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Ignasi Llopis, casi 40 años tomando el pulso al tiempo en Vilafranca: “Si la salud aguanta, allí estaremos”

El observador meteorológico obtuvo en el 2024 el premio nacional de Aemet y a sus 70 años sigue acudiendo diariamente a

Ignasi Llopis, fiel cronista del tiempo de Vilafranca.

Ignasi Llopis, fiel cronista del tiempo de Vilafranca.

Carmen Tomás

Carmen Tomás

Castellón

Vilafranca tiene desde hace varias décadas un nombre ligado a la observación del tiempo: Ignasi Llopis. Recién cumplidos 70 años, este vecino, nacido en el municipio el 1 de febrero de 1956, recibió en 2024 el premio nacional de Aemet. Tras una trayectoria de casi 40 años al frente de la estación meteorológica local, una labor que desarrolla de forma altruista, metódica y con una constancia diaria que ha convertido sus registros en una referencia para el pueblo.

Como él mismo recuerda, fue en marzo de 1987 cuando el entonces observador Francisco Molmeneu Troncho le propuso hacerse cargo de la recogida de datos. Desde entonces, Llopis no ha dejado de acudir cada mañana a la estación. “Llega un momento en que te enganchas”, admite. Y mira ya a un nuevo hito: en 2027 espera completar una serie de 50 años de datos. “Si la salud aguanta, allí estaremos”, resume.

La estación

Aemet, apunta, dispone también de una estación automática, pero él sigue al frente de una instalación manual que conserva el valor de la observación humana y la continuidad de las series históricas. Todas las mañanas, Llopis se desplaza hasta la garita para revisar los instrumentos y anotar los valores. Allí controla los termómetros analógicos de máxima y mínima, que deben bajarse a diario, además del pluviómetro y del termohidrógrafo, un sistema que funciona con una banda de papel que se cambia una vez por semana y que va trazando una gráfica continua.

La rutina, que apenas le ocupa “un cuarto de hora o veinte minutos cada mañana”, requiere una disciplina constante: anotar la máxima del día anterior, la mínima del día en curso y, si ha llovido, la precipitación acumulada en las últimas 24 horas. El cambio de día meteorológico, explica, se realiza precisamente a las 8.00 de la mañana hora solar.

Divulgación

Además de fiel notario del tiempo en Vilafranca, Llopis realiza una labor divulgadora, al compartir la información meteorológica con los vecinos. Siguiendo el ejemplo de su antecesor, publicaba a diario los datos en tres escaparates de comercios y cafeterías de Vilafranca.

A esa difusión tradicional sumó nuevas herramientas con el paso de los años. Entre 2001 y 2019 mantuvo una página web que actualizaba cada mañana; desde 2013 difunde los datos en Facebook y desde 2022 en Instagram. Cada día ofrece la temperatura máxima de la jornada anterior, la mínima del día, la lluvia caída en las últimas 24 horas y la velocidad del viento. “La gente del pueblo entra”, señala, convencido de que el interés por la meteorología no ha dejado de crecer.

Su trabajo, totalmente altruista, es metódico y constante.

Su trabajo, totalmente altruista, es metódico y constante. / Ignasi Llopis

Un interés creciente por la meteorología

Llopis percibe que cada vez más personas están pendientes del tiempo. A su juicio, la atención ha aumentado por múltiples motivos: desde los viajes hasta las tareas agrícolas, pasando por el seguimiento habitual de los informativos.

Pienso que sí, desde hace ya unos años la gente está muy pendiente”, explica. En su opinión, la información meteorológica “es algo que va a más”, una tendencia que también vincula a la multiplicación de publicaciones y al trabajo divulgativo realizado desde distintos ámbitos.

En esa tarea de divulgación también ha participado directamente con visitas guiadas a la estación para alumnos del colegio y del instituto, así como para integrantes de la asociación de pensionistas y jubilados y para público general.

Vinculado a Canal 9 y al nacimiento de Avamet

La voz y los datos de Ignasi Llopis también estuvieron presentes durante años en la televisión autonómica. Colaboró con Canal 9 durante toda su etapa, con dos llamadas telefónicas diarias por parte de los presentadores de l’Oratge, con quienes asegura haber mantenido una gran amistad.

Recuerda su contacto casi diario con nombres como Jordi Payá, Joan Carles Fortea, Victoria Roselló y Vicent Gómez. Fue también a través de Fortea como entró en contacto con un grupo de jóvenes que trabajaba para poner en marcha Avamet, que llegó a visitar Vilafranca.

Ignasi Llopis.

Ignasi Llopis. / Ignasi Llopis

Efemérides

Como datos a destacar señala la máxima registrada el 12 de agosto de 2012 y agosto de 2023, de 38,5ºC; la mínima registrada en enero de 1985 y 2011 de -12.0ºC, cuando la media de máxima es de 16,4 y de mínima anual es de 6,3º. Mientras, la media de precipitación anual es de 697,4 (51 años de datos recopilados) y la máxima anual se registró en 1989 con 1.338 l/m2. La mayor ráfaga de viento se registró el 9 de febrero del 2016 con 147 Km/h, mientras que el máximo de nieve se registró en el 21 de enero del 2020, con 86 cm.

Una zona especialmente castigada por los rayos

Entre las singularidades del entorno, Llopis destaca que la zona limítrofe entre Teruel y Castellón, con puntos como Vilafranca, Iglesuela, Cantavieja y Mosqueruela, es la que registra más rayos por kilómetro cuadrado al año de España.

Su conocimiento de la meteorología local no se limita a los datos contemporáneos. Entre las efemérides históricas que recuerda sobresale el diluvio de La Estrella, (una aldea del término de Mosqueruela) ocurrido el 9 de octubre de 1883, que destruyó 17 casas y causó 26 muertos.

Una vocación altruista tras toda una vida laboral en farmacia

Aunque ahora está jubilado, Llopis desarrolló su vida profesional como técnico auxiliar de farmacia. Su dedicación diaria a la observación meteorológica, por tanto, nunca ha sido una obligación laboral, sino una tarea vocacional y desinteresada.

Con casi 40 años de dedicación ininterrumpida, Ignasi Llopis sigue haciendo cada mañana el mismo gesto: acudir a la estación, mirar al cielo y traducir el tiempo en datos. Una rutina silenciosa que ha terminado por formar parte de la memoria colectiva del municipio.

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