Shock anafiláctico, vómitos o hinchazón: Así puede afectar la procesionaria a tus mascotas en Castellón
El cambio climático ha adelantado la aparición de las procesionarias en Castellón, lo que incrementa el riesgo para la salud de personas y mascotas, según expertos

Un nido de procesionaria en Benicàssim.

El cambio climático adelanta el ciclo vital de las procesionarias, que ya han comenzado a bajar de los árboles, como se ha podido ver en distintos puntos de la provincia de Castellón. En su particular peregrinaje en fila india, se convierten en un riesgo para la salud de las personas, principalmente niños, y también para las mascotas.
«Llevamos unas semanas observando un incremento de actividad en la bajada de orugas de procesionaria del pino y no suele ser lo habitual conforme a su ciclo biológico», relata Rubén Bueno, de la empresa Lokímica. «Normalmente, el descenso de las copas de los árboles suele producirse en el inicio de la primavera, hacia el mes de marzo, pero es verdad que este año, como en los anteriores, probablemente fruto del cambio climático, estamos observando que ya en enero hay bajadas significativas y presencia de orugas. Esto es una adaptación a estos cambios de clima por parte del insecto. Esta es la fase más crítica porque incrementa el riesgo de contacto con las personas y las mascotas», añade el experto.
El mayor problema son los pelos urticantes que tienen en su superficie, que pueden generar una reacción alérgica, incluso un choque anafiláctico si esta es muy acusada. Por ello, evitar el contacto directo con estas orugas es la principal recomendación.
Riesgo para las mascotas
Georgina Bellés, veterinaria de Castelló, explica que «los síntomas dependen de la sensibilidad del animal y del contacto con la toxina». La reacción puede ser más local o más sistémica según el grado de afectación. «A veces vienen con hipersalivación, hinchazón, vómitos, picores…», detalla. «No es necesario que las ingieran o laman; con el simple hecho de tocarlas con el hocico o una pata pueden sufrir una hinchazón local. Pero si han respirado los pelos urticantes pueden sufrir dificultades respiratorias o un choque anafiláctico, que pueden derivar en la muerte del animal si no interviene un veterinario», apunta Bellés.

Una procesionaria avistada en la provincia de Castellón. / Mediterráneo
La veterinaria aconseja, en caso de que una mascota entre en contacto con la procesionaria, «echar abundante agua o suero para eliminar la mayor parte de los pelos, pero nunca, nunca frotar, porque así se rompen los pelos urticantes y se libera la toxina». Asimismo, insta a acudir inmediatamente al veterinario para que le pongan tratamiento con antihistamínicos.
Por otra parte, Bellés remarca que «el mayor riesgo se produce a final de invierno o principios de primavera porque, con la bajada de las orugas al suelo, los animales pueden entrar en contacto con ellas».
El proceso vital se inicia en primavera con el fin de que esos insectos se transformen en pupa y se entierren debajo del sustrato. Hacia el inicio del verano salen los adultos, que son las mariposas que vuelan y se reproducen. Depositan sus huevos en las copas de los árboles y, a finales de verano y en otoño, hay una primera eclosión de orugas que van generando los nidos de invierno, los bolsones.
Medidas de control
Rubén Bueno remarca que hay diferentes acciones que se pueden ejecutar dependiendo de la fase del ciclo. Por ejemplo, en el momento actual se puede colocar una serie de trampas en los troncos de los pinos que son como unos anillos. Al contactar con el anillo, la oruga cae en la bolsa de captura, de la que no pueden salir, lo que dificulta la bajada y reduce la población. En invierno, la retirada mecánica, con la protección adecuada, de los bolsones es otra medida efectiva.

Varios ejemplares, en un cubo de residuos. / Mediterráneo
Por otro lado, en verano, sobre todo cuando hay una gran presencia de vuelo de las mariposas de la procesionaria, de actividad nocturna, se emplean trampas de feromonas. Estas atraen a los machos, propiciando que caigan en dichas trampas y dificultando el contacto con las hembras.
Productos biológicos
Cuando ya han realizado la puesta de huevos y las orugas están en sus primeras fases de desarrollo en los pinos, en otoño, se recurre a tratamientos de pulverización sobre estas masas arbóreas afectadas con un producto biológico llamado Bacillus, que afecta única y exclusivamente a las larvas.
Manuel García Howlett, director general de la Asociación Nacional de Empresas de Control de Plagas (Anecpla), expone que el periodo de descenso de las orugas varía en función de la región. Precisa que los inviernos más suaves les benefician, frente a otros muy fríos y con heladas, que les perjudican. Suelen colonizar pináceas, abetos y acículas. Para combatirlas se realiza una monitorización y lo más efectivo son los tratamientos de endoterapia, con inyecciones en el tronco de un producto que genera mínimo impacto ambiental. En invierno también se cortan los bolsones y, en el momento actual, se instalan los anillos para evitar su bajada.
Suscríbete para seguir leyendo
- Suma y sigue: La UE detecta en febrero 6 partidas de naranjas de Egipto, Turquía y Brasil con pesticidas prohibidos
- Aemet confirma el tiempo para el primer sábado de Magdalena: esta es la probabilidad de lluvia en Castellón
- El aeropuerto de Castellón se 'blinda' contra las fugas del aparcamiento
- Aemet activa la alerta amarilla por lluvias en Castellón
- El aeropuerto de Castellón duplica este mes su oferta de rutas: vuelos y chollos disponibles desde marzo
- El tiempo en Castellón: Fuertes cambios en el primer fin de semana de fiestas de la Magdalena
- Aemet empeora sus previsiones para Castellón: amplía la alerta amarilla por lluvia
- Directo: Aemet activa la alerta amarilla en Castellón ante la llegada de la borrasca Regina