Así actúa el virus de la clorosis amarilla: la nueva plaga que amenaza a los cítricos de Castellón
La enfermedad, detectada hace unos meses en Cataluña, podría causar daños catastróficos en la provincia

Insectos vectores que pueden transmitir la enfermedad de la clorosis nervial amarilla. / Mediterráneo

Al cotonet de Sudáfrica, la Mosca del Mediterráneo, el trips sudafricano o la araña roja les unen muchas cosas, aunque dos de las más importantes es que todas estas plagas han llegado de fuera y son de sobra conocidas por los citricultores de Castellón. Y luchar contra ellas no es nada barato: 165 euros extra por hanegada y año, según estimaciones de las organizaciones agrarias, lo que hace todavía más complicado el futuro del sector. Aunque lo peor de todo es que a la naranja le salen cada vez más enemigos. El último es el virus de la clorosis nervial amarilla, una enfermedad que todo apunta a que ya está presente en Castellón (falta la confirmación oficial de la Conselleria de Agricultura) y que, si no se frena a tiempo, podría causar daños catastróficos en las fincas de la provincia.
La voz de alerta la ha lanzado la Unió Llauradora i Ramadera, que este martes alertaba de la presencia del virus en cítricos de Castellón y pedía a la Conselleria de Agricultura que informe de su detección y de las medidas que va a emprender para reforzar la vigilancia fitosanitaria. El departamento que dirige Miguel Barrachina todavía no ha confirmado la presencia de esta enfermedad en la Comunitat, pero ha emplazado a las organizaciones agrarias a una reunión urgente este viernes para abordar la situación.
Pero, ¿qué es y cómo afecta esta nueva plaga a los cítricos? El virus de la clorosis nervial amarilla es una enfermedad emergente causada por el Citrus yellow vein clearing virus (CYVCV), y que se detectó por primera vez en Pakistán en 1988 afectando a diferentes variedades de limonero y naranjo amargo. En 1997, y según un artículo de la investigadora María Carmen Vives, se localizó en varias regiones citrícolas de la India afectando a variedades de cidro, lima Rangpur, naranjo amargo y limonero. En 2000 se manifestó en árboles de limonero y naranjo amargo en Turquía, en 2009 en limoneros de la provincia de Yunnan, China y en 2010 en Irán. En los últimos años la enfermedad se ha dispersado rápidamente en los países afectados y en agosto de 2022 se detectó en California. En España su presencia está confirmada en Cataluña, donde se localizó el pasado mes de septiembre.
Hojas amarillentas
La clorosis nervial amarilla afecta principalmente a las hojas de los cítricos, donde provoca un amarilleamiento intenso de los nervios, deformaciones y pérdida de vigor. En infecciones severas, los árboles entran en decaimiento progresivo, reducen notablemente su producción e incluso pueden morir. Los estudios realizados en países donde el virus está presente indican pérdidas de hasta un 20 % en la cosecha de limón, además de una clara reducción en la calidad comercial de los frutos. En variedades sensibles, como el limonero y el naranjo amargo, muy presentes en el entorno citrícola valenciano, los daños pueden ser especialmente acusados.
Las variedades más sensibles que muestran los síntomas más acusados son de limonero, naranjo amargo y lima de la variedad Persa, mientras que las variedades de clementina, satsuma y zamboa tienen una susceptibilidad moderada. Las variedades de naranjo, algunos mandarinos, kumquat y cidro presentan una susceptibilidad baja y algunas variedades de lima, mandarino y pomelo son tolerantes a la enfermedad, es decir, se infectan con el virus, pero no manifiestan síntomas.
Fácil propagación
Uno de los aspectos más preocupantes de esta enfermedad es su modo de transmisión. El virus se propaga fácilmente mediante el injerto de material vegetal infectado herramientas de poda sin desinfectar o a través de insectos muy comunes en Castellón, como la mosca blanca y varios tipos de pulgón.
Como todas las enfermedades transmisibles por injerto, la clorosis nervial amarilla no tiene tratamientos curativos, por lo tanto, cuando un árbol se infecta permanece enfermo durante toda su vida y puede ser fuente de infección para otros árboles, ya que CYVCV se transmite con el material de propagación. Además el virus se transmite mecánicamente mediante herramientas de corte y mediante insectos vectores, lo que hace prácticamente imposible su control en las regiones donde se establece la enfermedad.
Una vez detectada la enfermedad, la investigadora del Instituto Valenciano de Investigaciones Agrarias (Ivie) recomienda arrancar y destruir los árboles infectados para eliminar las fuentes de inóculo; reemplazar los árboles infectados por plantas sanas de viveros certificados; hacer un control adecuado tanto de los insectos vectores como de las plantas silvestres que pueden ser fuente de infección; hacer un manejo agronómico adecuado y desinfectar las herramientas de poda.
En los lugares donde todavía no se ha establecido el virus, la mejor forma de control de la enfermedad y la más económica es la prevención. La primera línea de defensa contra la enfermedad consiste en la realización de una estricta cuarentena de todo el material vegetal que se introduce en el país, tanto de variedades como de portainjertos, y la propagación comercial exclusiva de plantas sanas certificadas.