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Acto conmemorativo

El pantano de María Cristina y sus sustos: desde el temporal de 1962 hasta la gota fría de 2000

La Confederación Hidrográfica del Júcar recorre el pasado y el presente de una instalación, que en su momento fue de las más avanzadas de España

Vídeo conmemorativo del centenario del pantano de María Cristina

Bartomeu Roig

Bartomeu Roig

Castellón

La suya es una historia ligada al desarrollo económico de Castellón, y también a varios sustos caídos del cielo. El pantano de María Cristina cumple sus primeros 100 años, y con este motivo el pasado mes de diciembre se hizo un acto institucional en l’Alcora. Ayer, la Confederación Hidrográfica del Júcar (CHJ) celebró en su sede de València una jornada para explicar los orígenes de esta infraestructura.

La ingeniera encargada de la presa, Micaela Merino, mencionó los precedentes de las actuales instalaciones. "Surgió con la voluntad de abastecer de agua a la ciudad de Castelló y el ferrocarril del Norte, sobre 1900, aunque el uso de la cuenca empieza antes", detalló. Concretamente, en 1320, cuando las aguas fueron usadas para el molino harinero Saloni.

Del proyecto inicial a la inauguración

La construcción del embalse no fue ajena a los problemas que acompañan a grandes infraestructuras. "En 1901 se puso la primera piedra, pero en 1906 hubo una falta de recursos económicos y se traspasó la concesión a la Sociedad General de Riegos de Barcelona, que decidió modificar el proyecto", detalló la ponente.

No fue hasta 1913 cuando comenzó la construcción. Un proceso que se alargó durante más de una década. "Las obras fueron inauguradas por el general Primo de Rivera en 1925, aunque la explotación del embalse se inició un año antes", expuso Merino. "Fue considerado como una de las construcciones de este tipo más importantes de España en su momento", dijo.

Reversión al Estado y obras posteriores

La entrada en funcionamiento no supuso el final de los problemas, porque en 1926 se ofreció la reversión al Estado de las instalaciones, algo que no se llegó a completar hasta 1948. A partir de ese momento se hicieron obras de impermeabilización, en las que se hallaron grandes cuevas subterráneas. No son las únicas obras, como las modificaciones de los aliviaderos o las labores de corrección de filtraciones.

Momentos complicados

Un pantano es fuente de preocupaciones, tanto si las fuertes sequías lo dejan seco como si hay grandes avenidas. La ingeniera recordó que una de ellas ocurrió "durante la propia construcción, en 1920", mientras que la más reciente sigue en la memoria.

Micaela Merino, durante su ponencia.

Micaela Merino, durante su ponencia. / Mediterráneo

En octubre de 2000 cayó una gota fría que llegó a desbordar la capacidad de la presa e hizo temer una pantanada en el Millars. Por suerte, no ocurrió, pero en las semanas siguientes se dieron varias peripecias relacionadas con los trabajos de arreglo de instalaciones dañadas. Lo más grave fue la caída de una grúa de grandes dimensiones -el conductor se salvó al agarrarse a una barandilla-, y un error técnico a la hora de detectar qué tuberías estaban afectadas. Ese fue el origen de una de las portadas más recordadas de la andadura reciente de Mediterráneo: "Va i s’enganyen de forat".

Esta es la recordada portada de 'Mediterráneo' tras la gota fría de 2000.

Esta es la recordada portada de 'Mediterráneo' tras la gota fría de 2000. / Mediterráneo

Avenidas históricas y función actual

Con todo, el peor temporal que sufrió María Cristina fue en 1962, con un desbordamiento que llegó de forma casi instantánea. "En tres horas se llenó el pantano", detalló Micaela Merino.

La ingeniera de la presa y el presidente de la CHJ, Miguel Polo.

La ingeniera de la presa y el presidente de la CHJ, Miguel Polo. / Mediterráneo

Por eso, recordó que la mole de hormigón "sigue desempeñando una función fundamental en la laminación de avenidas y la recarga de acuíferos", mientras que mencionó como la historia "nos invita a no olvidar lo que el agua representa y a rendir homenaje a todas las personas que hicieron posible esta obra". El presidente de la Confederación del Júcar, Miguel Polo, entregó a los asistentes un imán con la imagen del azulejo conmemorativo del centenario, que se colocará en la presa para recordar esta efeméride.

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