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Así es la vida prejubilado a los 52: de la telefonía a fundar los 'iaioflautas'

Javier Hurtado rememora cómo el primer día se fue a caminar al Desert: «Me puse música clásica y empecé una vida nueva»

Hurtado empezó a trabajar con solo 19 años en Telefónica.

Hurtado empezó a trabajar con solo 19 años en Telefónica. / Mediterráneo

Noelia Martínez

Noelia Martínez

Castellón

Con solo 19 años, Javier Hurtado, residente en Castelló, entró en Telefónica tras superar una convocatoria a la que se presentaron 10.000 personas para apenas 100 plazas. «No era nada fácil entrar», recuerda. Hizo seis meses de formación y empezó su vida laboral en Barcelona. Más tarde se asentó en Castellón, donde desarrolló toda su carrera: fue repartidor de líneas, trabajó en mantenimiento de estaciones de radio y vivió en primera persona la revolución tecnológica, del cobre al ADSL y después a la fibra. Le tocó una época en la que una tormenta podía dejar incomunicado un pueblo sí o sí, y allá que iban de inmediato.

En sus viajes, en los primeros años jubilado, cultivó aficiones como la fotografía, que aún conserva.

En sus viajes, en los primeros años jubilado, cultivó aficiones como la fotografía, que aún conserva. / Mediterráneo

Pero con solo 52 años llegó su prejubilación, en el tercer ERE que negociaba la empresa. No le sorprendió: formaba parte del comité y conocía bien las condiciones. Aceptó una reducción salarial del 15%, compensada por otros ajustes. «Sabía que algún día me tocaría», afirma. En Castellón pasaron de 750 empleados a quedar poco más de 400; hoy apenas quedan unas decenas.

El día después de dejar de trabajar, ¿qué hizo con 52 años y sin obligaciones laborales? Pues cogió la mochila y se fue a caminar al Desert de les Palmes: «Me puse música clásica y empecé una vida nueva». Desde entonces ha cultivado la fotografía, el senderismo y el activismo social. Fue impulsor de los iaioflautas en Castellón, que instauraron salir a la calle cada lunes a reivindicar pensiones y servicios públicos. También ha viajado con su mujer por el norte de España y disfruta de sus nietos. Hoy, con 72 años, defiende que la clave está en la actitud y tener una situación económica digna: gestionar una prejubilación a los 52 es posible si se afronta como una oportunidad de reinventarse.

Hurtado, con sus compañeros de Telefónica, todos ya jubilados, visitaron la sede actual en Castelló.

Hurtado, con sus compañeros de Telefónica, todos ya jubilados, visitaron la sede actual en Castelló. / Mediterráneo

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