, cómo rebajan la inspección a tenor de unos datos de interceptaciones que además son públicos. No es tolerable que se permitan productos cuyos sistemas de cultivo utilizan materias activas prohibidas en la Unión Europea”, apunta.

Peris indica que “este nuevo aumento en las interceptaciones se produce sin que existan mecanismos de reciprocidad en los estándares de producción entre los productos importados y europeos, sin la adopción de cláusulas espejo y sin ningún tipo de compromiso tampoco de reducción de materias activas en terceros países como se lleva a cabo en la Unión Europea”.

Otras rebajas

Aparte de la reducción de las inspecciones a las naranjas de Egipto, también se hace lo propio a los limones y naranjas de Turquía que pasan del 30 al 20% y a las mandarinas, clementinas, wilkings e híbridos similares que lo hacen del 20 al 10%.

Frente a las "alegrías" de las autoridades comunitarias, la Unió propone incrementar al 50% el control de identidad y físicos a las frutas y hortalizas de los países con mayor número de intercepciones como son Turquía y Egipto. Y para que resulten efectivos reclama que se amplíe el período de estas medidas a 12 meses. Si durante cualquiera de los meses de este período, se observa un incremento del 5% de las alertas en algún producto, la organización plantea el cierre de las importaciones de estos países y de los productos agrícolas con restos de pesticidas no autorizados en la UE o que superen los LMR establecidos.

La organización agraria señala asimismo que la Comisión Europea debería reformularse su política de reducción de materias activas si no es capaz de avanzar en la reciprocidad. “Si determinadas sustancias o productos fitosanitarios son malas aquí para los consumidores, también serán las que nos entran con los productos importados”, indica la organización, quien insiste en que “se obligue a los productos agrícolas importados a entrar con los mismos estándares de producción que los que se nos exige a los agricultores europeos que tenemos cada vez más dificultades para controlar las plagas y unos mayores costes productivos que debemos asumir”.

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