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Sector primario

La geopolítica también afecta a la naranja: los productores avisan "amenaza de daño grave" por la creciente competencia desleal de Sudáfrica

La Unió exige la aplicación de cláusulas de salvaguardia contra las importaciones crecientes de este país

Cargamento de naranja de Sudáfrica con destino a la Unión Europea.

Cargamento de naranja de Sudáfrica con destino a la Unión Europea. / Mediterráneo

Bartomeu Roig

Bartomeu Roig

Castellón

El sector agrario redobla su presión ante la competencia que ejerce la producción citrícola de Sudáfrica. Un asunto que en los últimos meses ha quedado solapado por la controversia alrededor del acuerdo comercial entre la Unión Europea y Mercosur, y que ahora vuelve a ganar actualidad en Castellón.

En octubre se cumplirán 10 años desde la entrada en vigor del pacto entre la UE y Sudáfrica, que arroja unos resultados muy abultados: las importaciones totales de cítricos han crecido un 83%, mientras que las de los pequeños cítricos (mandarinas y clementinas) lo han hecho un 303%. Desde la Unió Llauradora exponen que ese aumento "no se ha acompañado de un crecimiento equivalente del consumo europeo, lo que implica una clara ganancia de cuota de mercado extracomunitaria en detrimento del productor europeo".

Presión política y pérdida de cuota

El secretario general de la organización agraria, Carles Peris, exige ante estos datos que los grandes partidos políticos, PSOE y PP, "que tanto hablan de la protección del producto nacional y las cláusulas de salvaguardia en el acuerdo de Mercosur", tomen medidas para proteger a la citricultura. "Desde la firma del acuerdo con Sudáfrica se ha perdido de una manera muy clara cuota de mercado", detalla.

En un principio se expuso que la citricultura de Sudáfrica iba a ejercer de complemento a la producción valenciana, ya que aportaría fruta en un momento en el que no hay cosecha nacional. En cambio, "en 2025, más del 50% del volumen anual de pequeños cítricos procedentes de Sudáfrica entró antes del mes de enero, coincidiendo plenamente con el arranque de la campaña europea", aporta la Unió, que añade el impacto: "Toda esta situación está provocando graves consecuencias estructurales por la desinversión en variedades extratempranas, una reducción del margen comercial en origen y un envejecimiento acelerado del sector".

Plagas y cláusula de salvaguardia

A ello se unen los efectos fitosanitarios, al registrarse 640 interceptaciones fitosanitarias con plagas o enfermedades procedentes de Sudáfrica en el periodo analizado, "lo que confirma que el riesgo no es residual". Para Carles Peris, todo esto es una muestra de "distorsiones de mercado; los datos son objetivos y encajan plenamente en los criterios de daño grave o, como mínimo, de amenaza de daño grave" que prevé la normativa europea.

La Unió reclama que se debe "trabajar de forma previa una vez que los datos son contundentes y no esperar a la petición de la aplicación de la cláusula de salvaguardia una vez empezada la campaña, ya que en productos frescos si no se aplican medidas correctoras con antelación cuando el mecanismo se pone en marcha es tarde y el daño está hecho". Para ello, recuerdan que no es necesario aplicar grandes medidas, "sino la aplicación estricta de los instrumentos jurídicos que la propia Unión Europea, y a que la apertura comercial no puede implicar la desprotección de un sector estratégico para España".

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