Economía
La triple amenaza que sacude a las 352 granjas de vacuno de Castellón: "La incertidumbre es total"
El sector se enfrenta a la competencia desleal que supondrá la entrada de carne de Mercosur y Australia y al peligro de que llegue la letal enfermedad de la dermatosis nodular contagiosa

Marc Boix, ganadero de vacuno de Morella. / Mediterráneo

Pocas veces como hasta ahora un sector ganadero había tenido que hacer frente a tantas amenazas juntas. Los propietarios de las 352 explotaciones de vacuno de Castellón, la mayoría situadas en el interior, están en medio de una tormenta perfecta: al peligro de que la enfermedad de la dermatosis nodular contagiosa (DNC) acabe llegando a la provincia se unen los dos últimos acuerdos que ha firmado Bruselas con Mercosur y Australia, y que allanan el camino a la entrada en Europa de miles y miles de kilos de solomillo a precios más competitivos. "La incertidumbre es total y por todos los lados", resume Marc Boix, ganadero de Morella y delegado de AVA-Asaja en la capital de els Ports.
Aunque el pacto comercial que la Comisión Europea acaba de rubricar con Australia tendrá consecuencias para el vacuno español (Bruselas abrirá la puerta a la entrada de 30.600 toneladas de carne, más de la mitad libres de aranceles), el que más preocupa al sector ganadero de Castellón es el de Mercosur. El acuerdo, que entrará en vigor de manera provisional el próximo 1 de mayo, implicará la importación de 99.000 toneladas de carne de los países del Cono Sur que pagarán un arancel del 7,5%. El 55% del contingente será carne fresca o refrigerada y el 45% restante, carne congelada de menor valor. "El impacto será muy importante. Estamos hablando de países donde los costes de producción son mucho más bajos que los nuestros y tienen unas normas en materia de utilización de medicamentos y de productos fitosanitarios más permisivas", explica Boix. "Nos entrará carne con sustancias que aquí están prohibidas desde hace 30 años", agrega.
Acuerdos comerciales y competencia exterior
El otro frente es la DNC, una enfermedad letal que en el conjunto del país ya ha obligado a sacrificar más de 3.000 vacas. De momento, Castellón está libre de este virus pero los ganaderos llevan semanas reclamando medidas preventivas a la Unión Europea y al Ministerio de Agricultura. "Lo que pedimos es que nos autoricen a vacunar de manera voluntaria y preventiva a las reses y también que cambien la calificación de la enfermedad. Ahora es considerada de categoría A y reclamamos que sea B", subraya este ganadero. "Esta modificación implicaría que, en caso de un positivo en una granja, solo se tenga que sacrificar al animal contagiado y no a todos, como ocurre ahora", explica Boix que insiste en que si entra el virus en una granja es el final. "Ahora mismo un solo caso en una explotación conlleva el sacrificio de todos los animales de la granja y de eso, por mucho que te den ayudas, ya no te recuperas", añade.
Además de los acuerdos comerciales y del peligro de la DNC, los ganaderos se enfrentan a otro problema. Desde que estalló la guerra en Irán el precio del gasóleo agrícola no ha dejado de aumentar y, aunque el Gobierno ha puesto sobre la mesa un paquete de ayudas, los costes siguen siendo superiores a los de antes del conflicto.
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