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Prejubilados antes de los 65 años: cinco casos al día en Castellón y la industria como sector en cabeza

La cifra cae a mínimos en cinco años y se da más en los hombres

Consejos de un psicólogo para los desafíos que implica "reinventarse" ante una nueva vida por delante

Mayores entrenando en un gimnasio en un parque.

Mayores entrenando en un gimnasio en un parque. / David Revenga

Noelia Martínez

Noelia Martínez

Castellón

La opción de poner punto y final a la vida laboral accediendo al 100% de la paga de jubilación antes de la edad establecida por ley es una situación al alcance de muy pocos, de hecho, en Castellón, los últimos datos hablan de la cifra de prejubilados más baja en cinco años. Muchos desearían poder disfrutar a una edad más joven de un anticipo a cuenta de lo que les corresponde pero la ley marca, por ejemplo, para este 2026 que los castellonenses que pueden jubilarse a los 65 años y cobrar lo que toca deben tener cotizados como poco 38 años y 3 meses. Y a más edad, cambia el paradigma. Todo un galimatías.

Las estadísticas de la Seguridad Social marcan que según el último balance disponible (de enero a noviembre del 2025) en la provincia de Castellón se registraron una media de cinco prejubilaciones al día o, lo que es lo mismo, antes de los 65 años se retiraron 1.560 castellonenses, una tercera parte (el 35%) del total de jubilaciones. Es la cifra más baja en un lustros: en 2021 fueron 1.791, el 43,4%, en un contexto todavía marcado por las reestructuraciones de plantilla en muchas empresas tras el covid.

¿A qué edad se jubilaron los castellonenses el año pasado? Del total de 4.465 que pasaron de trabajador a jubilado, 1.560 lo hicieron antes de alcanzar la edad media de los 65. El grueso lo hicieron a los 63 años, con 787 casos; seguido de los 64, con 349.

Un caso a los 55 años

¿Y los más aventajados en edad? Pues no se dieron casos de jóvenes jubilados por debajo de los 55 años; solo se dio un castellonense a los 55; tres que lo consiguieron a los 56; tres a los 57; siete a los 58; y algo más, quince, a los 59 años.

¿Dónde se dan más esas prejubilaciones? Según explican los representantes sindicatales en Castellón UGT (Vicente Chiva) y CCOO (Albert Fernández), lo más habitual suelen ser empleados vinculados a grandes procesos de ajuste en grandes compañías de ámbito estatal, «como las acometidas en los pasados años por entidades bancarias o por Telefónica». Mediterráneo publica en este artículo los testimonios de tres profesionales de este perfil.

Los sindicatos añaden que «también se da un grueso de casuística de salidas pactadas en la industria, especialmente en la cerámica. Predominan los hombres operarios que trabajan a turnos, noches y fines de semana y acceden a la jubilación parcial a partir de los 61 años, combinada con contrato de relevo. Esta fórmula permite que el trabajador sénior reduzca su jornada al 25% durante unos meses -habitualmente nueve- mientras la empresa incorpora a un relevista que cubre el 75% restante y se produce un periodo de convivencia entre ambos antes del retiro definitivo.

Paro a edad avanzada

El último informe del Servicio Estatal Público de Empleo (SEPE) añade otro elemento al debate: el 52% de parados mayores de 45 años de Castellón tiene 60 o más, es decir, se halla en edades próximas a la jubilación y deja interrogantes de su transición al retiro.

El presidente del Club de Recursos Humanos de Castellón, José Luis Fulleda, subraya que la prejubilación aquí tiene mayor arraigo en empresas medianas y grandes. A diferencia del resto de la Comunitat, Castellón cuenta con una notable presencia industrial de calado, desde multinacionales energéticas, químicas y de refino en el polígono de El Serrallo a grandes azulejeras y compañías del sector químico. «Son estas compañías las que principalmente están aplicando prejubilaciones, junto a entidades financieras o empresas de comunicaciones de ámbito estatal», explica. Los motivos van desde rejuvenecer y abaratar plantillas a expedientes de regulación de empleo. Según Fulleda, la fórmula se sigue aplicando en procesos de reestructuración y renovación, a los 61 y 62 años, y se firman contratos de relevo que garantizan transferir el conocimiento.

El arte de reinventarse: por Carlos Hidalgo, psicólogo clínico de Castellón (www.carloshidalgo.es)

La jubilación o prejubilación representa una de las transiciones vitales más profundas en la trayectoria humana, pues no solo supone el cese de la actividad laboral, sino una reconfiguración de la identidad.

A menudo, el empleo actúa como la columna vertebral de nuestro autoconcepto, por lo que su ausencia puede desencadenar un proceso de duelo simbólico.

Es natural que, tras años de dedicación a una profesión, el individuo experimente una ambivalencia emocional donde la satisfacción por el descanso convive con la incertidumbre o el miedo al vacío.

Un pilar fundamental para poder transitar esta etapa con éxito es la reconstrucción del propósito vital. Dado que muchas personas vinculan su valor personal exclusivamente a su rol profesional, el retiro obliga a redescubrir pasiones y otros valores que quedaron postergados.

Por todo ello, fomentar el aprendizaje de nuevas habilidades o iniciar un estilo de vida basado en el envejecimiento activo (a través del ejercicio físico), permite mantener la calidad de vida y la agudeza cognitiva. También resulta importante abordar el impacto de la jubilación en nuestra red social, ya que la desaparición del entorno laboral suele reducir drásticamente las interacciones diarias, por lo que se eleva el riesgo de aislamiento y la depresión.

Fortalecer las conexiones existentes y buscar nuevos espacios de socialización, como centros comunitarios o clubes de intereses compartidos, es algo vital para poder mantener a tono la salud mental.

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