Paloma, aspirante al MIR 2026 de Castellón, busca especializarse en Medicina de Familia: "Tenía muy claro que quería contacto con el paciente"
Paloma Balmaseda y Mateo Pérez, dos jóvenes médicos vinculados a la provincia, valoran realizar la residencia en Castellón y destacan la cercanía con el paciente, la calidad de vida y la importancia de contar con buenas condiciones laborales tras el periodo de formación.

Paloma Balmaseda y Mateo Pérez / SAN.GVA

La elección de plaza del MIR 2026 vuelve a poner sobre la mesa las preferencias de los futuros residentes y también sus aspiraciones personales y profesionales. En Castellón, dos aspirantes, Paloma Balmaseda y Mateo Pérez, comparten una mirada coincidente: ambos contemplan su futuro en la provincia y sitúan entre sus principales opciones Medicina de Familia y Urgencias, dos especialidades que les atraen por el contacto directo con el paciente y por la posibilidad de ejercer cerca de su entorno. Este miércoles han asistido a la jornada de puertas abiertas celebrada en el Hospital General de Castellón.
Medicina de Familia
En el caso de Paloma Balmaseda, su prioridad está más definida. La aspirante al MIR asegura que quiere incorporarse a la especialidad de Medicina de Familia, aunque también ha mostrado interés por Urgencias, una opción que años atrás estaba más vinculada a esta rama. Aun así, subraya que su inclinación principal sigue estando clara: “yo me decanto más por familia”, explica, porque le interesa más desarrollar su trabajo en un centro de salud a largo plazo.
Seguimiento continuado
Su elección, además, está ligada a una manera concreta de entender la medicina. Balmaseda defiende el valor del seguimiento continuado de los pacientes y de una relación asistencial que va más allá del diagnóstico puntual. “Yo tenía muy claro que quería contacto con paciente y no solo como un profesional que trata las enfermedades”, señala. En su visión, el médico también debe acompañar a la persona en otras circunstancias de su día a día, convertirse en apoyo y mantener una atención sostenida en el tiempo.
"Me encanta Castellón"
A esa vocación se suma también un fuerte componente personal. Natural de Burriana y con familia en la provincia, Balmaseda no oculta que su deseo es permanecer cerca de casa. “Me encanta Castellón. La calidad de vida es increíble. Me quiero quedar aquí cerca de mi familia”, afirma. Junto a esa voluntad de arraigo, también pone sobre la mesa una preocupación compartida por muchos futuros residentes: qué ocurrirá una vez termine la especialidad. En su caso, espera que tras los cuatro años de residencia pueda surgir una plaza que le permita continuar.
Formada en el CEU de Valencia, la joven explica también que la incorporación de los residentes está prevista para junio, tras un proceso que arranca entre finales de abril y mayo. Balmaseda realizó el examen MIR el 24 de enero y recuerda que, en un primer momento, su preferencia era Pediatría, aunque contempló Medicina de Familia como alternativa si el resultado no era el esperado.

Los aspirantes en las puertas abiertas del Hospital General de Castellón. / SAN.GVA
Urgencias y Medicina de Familia
También Mateo Pérez, alumno del CEU de Valencia y natural de Castellón, está valorando realizar el MIR en la provincia. En su caso, sus dudas se mueven precisamente entre Urgencias y Medicina de Familia, dos especialidades que, asegura, responden a motivaciones distintas pero igualmente atractivas.
Por un lado, le interesa Urgencias por la visión del paciente crítico y por el ambiente hospitalario. Por otro, destaca de Medicina de Familia la cercanía con el paciente y la atención continuada, dos elementos que también pesan en su decisión. Pérez se ve ejerciendo en Castellón y expresa con claridad su vínculo con la provincia: “Me gusta Castellón”.

Jóvenes médicos que confían en poder desarrollar su vocación en la provincia. / SAN.GVA
Buenas condiciones laborales
Como Balmaseda, también pone el acento en las condiciones de futuro. De cara a la etapa posterior a la residencia, admite que le gustaría contar con buenas condiciones laborales, un factor que considera relevante al plantearse su trayectoria profesional.
El examen MIR: luces y sombras
En cuanto al examen, Pérez se presentó igualmente a la convocatoria de enero de 2026. Sobre la prueba, hace una valoración con matices: considera que ha tenido puntos fuertes y puntos no tan fuertes, aunque cree que la organización y los plazos dejaron “un poco que desear”.
Las reflexiones de ambos aspirantes reflejan algunas de las claves que marcan la nueva generación de médicos que se prepara para iniciar la residencia: la vocación asistencial, la búsqueda de especialidades con contacto humano, el deseo de permanecer en el territorio y la necesidad de que el futuro profesional vaya acompañado de estabilidad y condiciones atractivas. En ambos casos, Castellón aparece no solo como posible destino formativo, sino también como lugar donde construir un proyecto de vida.
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