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Alejandra Escutia, jueza a los 26 años tras solo tres de estudio: "De esa época solo recuerdo el encierro"

La magistrada de Nules, que obtuvo la plaza con 26 años, repasa cómo es la oposición y derriba el mito sobre el ‘sesgo de clase’ en la judicatura

Vídeo: Alejandra Escutia Rosa atendió a Mediterráneo en el juzgado de Nules

Mònica Mira

Alejandra Escutia ocupa desde abril de 2025 la plaza número 5 del Juzgado de Nules. Es su segundo destino después de pasar por Alcoy, donde ejerció en un juzgado mixto y de violencia sobre la mujer. En la actualidad cuenta con 31 años, pero se sacó la plaza con solo 26 tras cursar el doble grado de ADE y Derecho. Toda una proeza.

En un primer momento quiso dirigir sus pasos al sector privado, pero la vocación judicial fue tomando forma a medida que avanzaba su formación universitaria: «Cuando entré en la carrera vi que la parte de economía no me gustaba tanto. Sin embargo, todo lo relacionado con el Derecho sí”.

Una vez resuelto el primer interrogante se decantó por ser fiscal. La decisión definitiva llegó casi al final del proceso. «Cuando estudié más a fondo la función del juez y la conocí mejor, cambié de opinión. Me decidí prácticamente cuando ya estaba a punto de aprobar». No se ha arrepentido: "Es la figura más bonita y completa para cualquiera a quien le guste el Derecho".

Alejandra Escutia Rosa atendió a Mediterráneo en el juzgado de Nules.

Alejandra Escutia Rosa atendió a Mediterráneo en el juzgado de Nules. / Mònica Mira

En un primer momento, lo que le atraía de la profesión era el plano más teórico: la independencia, el sometimiento exclusivo a la ley, el papel de garante de derechos... Pero la realidad del juzgado le mostró otra dimensión: «Te cambia la perspectiva. Cuando empiezas a ejercer te das cuenta de que es una profesión mucho más dinámica. Es una especie de termómetro social. Estamos en primera línea de los problemas del ciudadano: arrendamientos, violencia de género, crisis económicas… Todo pasa por nosotros».

En Alcoy llevaba asuntos civiles, penales y de violencia de género. Ahora, en Nules, su trabajo se centra en civil y penal. La primera experiencia marcó sus primeros años. «Era un juzgado con guardia permanente y, al principio, me llevaba mucho trabajo a casa. Con el tiempo aprendes a poner límites».

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Tres años de encierro

Para llegar hasta ahí hubo un periodo que resume con una frase: «De esos tres años recuerdo estudio, nada más». Fue por tanto un encierro total. «De aquella época se me quedó la hora de levantarme, a las seis de la mañana. La diferencia es que entonces solo estudiaba y ahora hago otras cosas».

Prefiere no hablar de renuncias durante la preparación de la oposición, aunque reconoce que las hubo. «Tienes la mentalidad de que estás invirtiendo el tiempo, pero inevitablemente dejas cosas de lado». Mantuvo la relación con su pareja y redujo al mínimo el deporte, pero sacrificó muchos planes con amigos y familia, tiempo libre, descanso e incluso ofertas de trabajo. “Cualquier otra alternativa que se te hubiera podido plantear queda en segundo plano”.

La tasa de jueces por habitante en España es muy inferior a la de otros países de la UE... No se crean más plazas y estamos sobrepasados”

Escutia subraya que quien opta por la judicatura lo hace por vocación. «Si hablas con cualquier persona del sector público te dirá que es algo vocacional. Si entras con ánimo de enriquecerte te estarás equivocando». La carga de trabajo, explica, es muy elevada. «No lo decimos nosotros. El propio Consejo General del Poder Judicial lo refleja en sus memorias: la tasa de jueces por habitante es muy inferior a la de otros países de la Unión Europea. No se crean más juzgados ni más plazas y estamos sobrepasados».

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¿Una oposición para ricos?

Sobre el debate acerca del perfil socioeconómico de los opositores, Escutia prefiere acudir a los datos para rebatir la creencia de que solo con un alto poder adquisitivo o con familiares en la judicatura puedes tener éxito. «El CGPJ publica estadísticas y encuestas cada año. Ese perfil es residual». Tanto es así que recuerda que «desde 2022 existen becas públicas para opositores». Sí quiere dejar claro, no obstante, que sí que "el apoyo de la familia es muy importante durante esos años a muchos niveles, no solo económico".

Alejandra Escutia tiene claro por último qué tipo de perfil encaja en la carrera judicial: «Se la recomendaría a cualquiera que tenga vocación pública y sentido de la responsabilidad».

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