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Situación empresarial

Las pymes de Castellón resisten, pero trabajan más para ganar menos

El Barómetro de primavera de 2026 revela que, aunque la mayoría de las pymes españolas obtuvieron beneficios, muchas no lograron rentabilidad real

Una clienta comprando en el comercio local del centro de Castelló en una foto de archivo.

Una clienta comprando en el comercio local del centro de Castelló en una foto de archivo. / Gabriel Utiel

Belén Nebot

Belén Nebot

Castellón

La pequeña y mediana empresa (pyme) castellonense sigue siendo un pilar de la economía, ya que genera empleo y actividad, pero lo hace en un entorno cada vez más exigente que limita su rentabilidad y aumenta su vulnerabilidad. Así lo refleja el Barómetro de primavera de 2026 del Consejo General de los Colegios de Gestores Administrativos, que muestra que, a pesar de que el 57,6 % de las empresas cerró el pasado año con beneficios, más de cuatro de cada diez no obtuvieron rentabilidad real: un 20,1 % registró pérdidas y un 22,3 % se mantuvo en equilibrio.

El informe destaca también que la situación de las pymes no responde a problemas heredados, sino a un deterioro reciente: de las empresas en pérdidas, el 26,6 % entró en esta situación en 2025. «Las empresas están haciendo más para conseguir menos. Están vendiendo más, trabajando más, asumiendo más riesgo… pero con menor retorno. Y eso no es sostenible en el tiempo», advierte Fernando Jesús Santiago Ollero, presidente del Consejo General.

Los factores que presionan a las pymes son diversos. Según este informe, el 69,1 % de los gestores administrativos percibe un aumento de la presión fiscal; el 81,85 % señala los costes laborales como un problema clave, y el 84,56 % destaca la incertidumbre económica. Además, la burocracia, la lentitud de la Administración y las dificultades derivadas de la digitalización añaden complejidad al día a día empresarial, hasta el punto de que el 56,15 % considera que el riesgo empresarial está aumentando.

El reflejo en Castellón

En Castellón, el impacto de este contexto también se nota en sectores como el inmobiliario. Susana Sánchez gestiona la inmobiliaria C&R Hogar y Gestión y asegura que los costes actuales afectan directamente a la rentabilidad de su negocio. «Los alquileres y la fiscalidad se llevan hasta el 60 % de la facturación. Entre una cosa y otra, es mucho esfuerzo para obtener los mismos beneficios que antes», explica la gerente.

Aunque la actividad en compraventa ha aumentado, los alquileres escasean y los precios suben, complicando las operaciones. «Estamos faltos de producto y los clientes se han vuelto más exigentes. El negocio inmobiliario ahora es arriesgado e inestable», señala Sánchez. Además, el trabajo administrativo y la burocracia siguen siendo un desafío: «Hace más de un mes pedí un informe al Ayuntamiento y ayer me dijeron que tuviera paciencia, que 'solo' había pasado un mes», dice la gerente.

De izquierda a derecha: Susana Sánchez, gerente de la inmobiliaria C&R Hogar y Gestión, y Fermín Puig, gerente y fundador de Resertours,

De izquierda a derecha: Susana Sánchez, gerente de la inmobiliaria C&R Hogar y Gestión, y Fermín Puig, gerente y fundador de Resertours. / Mediterráneo

Sánchez subraya que, a pesar del incremento de la actividad, el esfuerzo necesario para mantener beneficios es mucho mayor. «Trabajamos mucho más para obtener unos beneficios similares a los de antes. Algunos días trabajo desde las 8:15 de la mañana hasta las 21:30 de la noche. Preferiría menos volumen de trabajo y un poco más de tranquilidad, ya por salud», reconoce.

En el sector turístico, Fermín Puig, fundador y gerente de Resertours, confirma una situación similar: «El último año fue bueno, pero estos últimos meses estamos notando mucho el impacto de la guerra. Por ejemplo, he tenido la anulación de un grupo y la gente tiene miedo de realizar viajes largos». A pesar de que las ventas han subido un 5 % respecto a 2025, los beneficios se han reducido, principalmente por el incremento de los costes de transporte y restauración. «Estamos trabajando más para obtener los mismos beneficios. Además, la estacionalidad influye mucho: mientras lo habitual es llevar 50 personas por autobús para que la rentabilidad sea buena, este año la media ha sido de 35», explica el responsable.

Puig también destaca los efectos de la burocracia y la regulación sobre la gestión del personal: «Recientemente cambiamos de local y tuvimos que preparar una cantidad enorme de papeles; se acaba sacando adelante, pero se pierde mucho tiempo. Además, el personal busca trabajar menos horas debido a las leyes actuales, lo que nos ha obligado a reducir la jornada y también las horas de apertura al público», cuenta el gerente. Santiago Ollero afirma que las empresas están respondiendo, pero que la cuestión es cuánto tiempo pueden seguir haciéndolo en estas condiciones.

Problemas de las condiciones

Tanto el barómetro como estos testimonios coinciden en un punto clave: el problema no es la actividad de las pymes, sino las condiciones en las que desarrollan esa actividad. Fiscalidad, costes, burocracia y funcionamiento administrativo fomentan una reducción de márgenes y el incremento de riesgos, aparte de que pueda afectar a la sostenibilidad del tejido empresarial en el medio plazo.

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