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El fraude de la trufa: más del 70% de los productos que dicen llevarla solo contienen un aromatizante barato del 'oro negro'

Los productores de Castellón reclaman cambios en la normativa y alertan de los bajos precios que perciben este año por el cultivo

Los precios de la trufa se han desplomado un 70% esta campaña.

Los precios de la trufa se han desplomado un 70% esta campaña. / Mediterráneo

Elena Aguilar

Elena Aguilar

Castellón

Los productores de trufa de Castellón viven una de las peores campañas en años. Los precios del llamado oro negro no remontan, la plaga del escarabajo hace estragos en el cultivo y, para colmo, los consumidores adquieren productos en cuya etiqueta aparece el concepto trufa negra que, en realidad, no la contienen. "Es un fraude en toda regla", denuncian desde la Unió Llauradora i Ramadera.

La organización agraria ha reclamado este jueves un cambio en la normativa para impedir que se etiquete como trufa negra (Tuber melanosporum) a todos aquellos productos que no la contienen y que simplemente emplean aromas sustitutivos o sucedáneos. El objetivo, explican desde la Unió, es evitar un fraude hacia los consumidores y revitalizar este cultivo con unos precios justos para los productores ante la mala campaña de este año.

Así, gran parte de los productos comercializados en España bajo la denominación con trufa negra no utilizan Tuber melanosporum, la especie más apreciada gastronómicamente, y en numerosos casos carecen incluso de trufa real o contienen cantidades ridículas. Esa es la principal conclusión de un estudio reciente, elaborado por el Grupo de Cooperación Trufa Negra de Aragón, que alerta sobre el fraude y las malas prácticas en el mercado de los productos trufados. El estudio se ha realizado con más de 300 referencias de productos trufados presentes en los supermercados, desde aceites y patés hasta quesos y salsas. De los resultados se desprende que solo el 16% contenía trufa negra auténtica (Tuber melanosporum), el 20% carecía de cualquier tipo de trufa, en el 30% la cantidad era inferior al 1% de lo que declaraba el envase y el 73% incorporaba bis(metiltio)metano (BMTM), un aromatizante barato que imita el olor de la trufa blanca italiana, pero que no está presente en la trufa negra.

Teresa Sebastià, productora de trufas de El Toro.

Teresa Sebastià, productora de trufas de El Toro. / Mediterráneo

La Unió alerta de que no hay una legislación internacional que regule la comercialización de productos trufados y cada país cuenta con la suya. En España, por ejemplo, hay un gran vacío legal sobre la trufa y se rige por la norma genérica referente a las setas comestibles. De este modo, y a falta de una regulación específica, se permite que se comercialicen productos bajo la denominación de “con trufa negra”, aunque contengan otras especies o ninguna. Esta circunstancia, además de depreciar el producto y crear un impacto negativo en los productores, genera confusión entre los consumidores.

Carles Peris, secretario general de esta organización agraria, reclama “un cambio legislativo a través de una normativa específica y clara para la comercialización de trufa y sus productos con objeto de garantizar una transparencia clara en el etiquetado, tal y como ya existe en Francia, pues la mayoría de los productos que indican que llevan trufa negra no contienen nada”.

Campañas de promoción

La Unió también demanda el apoyo de las Administraciones para realizar campañas de promoción y concienciación acerca de este cultivo tan arraigado en las zonas rurales desfavorecidas de la Comunitat Valenciana, con objeto de que los potenciales consumidores conozcan sus características, de forma que diferencien entre los productos con trufa de los aromatizados. Según la organización agraria, existe un gran desconocimiento sobre la trufa negra, un hongo cuya riqueza aromática proviene de más de 100 moléculas volátiles que le otorgan un ADN odorífero inimitable. Sin embargo, ese perfil se degrada en procesos industriales, lo que abre la puerta al uso de aromatizantes.

La rentabilidad de la trufa negra esta campaña está por los suelos con un desplome muy importante del precio en origen. De los 500 euros/kg que se pagaban en las primeras semanas de campaña, las cotizaciones han descendido hasta los 150 euros/kg, lo que supone un 70% menos. Si se retrocede unos años atrás, las cotizaciones llegaban hasta los 1.000 y 1.500 €/kg.

En esta campaña se detecta además una gran presencia en las explotaciones del escarabajo de la trufa (Leiodes cinnamomeus) que deprecia su valor comercial. La Unió demanda a la Conselleria de Agricultura que incremente las investigaciones sobre este escarabajo y establezca soluciones fitosanitarias y biológicas.

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