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Primero Mercosur y ahora Europa firma un acuerdo con Australia: "Vuelven a cambiar coches por vacas"

Los agricultores de Castellón alertan del impacto del nuevo pacto comercial, sobre todo, para el sector vacuno y ovino

El primer ministro de Australia, Anthony Albanese, y la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, tras firmar el acuerdo comercial entre los dos bloques.

El primer ministro de Australia, Anthony Albanese, y la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, tras firmar el acuerdo comercial entre los dos bloques. / Lukas Coch / EFE

Elena Aguilar

Elena Aguilar

Castellón

El campo de Castellón todavía no ha digerido la noticia de la entrada en vigor, el próximo 1 de mayo, del acuerdo entre la Unión Europea (UE) y Mercosur y ya tiene otro motivo para preocuparse. La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, y el primer ministro de Australia, Anthony Albanese, han cerrado este martes un "ambicioso" pacto comercial que reducirá los aranceles y disparará la inversión entre ambos bloques, un acuerdo que certifica el interés mutuo por abrir nuevas puertas al comercio que reduzcan su dependencia de Estados Unidos.

El acuerdo, al igual que sucede con el alcanzado por Bruselas con los países de Mercosur, no gusta nada a los agricultores y ganaderos de Castellón que aseguran, que la historia se repite, y que el campo vuelve a ser moneda de cambio. "La UE ha cedido en sectores agrarios, especialmente la ganadería y el arroz, a cambio de favorecer intereses industriales ajenos al sector primario, especialmente en ámbitos como la automoción o la industria química, así como para garantizar el acceso a materias primas estratégicas vinculadas a la transición energética, como el litio, el magnesio o el aluminio", ha denunciado Cristóbal Aguado, presidente de la Asociación Valenciana de Agricultores (AVA-Asaja).

Aguado ha lamentado que siempre "que hay que sacrificar a alguien en Europa, el elegido es el sector agroalimentario". "Esta situación no es nueva. Ya ocurrió con las consecuencias de los aranceles a fertilizantes rusos y bielorrusos, con el encarecimiento energético o en anteriores negociaciones comerciales como Mercosur o el de Marruecos", ha apuntado.

Una deriva preocupante

Desde la Unió Llauradora también han mostrado su descontento. "Tanto el acuerdo de Mercosur como el de Australia confirman una preocupante deriva en la política comercial comunitaria y significa un nuevo varapalo para el campo valenciano", ha dicho Carles Peris, secretario general de esta organización agraria. “No entiendo como las autoridades comunitarias fomentan acuerdos que traen carne desde miles de kilómetros y sin nuestros estándares de producción, que hunden a los productores de nuestras zonas de interior, en zonas despobladas, y que cumplen un papel importante para la economía de nuestros pueblos, de fijación de la población, contribución al medio ambiente y evitan la propagación de incendios”, ha concluido Peris.

El acuerdo entre la UE y Australia contempla la apertura de contingentes arancelarios para varios productos agroalimentarios considerados especialmente sensibles para España y la Comunitat Valenciana. En carne de vacuno, se permitirá la entrada de 30.600 toneladas -más de la mitad libres de aranceles-; en ovino y caprino, 25.000 toneladas sin derechos; y en azúcar, 35.000 toneladas libres de arancel. También se incluyen concesiones en productos lácteos, arroz, etanol o derivados del cereal.

Aunque la Comisión Europea defiende que estos volúmenes representan un porcentaje reducido del consumo comunitario -en torno al 0,5 % en vacuno o menos del 0,3 % en azúcar-, AVA y la Unió consideran que el impacto en determinados sectores y territorios puede ser significativo: "La experiencia demuestra que estos contingentes, aunque parezcan pequeños en términos globales, generan tensiones en los mercados y presionan los precios en origen”.

Desconfianza en las cláusulas de salvaguarda

Otro de los puntos que preocupa especialmente a la organización agraria es la eficacia real de las cláusulas de salvaguarda previstas en el acuerdo. AVA recuerda precedentes recientes en los que estos mecanismos han resultado ineficaces o se han activado con años de retraso, como ocurrió con las importaciones de arroz procedentes de Birmania y Camboya o con el etanol de Pakistán. "Son herramientas defensivas muy difíciles de aplicar en la práctica. Cuando llegan, el daño al sector ya está hecho", han advertido

El acuerdo UE-Australia culmina un proceso negociador de más de ocho años y se produce en un contexto internacional marcado por una fuerte incertidumbre geopolítica. La guerra en Oriente Medio -con Irán como actor clave-, la volatilidad energética y el encarecimiento de insumos agrarios están disparando los costes de producción en el campo europeo, que ya arrastra una pérdida de rentabilidad estructural.

A ello se suma un calendario comercial especialmente intenso. Desde AVA-Asaja se advierte de que este “efecto acumulativo” de acuerdos comerciales puede agravar la situación del sector primario europeo si no se introducen salvaguardas reales y criterios de reciprocidad. Ante este escenario, la organización agraria ha hecho un llamamiento directo a los eurodiputados, responsables de ratificar el acuerdo, para que voten en contra: “La política comercial de la UE no puede seguir construyéndose a costa de quienes producen nuestros alimentos”.

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